La historia de la comunicación ha estado marcada por sucesivos cambios tecnológicos que transformaron la forma en que se difunde la información. Desde la invención de la imprenta por Johannes Gutemberg en 1450, que permitió la propagación masiva de ideas como las de Lutero, hasta los descubrimientos de la radiodifusión realizados por Guillermo Marconi y Nicola Tesla entre 1893 y 1901, cada innovación generó temores sobre la desaparición de medios anteriores.
El escocés John Logie Baird realizó en 1925 la primera demostración pública de imágenes en movimiento, mientras que posteriormente el norteamericano Philo Farnsworth desarrolló el primer sistema de televisión completamente electrónico. A pesar de las predicciones, todos estos medios continuaron coexistiendo y entregando información, entretenimiento y educación.
En la década de 1930, Jacob Levy Moreno y Helen Hall Jenings crearon los sociogramas, conceptos que servirían de base para los actuales sistemas de inteligencia artificial como Gemini, GPT y Alexa. Cada invención ha sido resultado de una conjunción de experiencias previas, intentos fallidos y avances tecnológicos complementarios.
Hoy se especula que las redes sociales, plataformas digitales e inteligencia artificial reemplazarán definitivamente a los medios tradicionales. Sin embargo, lo más probable es que continúe la coexistencia de diferentes instrumentos comunicacionales. La inteligencia artificial, como rama de la informática, procesa grandes volúmenes de datos para aprender, razonar, reconocer patrones, comprender lenguaje y tomar decisiones, tareas que normalmente requerían inteligencia humana.
La televisión chilena ha experimentado un declive constante en sus funciones informativas, principalmente por la concentración en la propiedad de los medios, la uniformidad de pautas periodísticas e ideología neoliberal que ha convertido la noticia en un producto de mercado. En particular, se señala que la mejor televisión en Chile se desarrolló en los años setenta y ochenta cuando estuvo en manos de las universidades públicas, antes de que TVN cayera bajo control de la dictadura cívico-militar.
Actualmente, la prensa, radio, televisión y plataformas digitales funcionan como herramientas de poder político para difundir ideologías como el negacionismo, xenofobia, racismo relacionado con procesos migratorios y clasismo en materia de lucha social y económica. La televisión pública nacional, que debería ser referente de democracia y pluralismo, muestra creciente obsecuencia ante el actual gobierno ultraderechista de orientación populista que beneficia a grandes grupos económicos y empresas transnacionales, en detrimento de trabajadores, mujeres, jóvenes y niños.
Ni los bufones y narradores de antaño, ni la prensa desde Recabarren, ni la radio y televisión universitaria de décadas pasadas permanecerían calladas ante el crimen organizado y el neofascismo contemporáneo. Surge entonces la pregunta sobre si en la actualidad se está privilegiando a los influencers sobre los periodistas como fuentes de información.
Con Información de elsiglo.cl
