Domingo, 30 de Agosto de 2026
Nacional

La izquierda enfrenta sus mayores desafíos en la actualidad

En 1903, Recabarren escribía: “Luchamos como se dice, aguas arriba, contra toda una corriente poderosa que pretende detener la marcha que hemos emprendido en busca de la felicidad humana”. Este fragmento sintetiza una moral y una actitud política que caracteriza la posición de la izquierda en la historia, definida no por triunfos rutilantes sino por un constante empeño cotidiano por sobreponerse a la resistencia de quienes detentan el poder.

La derrota sufrida por la izquierda en las últimas elecciones no es la primera ni la última que enfrenta en su experiencia. Sin embargo, ha generado autocríticas y reflexiones de profundidad doctrinaria y académica singulares, con afirmaciones que aseguran haber encontrado “el meollo del asunto” o un camino para evitar cometer los mismos errores que la ocasionaron.

Un punto de vista que convierte lo particular en generalidad queda atrapado en el fragmento sin apreciar el conjunto, que es la transformación. La sociedad constituye una totalidad hecha de conflictos y contradicciones sociales y culturales que se expresan en triunfos y derrotas. No es la izquierda la que las resiente sino el pueblo, que debe soportar desigualdad, represión, exclusión social y violencia.

En la actualidad, esto ocurre por el peso del ajuste que promueven las derechas en toda América Latina: aumento del costo de la vida, recorte de programas sociales, encarecimiento del crédito, desempleo y bajos salarios. También flexibilización de normas laborales que facilitan el despido, sobreexplotación de la naturaleza con contaminación progresiva, y pérdida de soberanía expresada en sometimiento a imposiciones del gobierno ultraderechista de Estados Unidos, mediatizado por personajes como Kast, Noboa o Milei.

Ser de izquierda es asumir una posición frente al conjunto de estas contradicciones. Es estar con quien pierde mientras exista capitalismo, no ser quien pretende estarlo en el futuro. Significa ser parte de los movimientos sociales y asumir a quienes oponen la satisfacción de derechos a su propio beneficio como el adversario a derrotar para darles cumplimiento y significado a la experiencia popular.

A casi seis meses de asumido el gobierno de Kast, este no solo no ha cumplido ninguna promesa de campaña sino que ha profundizado las condiciones de desigualdad, inseguridad y exclusión que genera el neoliberalismo cotidianamente. Demuestra su sometimiento a los intereses del capital y los empresarios, demostrando la contingencia del cambio y la necesidad de actualizar lo que significa ser oposición cuando es la propia derecha la que reventó la burbuja del consenso.

Con Información de elsiglo.cl

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Redacción.

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