La preocupación central de Lula es encontrar la forma de terminar con las guerras en el mundo. Siempre recuerda que actualmente existen más conflictos bélicos en el mundo que nunca y que nadie se ocupa de pacificarlos.
Emir Sader. Politólogo. Río de Janeiro. 27/09/2026. Lula da Silva pronunció este martes el discurso de apertura de la Asamblea General de las Naciones Unidas, como es tradicional cada año. Es su séptimo discurso consecutivo de este tipo, ofrecido anualmente.
El día anterior se reunió con el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, quien le dijo que es la fuente de inspiración para su actuación en Estados Unidos.
También estuvo con el senador Bernie Sanders y aprovechó la ocasión para reunirse con el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi. No pudo atender las 30 solicitudes de reunión que tenía, ya que debía retomar la campaña electoral en Brasil, en particular el encuentro con artistas brasileños del día 23.
El año pasado, Donald Trump y él se cruzaron en los bastidores, lo que dio inicio a la relación personal que han mantenido desde aquel momento.
La principal preocupación de Lula es hallar la manera de poner fin a las guerras en el mundo. Suele recordar que hoy existen más conflictos bélicos que nunca y que nadie se ocupa de pacificarlos.
Valora a las Naciones Unidas, pero insiste en que el Consejo de Seguridad no asume sus responsabilidades y que sus miembros deberían reunirse para discutir cómo buscar la paz en el mundo.
Lula retoma siempre la reivindicación de ampliar el Consejo de Seguridad, con el ingreso de países como México y Brasil. Sin embargo, sabe que se trata de un círculo vicioso, porque basta el veto de un país —en este caso Estados Unidos— para que no se avance en esa ampliación. Reiteró que Naciones Unidas vive el momento más crítico de su historia.
Sin mencionar a Trump, Lula respondió a las posiciones del presidente de Estados Unidos —como ya había hecho en la entrevista concedida a CNN— de que Brasil es autosuficiente para cuidar su propia seguridad y los problemas del narcotráfico. Igualmente, señaló que la Amazonía está recibiendo protección como nunca antes, para responder a los argumentos intervencionistas de Trump.
Afirmó que Brasil no necesita portaaviones, sino colaboración para seguir combatiendo a los grupos de narcotráfico.
Su gran reivindicación, desde ese punto de vista, es que el dilema se plantea entre unilateralismo o multilateralismo, y entre democracia o dictaduras.
Contestó la tesis clásica al decir que la guerra no es la continuación de la política bajo otras formas, sino la negación de la política. Condenó el negacionismo.
Reiteró que Brasil nunca renunciará a su agenda ambiental, así como a la lucha contra el crimen organizado.
El tema de Palestina recibió gran atención de su parte. Habló alrededor de 23 minutos, más que los 15 reservados para cada intervención. Afirmó que se trata de un genocidio. Condenó los asentamientos en Cisjordania, momento en el que también recibió aplausos.
Mencionó que Ormuz debería ser un lugar de paso de paz y no de guerra.
Uno de los momentos en que recibió grandes aplausos fue cuando dijo que la esclavitud es un crimen contra la humanidad.
Al final, expresó que en cualquier nueva guerra no habrá sobrevivientes.
Condenó, una vez más, el bloqueo a Cuba y la indiferencia internacional con Haití, y señaló que en Nicaragua debe haber democracia para que la oposición pueda participar en las elecciones.
Terminó citando a Martin Luther King de manera muy significativa.
No dejó de mencionar que Brasil está cerca de una elección decisiva. Para ella cuenta con un sistema político electoral absolutamente democrático, con participación de la oposición, aunque esa oposición defienda intereses de potencias externas a Brasil que intentan intervenir en ese mismo proceso electoral.
Lula habló para la comunidad internacional, buscando representar al Sur Global. La diferencia con el discurso de Trump fue muy evidente. Trump insistió en reiterar sus ambiciones imperiales respecto a América Latina, y citó el caso de Venezuela como un caso de éxito de su política.
No pudo decir lo mismo sobre Irán, acerca del cual señaló que avanzan las negociaciones de paz.
Pero su tono general es siempre imperial, como si defendiera los intereses de la paz en el mundo, sin mencionar cómo se han multiplicado los conflictos bélicos en los que están involucrados.
Lula logró mostrarse como un estadista que defiende la paz en el mundo, que reivindica a los más frágiles del planeta y que pretendió hablar en nombre del Sur del mundo. Queda por ver los ecos de su importante discurso.
Con Información de elsiglo.cl


