Un procedimiento de Gendarmería logró evitar un intento de vulneración de la seguridad en el Complejo Penitenciario de La Serena, ubicado en Huachalalume, durante la tarde del sábado 29 de agosto.
Según información proporcionada por la institución, labores de inteligencia penitenciaria habían identificado antecedentes sobre una posible planificación de fuga que involucraba a tres imputados recluidos en el recinto.
Durante las operaciones, personal de Gendarmería detectó el corte de una malla de seguridad en uno de los módulos destinado a internos catalogados como de alto compromiso delictual.
El descubrimiento activó de inmediato los protocolos de seguridad, lo que derivó en un procedimiento de registro y allanamiento en el sector, además de la incautación de diversos elementos prohibidos por la administración penitenciaria.
Las diligencias permitieron identificar a los internos involucrados, quienes fueron trasladados posteriormente al módulo de máxima seguridad del recinto.
Desde Gendarmería se destacó el profesionalismo y la coordinación demostrada por el personal durante el procedimiento, enfatizando que este tipo de acciones resultan fundamentales para prevenir hechos que comprometan la seguridad penitenciaria y la seguridad pública.
El operativo ocurre además en un recinto que desde junio de este año implementa un régimen especial de máxima seguridad. Los módulos destinados a esta modalidad tienen capacidad para 100 personas privadas de libertad y actualmente albergan a internos imputados y condenados vinculados a delitos de alta complejidad y crimen organizado.
El Complejo Penitenciario, conocido popularmente como la cárcel de Huachalalume, es uno de los principales recintos penales de la macrozona norte y forma parte del sistema de cárceles concesionadas del país.
La construcción del actual recinto significó el traslado de la antigua cárcel ubicada en el centro de La Serena. El establecimiento de Huachalalume fue creado oficialmente a fines de 2005 e inició operaciones con población penal en enero de 2006, poniendo término a décadas de funcionamiento del antiguo penal serenense, desde donde fueron trasladados cerca de 850 internos.
En términos de infraestructura, el complejo cuenta con 48.719 metros cuadrados construidos. Su capacidad original de diseño era de 1.656 plazas, aunque posteriormente la infraestructura penitenciaria fue modificada y ampliada. Actualmente, documentos oficiales del sistema de concesiones establecen una capacidad de 2.318 internos, a la que se sumó un proceso de densificación destinado a incorporar 331 plazas adicionales en el recinto.
Los antecedentes más recientes disponibles indican que el Complejo Penitenciario de La Serena mantiene una población de alrededor de 2.691 personas privadas de libertad, considerando población masculina, femenina y juvenil. La cifra refleja la presión que enfrenta uno de los recintos penitenciarios más importantes de la Región de Coquimbo.
La situación de sobrepoblación y la necesidad de reforzar la seguridad han llevado a que Huachalalume sea considerado una infraestructura estratégica para el sistema penitenciario regional. El Gobierno mantiene proyectada una ampliación mayor para el recinto, con 816 nuevas plazas previstas dentro del Plan de Infraestructura Penitenciaria, cuya operación está proyectada para 2028.
La detección del corte de la malla de seguridad se produce pocos meses después de la implementación del nuevo régimen de máxima seguridad en el complejo penitenciario serenense.
El sistema contempla una mayor segregación de internos de alto riesgo, celdas individualizadas, controles reforzados para los desplazamientos, restricciones especiales en visitas y un régimen diferenciado para personas vinculadas al crimen organizado y delitos de alta complejidad.
Con este procedimiento, Gendarmería logró detectar a tiempo la vulneración de una barrera de seguridad, identificar a los involucrados y trasladarlos a un módulo con mayores medidas de control.
Con Información de www.elcoquimbano.cl



