Martes, 25 de Agosto de 2026
Nacional

La televisión enfrenta amenazas crecientes en su modelo tradicional de negocio

¿Quién puede predecir con certeza cómo será el panorama de las comunicaciones en dos o tres décadas? Nadie dispone de herramientas para anticipar el acelerado desarrollo tecnológico, la fragilidad de los sistemas actuales para resguardar a los medios de comunicación masiva, ni para determinar qué papel desempeñarán los periodistas en la sociedad futura.

Lo evidente es que se requerirá un sistema de comunicación que sea oportuno y veraz, junto con profesionales preparados y formados éticamente para confrontar la expansión de plataformas digitales con capacidad de decisión autónoma y los intereses establecidos desde las estructuras de poder.

¿Podrá la Inteligencia Artificial superar a los medios convencionales en la entrega de información veraz y confiable? La innovación constante de tecnologías destinadas a dominar los modelos de desarrollo socioeconómico colisiona irremediablemente con la desigualdad, la democracia participativa y la equidad social. Quien controle la IA será, en última instancia, ¿el “gran hermano” profetizado por Orwell?

La prensa, la radio y la televisión tienen el desafío de regularizar el uso y abuso de la Inteligencia Artificial, así como contrarrestar los intentos de sectores que buscan monopolizar el pensamiento en un mundo altamente automatizado como el actual.

Si actualmente existe saturación de contenido trivial, sensacionalismo y morbo, en el futuro la privacidad no existirá, siendo vulnerada constantemente tal como sucede hoy mediante las redes sociales.

La televisión, los videojuegos, las apuestas digitales, así como los streamings, reels, podcasts y otros formatos se han convertido en herramientas para erosionar los cimientos de la convivencia social y el respeto a los derechos humanos.

La noticia, transformada en un producto de mercado, se construye sobre los intereses particulares de los propietarios de medios y de quienes ejercen el poder hegemónico, quienes cuentan con la Inteligencia Artificial y otros avances tecnológicos que, en manos de unos pocos sin escrúpulos, amenazan la existencia del planeta y de la humanidad misma.

El catastrofismo, las confabulaciones y las teorías conspirativas más absurdas interfieren en el ejercicio normal del derecho a la comunicación del que deberían beneficiarse todos sin excepción.

¿Qué nos depararán figuras como el multimillonario Elon Musk, el presidente de Estados Unidos o Peter Thiel, “inversionista-científico” y cofundador de Palantir, empresa que suministra sistemas de IA a agencias de inteligencia y fuerzas militares de Estados Unidos, Ucrania e Israel?

Este personaje sostiene que quien domine la tecnología controlará el futuro geopolítico. Se opone a cualquier regulación de la IA y denuncia un presunto “estancamiento tecnológico” en el mundo físico (medicina, energía, transporte) que debe superarse en Occidente para contrarrestar el poder de China. Según su argumento, el riesgo de no desarrollarla sería mayor que sus posibles consecuencias. De esta manera queda clara la procedencia de la amenaza contra la humanidad tal como la conocemos.

Con Información de elsiglo.cl

gerente

Redacción.

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