En el contexto del debate político chileno sobre la relación entre fines y medios, ha adquirido relevancia la detención en Bolivia del consultor político argentino Fernando Cerimedo, quien ha sido investigado por sus actividades en Chile y sus vínculos con el entorno del Presidente José Antonio Kast.
Cerimedo es conocido por la creación de granjas de trolls y bots, es decir, cuentas falsas en redes sociales utilizadas para manipular la opinión pública. Su metodología operaba mediante ejércitos de cuentas automatizadas para influir en los algoritmos de las redes sociales, generar debates de su conveniencia y atacar a opositores, generalmente con información falsa.
Su participación en la política chilena no es nueva. Su empresa Numen participó en actividades vinculadas al movimiento por el Rechazo durante el proceso constitucional de 2020. Posteriormente, profesionales que coincidieron con Cerimedo en esa estructura trabajaron directamente con Kast: Alejandro Irrarrázabal, Jefe de Asesores de Kast, y Felipe Costabal, director de la Secretaría de Comunicaciones de Gobierno.
Según información revelada, Cerimedo había trabajado en las campañas de Bolsonaro, Miley y Kast. Su empresa Numen realizó encuestas para Casa Común, organización empresarial que participó en la campaña del Rechazo. Investigaciones posteriores, incluyendo reportajes de CIPER, documentaron su participación en proyectos de comunicación política y su vínculo societario con Numen SpA en Chile.
Inicialmente, Kast y su entorno negaron conocer a Cerimedo, pero posteriormente reconocieron la relación en una entrevista en Cooperativa. Dado que la campaña de Kast se caracterizó por el uso de información falsa o engañosa, surge la interrogante sobre si existió una coordinación deliberada con Cerimedo o si se trató de una coincidencia.
Durante la campaña, Evelyn Mattei, Boric y Jara fueron blancos principales de campañas de desinformación. La estrategia incluyó afirmaciones como que el país estaba “quebrado”, frase lanzada por asesores del gobierno que no solo fue inexacta sino que afectó la imagen del país internacionalmente.
Se documentaron otras afirmaciones de campaña con cifras distorsionadas: se señaló que 1.200.000 personas fueron asesinadas en 2024, cuando la cifra real fue 1.207; que hubo 40.000 muertos en lista de espera en 2024, siendo la realidad 36.262; que existía un millón de desempleados en 2025, cuando el promedio nacional era de 750.000; que el país era más pobre que cuando Boric asumió el gobierno, cuando la pobreza por ingreso se ubicaba en 20,5% al inicio y bajó a 17,3% al término; que 500.000 niños trabajan en la Araucanía, siendo la población total de menores de 14 años en la región de 177.511; que el Ministerio de Salud recibe entre 23% y 25% del presupuesto nacional, cuando en 2025 fue 18,2%; y que 300.000 migrantes pueden salir en un día, afirmación posteriormente calificada como metáfora.
En su gestión como gobierno, se ha documentado que faltaron a la verdad respecto a tener un plan de seguridad y sobre ser un gobierno ordenado y eficiente. En solo 5 a 6 meses han reemplazado a 42 altos funcionarios. Adicionalmente, una reforma constitucional propuesta para controlar la delincuencia durante 8 meses otorgaría un poder sin contrapeso, lo que ha generado rechazo incluso dentro de la derecha.
La coincidencia entre los asesores principales del gobierno y quienes trabajaron con Cerimedo sugiere el uso de una metodología similar. La divergencia entre los hechos verificables y las afirmaciones del gobierno plantea interrogantes sobre posibles vínculos contractuales con Cerimedo, razón por la cual se espera que el Congreso realice una investigación profunda.
Independientemente de si el gobierno trabajó o no con Cerimedo, su actuar refleja la premisa de que “el fin justifica los medios”, lo cual contrasta con la crítica histórica de la derecha al marxismo por aplicar este mismo principio. Esta aproximación extrema a la política cuestiona los valores que tradicionalmente ha defendido la derecha chilena.
Es destacable que Kast, quien se declara católico practicante, permita que su equipo actúe contrariamente al principio fundamental de la Doctrina Social de la Iglesia respecto a que “el fin no justifica los medios”, así como a los principios del Evangelio que declara seguir.
Con Información de desenfoque.cl


