Viernes, 25 de Septiembre de 2026
Nacional

¿Solamente un presidente o un estadista?

Un presidente ocupa un cargo formal de poder político, mientras que un estadista posee una cualidad de liderazgo visionario que antepone el bien común a largo plazo a los intereses partidistas.

El último discurso del Presidente Kast en la OEA responde claramente a esa interrogante. Es habitual que un presidente mencione asuntos internos de su país ante la Asamblea General de la ONU, pero lo común es vincularlos con temas de interés internacional; resulta ajeno a ese espacio defender la gestión de gobierno, atacar a la oposición o desarrollar una controversia política puramente doméstica sin conexión con la agenda internacional.

En su discurso, Kast dedicó 7 de los 18 minutos a resaltar la labor de su gobierno durante estos seis meses, «donde estamos ordenando la casa, Chile es hoy más seguro, un país más competitivo y un país con menos burocracia». Destacó su gran reforma para reducir los impuestos a las empresas de 27% a 23% y dar seguridad a las inversiones. También cifró las inversiones: «Han ingresado solicitudes por 44.000 millones de dólares».

Sin embargo, omitió señalar que el país hoy está más pobre que cuando lo recibió y que sus datos son incompletos. No dijo que al cierre de 2024 había US$ 56.234 millones en proyectos de inversión extranjera y que en 2025 alcanzaron US$ 65.689 millones (463 proyectos totales, con un incremento de 16,8%).

Agregó: «En Chile, en el primer semestre de este año, la tasa de homicidios registró una baja de 11,5%, y nos acercamos a los niveles que teníamos antes de la pandemia (…) Un país más seguro, es un país con más confianza». Pero olvidó mencionar que ese mismo porcentaje de baja se registró entre 2024 y 2025 y que la tendencia viene descendiendo desde hace algún tiempo.

En definitiva, en su discurso intentó presentarse como el gran salvador del país y concluyó que «Chile estaba de vuelta». Ninguneó a todos los gobiernos que lo precedieron, incluso a los dos de Piñera, cuyos partidos que lo apoyaron hoy lo acompañan en el gobierno. Solo se salvan los de 1900 a principios del 2000 (sin indicar su tendencia). De ahí en adelante, según su relato, todo se hizo mal y él llega para salvar al país. Se nota que es un buen alumno de Trump.

Es cierto que en los 10 minutos restantes se refirió a la realidad de la ONU y a otros temas internacionales, como el Estrecho de Magallanes. La verdad es que su discurso no deja nada trascendente para el concierto internacional.

¿Qué sentido tenía ir a la ONU a dar a conocer esta información, cuando a quienes escuchan no les interesa lo logrado en Chile ni los halagos que él mismo se haga por su gestión? La temática de una Asamblea General es otra.

Por ejemplo, puede hablar de pobreza y desigualdad interna, relacionándolas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. De seguridad y crimen organizado, vinculándolos con la cooperación internacional. De migración, explicando la situación del país y solicitando cooperación regional. De cambio climático, mostrando políticas nacionales y compromisos internacionales. De democracia y derechos humanos, presentando la experiencia del país como parte del debate internacional. De crecimiento económico, inversión o desarrollo, para mostrar oportunidades de cooperación. De educación, salud o protección social, especialmente cuando forman parte de compromisos internacionales.

Esto es lo habitual, lo que han hecho los «malos» gobiernos anteriores. Lo que no es habitual o no ocurre directamente es lo que hizo Kast.

Podría suponerse que lo hace para invitar a inversionistas. ¿Alguien en su sano juicio vendría a invertir a un país que estaba tan mal y en el que el gobierno que estaría mejorando sus condiciones lleva solo seis meses y sus resultados aún no se conocen?

Es lógico que cualquier inversionista analice detenidamente las condiciones del país en el que va a invertir y que, si quiere hacerlo en Chile, deba ver lo positivo y lo negativo de este gobierno. Es cierto que la baja de impuestos puede resultarle atractiva, pero constatará de inmediato que las cifras macroeconómicas como resultado de este gobierno, hasta ahora, son malas. Por lo tanto, igual se resistirá por un tiempo a invertir mientras no se vean resultados reales de esta gestión.

Se invita a revisar los discursos de todos los presidentes desde la vuelta a la democracia y se constatará lo aquí señalado. Sin dudas, tienen mayor contenido y altura. Mientras que la mediocridad del discurso de Kast está muy lejos de su visión crítica y arrogante de los gobiernos anteriores. Sin duda está lejos de la altura y visión de un estadista.

Con Información de desenfoque.cl

gerente

Redacción.

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