Científicos vinculados al Instituto Milenio Centro de Regulación del Genoma, la Universidad de Chile, la Universidad Bernardo O’Higgins y la Universidad Andrés Bello identificaron seis linajes genéticamente diferenciados de planarias de agua dulce que podrían constituir especies desconocidas para la ciencia. Los ejemplares fueron hallados en el Altiplano, la zona central y el sur de Chile, incluyendo especímenes encontrados en condiciones extremas del campo geotérmico de El Tatio.
Las planarias son gusanos planos de pequeño tamaño que viven bajo rocas, hojas o troncos. A pesar de sus reducidas dimensiones, poseen una de las capacidades más notables del reino animal: la regeneración de partes completas de su cuerpo, incluyendo la cabeza y el cerebro, gracias a una alta concentración de células madre adultas llamadas neoblastos.
Uno de los hallazgos más relevantes ocurrió en el campo geotérmico de El Tatio, en la Región de Antofagasta, a más de 4.300 metros sobre el nivel del mar. En pequeñas pozas de agua tibia de apenas cuatro centímetros de profundidad, los investigadores encontraron una planaria del género Girardia de poco más de un centímetro, con cuerpo marrón oscuro y cabeza triangular.
En el Altiplano, otra posible especie fue identificada en muestras del lago Chungará, las vertientes del salar de Ascotán y el río Lauca, cerca de la frontera con Bolivia. Estas poblaciones resultan especialmente significativas porque subsisten en condiciones de gran altitud, intensa radiación ultravioleta, escaso oxígeno, presencia de metales, aridez y variaciones bruscas de temperatura.
Los descubrimientos también se extienden hacia el sur del país, donde se identificó una posible nueva especie en el lago Calafquén y dos linajes diferentes en la Región de Los Lagos, incluyendo uno en Puerto Montt. En la zona central, otro linaje fue detectado tanto en el estero Las Toscas de la Región de Ñuble como en la laguna artificial del Parque O’Higgins en Santiago.
Las planarias del género Girardia se caracterizan por su forma de hoja o cinta y por una cabeza triangular con dos manchas que aparentan ser ojos. Estas estructuras funcionan como sensores capaces de detectar la dirección e intensidad de la luz. Su boca es tubular y se ubica en el abdomen, siendo utilizada tanto para alimentarse como para expulsar desechos. En Chile, la más conocida es la llamada planaria gigante valdiviana o lengua de vaca, que puede alcanzar entre 15 y 20 centímetros, aunque la mayoría de estos organismos mide solo algunos milímetros o centímetros.
La capacidad regenerativa de estas criaturas es el atributo que las ha convertido en organismos de gran interés científico. Cuando una planaria es fragmentada, los neoblastos se activan y producen las estructuras necesarias para reconstruir las partes faltantes. Algunas especies pueden incluso reproducirse mediante fragmentación, haciendo que cada porción regenere un organismo completo. Los científicos aclaran que esto no las hace literalmente inmortales, pero durante la regeneración ocurre un rejuvenecimiento celular que puede revertir algunos signos asociados al envejecimiento.
Los especímenes encontrados en El Tatio fueron reconocidos como una entidad diferente por los tres métodos de delimitación utilizados en el estudio y representan la rama de divergencia más temprana del grupo altiplánico. Esto sugiere la posibilidad de que correspondan a una especie propia de este campo geotérmico. Sin embargo, aún no se comprende cómo logran sobrevivir en esas condiciones extremas ni si poseen mecanismos especiales para reparar daños provocados por la radiación ultravioleta, enfrentar la falta de oxígeno o proteger sus células frente a la salinidad, el estrés oxidativo y los cambios bruscos de temperatura.
Comprender estos mecanismos tiene relevancia más allá de la biodiversidad. Los investigadores plantean que estudiar cómo las planarias controlan sus células madre y regeneran tejidos puede aportar conocimiento sobre procesos celulares que podrían resultar relevantes para la investigación biomédica a largo plazo. También interesa entender cómo coordinan una intensa proliferación celular sin que derive en tumores. Las poblaciones del Altiplano podrían contribuir además con información sobre reparación del ADN, tolerancia al estrés y protección celular.
Aunque los resultados muestran seis linajes genéticamente diferenciados, los investigadores subrayan que todavía se habla de especies potenciales. Para describirlas formalmente será necesario sumar nuevas evidencias y completar su caracterización. El equipo ya está iniciando una prospección para catalogar las planarias existentes en Chile y evalúa utilizar ADN ambiental, una técnica que permite detectar rastros genéticos de organismos en muestras de agua, suelo o aire sin necesidad de observarlos directamente.
Hasta ahora solo se habían descrito formalmente cinco especies de planarias de agua dulce en Chile. Los nuevos resultados sugieren que podrían existir decenas aún desconocidas, escondidas en ambientes que van desde las pozas del Altiplano hasta los lagos y cursos de agua del sur del país.
Con Información de www.coquimbonoticias.cl


