El Siglo, en su edición del 5 de noviembre de 2026, informó que el presidente chileno José Antonio Kast participó en la XXX Cumbre Iberoamericana de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno, realizada en Madrid, donde privilegió un discurso centrado en seguridad, empleo y crecimiento económico. La cita estuvo marcada por las diferencias sobre multilateralismo, derecho internacional, emergencia climática y protección social, además del contexto de su acercamiento a referentes de la derecha radical europea y los cuestionamientos de la oposición chilena a su política exterior.
Ante representantes de los 22 países de la comunidad iberoamericana, Kast llamó a superar las diferencias históricas y a concentrar los esfuerzos en materias donde, a su juicio, existirían mayores posibilidades de entendimiento. El encuentro buscaba construir acuerdos frente a desafíos más amplios que los planteados por la agenda del mandatario chileno, en un escenario internacional caracterizado por tensiones geopolíticas y profundas diferencias ideológicas. Su planteamiento volvió a instalar el debate sobre el alcance de la política exterior que impulsa su administración y el lugar que Chile pretende ocupar.
La intervención del mandatario también estuvo atravesada por su posición respecto de Venezuela. Kast destacó la reanudación de contactos diplomáticos y la apertura de canales de comunicación, y valoró los cambios políticos ocurridos en ese país. Su referencia a la situación venezolana fue uno de los aspectos que más atención recibió durante su discurso.
El encuentro no se limita a la coordinación policial ni a la promoción del crecimiento económico. La Cumbre Iberoamericana contempla compromisos históricos en materia de cooperación, derechos humanos, educación, igualdad, protección social y desarrollo sostenible.
Entre los acuerdos alcanzados en Madrid figura la Alianza Iberoamericana de Inteligencia Artificial, que busca promover la cooperación tecnológica, una utilización responsable de la inteligencia artificial y la protección de los derechos de las personas.
También se aprobó la Carta Iberoamericana de Cuidados y Apoyos, que establece orientaciones para avanzar en sistemas integrales de cuidados y reconocer esta labor como una responsabilidad que requiere respuestas institucionales.
La Carta Iberoamericana de Movilidad Académica promueve el intercambio estudiantil, el reconocimiento de estudios y una mayor integración de las instituciones de educación superior.
Asimismo, la Red Iberoamericana de Reducción del Riesgo de Desastres y Protección Civil apunta a mejorar la prevención, las alertas tempranas y la cooperación frente a emergencias y catástrofes.
Los compromisos de cooperación internacional reafirman la importancia del multilateralismo, la soberanía de los Estados y el respeto al derecho internacional. Estos acuerdos evidencian que los desafíos de la región requieren políticas públicas integrales y no exclusivamente respuestas vinculadas al orden público. La desigualdad, la precarización laboral, la crisis de los cuidados, el cambio climático y las brechas educativas también forman parte de los problemas estructurales que afectan a millones de personas.
La cumbre se desarrolló en medio de una evidente fragmentación política regional. La presencia de Kast y del gobernante argentino Javier Milei contrastó con las ausencias de los mandatarios de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y México, Claudia Sheinbaum, dos de las principales figuras de los gobiernos progresistas latinoamericanos.
Las diferencias también se expresaron en la declaración final. Argentina, Colombia, Costa Rica y Paraguay no respaldaron el apartado que rechaza las medidas coercitivas contrarias al derecho internacional y a la Carta de Naciones Unidas que obstaculicen las posibilidades de desarrollo de los Estados, como las que aplica Estados Unidos contra Cuba. Chile, al igual que en la última votación de la Asamblea General de la ONU que condenó el bloqueo norteamericano contra la isla, se abstuvo.
La participación del mandatario en Madrid se produjo después de una agenda europea que también estuvo marcada por su reunión con Santiago Abascal, dirigente del partido español Vox, organización que representa a la derecha radical europea. La relación política de Kast con estos sectores ha generado cuestionamientos en Chile. Durante las actividades vinculadas al Foro Madrid, realizadas anteriormente, parlamentarios de oposición y voces de sectores de Chile Vamos manifestaron reparos a la participación presidencial en encuentros de carácter marcadamente ideológico.
A ello se suman las críticas por la adhesión de Chile al denominado Escudo de las Américas, iniciativa promovida por Donald Trump. Desde la oposición se han planteado preocupaciones sobre sus eventuales implicancias para la soberanía nacional y la autonomía de la política exterior chilena.
Con Información de elsiglo.cl




