Domingo, 16 de Agosto de 2026
Nacional

Marcha del Hambre de 1982: Análisis histórico de la movilización ciudadana del 19 de agosto

Hace 37 años, la denominada “Marcha del Hambre” realizada el 19 de agosto de 1982 constituyó la primera gran protesta callejera efectuada en el centro de Santiago en contra de la dictadura de Pinochet, marcando el inicio de la ofensiva histórica popular contra la tiranía y siendo antecedente directo de las protestas nacionales que iniciaron el 11 de mayo de 1983.

La Dirección clandestina del Partido Comunista planteó esto en una Mesa Redonda ese año, consignando también las huelgas de Panal, IRT, El Teniente, el Carbón, Celulosa Arauco, la toma de la Maestranza Maipú, el Paro del 21 de Julio en la zona Oriente convocado por la Coordinadora Nacional Sindical, entre otras expresiones de lucha territorial de sindicatos, organizaciones poblacionales, estudiantiles, culturales y religiosas que se desarrollaban en ese momento.

Se precisaba así que era inexacta la afirmación que circuló posteriormente de que la derrota de la dictadura se logró solo y principalmente con el plebiscito de 1988, siendo en realidad resultado de una ardua lucha, inicialmente para sobrevivir ante la represión pinochetista que dejó miles de asesinados, desaparecidos, torturados, exiliados y exonerados, con un rol fundamental de la lucha por la defensa de los derechos humanos y el destacado papel de la Iglesia Católica, del Cardenal Raúl Silva Henríquez y de la Vicaría de la Solidaridad creada por él.

Tras la represión masiva y el descabezamiento de direcciones partidarias, fue también tiempo de reorganización para el Partido, la izquierda, el movimiento sindical, estudiantil y las agrupaciones culturales.

El 3 de Septiembre de 1980 se proclama la Política de Rebelión Popular de Masas y comienza su aplicación, organizando y apoyando las nuevas experiencias e iniciativas que se generaban en el combate de masas, promoviendo acciones audaces, volanteos, cadenazos, acciones de sabotaje, protestas, fogatas, barricadas y otras formas de lucha. Circulaba un folleto llamado “Tu también puedes”, que hacía alusión a estas acciones que cualquier persona podía emprender.

Este fue el período en el cual se realizan las Marchas del Hambre, en particular la del 19 de agosto de 1982, que fue principalmente una reacción de rechazo a la aguda crisis económica y social y al desempleo imperantes. Al hambre se respondía levantando ollas comunes en las poblaciones y barrios, siendo la consigna central de la marcha “Pan, Trabajo, Justicia y Libertad”.

A mediados de 1981 se produce la huelga de Panal ante el cierre y despido de casi 3.000 trabajadores. La crisis económica precipita la intervención de varios bancos y la quiebra de muchas empresas como IRT, Fanaloza y Paños Tomé. Las ventas en fuentes de soda bajaron en 35 por ciento. El ministro de Hacienda, Sergio de Castro, reconocía un 19,4 por ciento de desempleo, que sumando el PEM llegaba realmente a 26,2 por ciento. León Vilarín, uno de los promotores del golpe de estado, denunciaba que el 50 por ciento de los 100.000 camioneros estaba cesante. Alfonso Podlech, dirigente de agricultores del sur y otro promotor del golpe, hacía la misma denuncia.

La marcha del 19 fue organizada por las organizaciones sindicales, la Coordinadora Nacional Sindical a la cabeza con Manuel Bustos y Héctor Cuevas, y por las organizaciones políticas consecuentemente antidictatoriales, en primer lugar el Partido Comunista de Chile.

La marcha fue impulsada y organizada previamente en detalle. En los días previos hubo volanteos y acciones de propaganda en todas partes. Hubo preparación minuciosa para defenderse de la represión, con manifestantes que se movían rápidamente por las calles Ahumada, Huérfanos, Moneda y Agustinas, desapareciendo de un lugar y apareciendo en otro. Se gritaba “Se va a acabar, se va a acabar, la dictadura militar”. Se reportó de 34 detenidos, 31 de ellos denunciados ante la Vicaría de la Solidaridad.

La versión publicada por El Mercurio señalaba que los incidentes comenzaron a las 19,27 horas en Ahumada y que “por momentos la acción policial era insuficiente”. Los manifestantes rescataban a detenidos y se defendían de la represión con los medios a su alcance, de acuerdo a un plan previamente concebido.

Si se midiera con parámetro de fechas, la Política de Rebelión Popular de Masas se transforma en una política de millones entre el 3 de septiembre de 1980 y el 11 de mayo de 1983, en un lapso de 2 años y 8 meses. No bastaba más organización y lucha de masas, o más llamados unitarios. Hacía falta algo distinto, una formulación que añadiera elementos nuevos junto a los tradicionales, que se saliera del marco impuesto por la dictadura, sobrepasándola y agregando nuevas formas de lucha. El resultado fue el cambio del estado de ánimo de las masas, la revolución de la conciencia popular, pasando de una situación de terror psicológico generalizado y conformismo producto del terrorismo de estado a una actitud nueva de rebeldía, protesta y disposición de combate.

El proceso de acumulación de fuerzas no fue lineal. Se producían reflujos debido a oleadas represivas, a la propaganda del régimen y a otras maniobras. Se desarrollaban diversas formas de lucha, y cambiaban los énfasis de un momento a otro, pasando desde las Marchas del Hambre a las Protestas Nacionales, después a las concentraciones políticas, los Paros Nacionales y las Protestas Zonales y Comunales.

La Política de Rebelión Popular de Masas fue hecha suya por millones de chilenos, traducida y asumida de diversas maneras por distintos sectores políticos y sociales, como desobediencia civil, rebelión popular, protestas y paros nacionales, sabotaje de masas y no violencia activa, entre otras formas.

Con Información de elsiglo.cl

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