Sábado, 22 de Agosto de 2026
Coquimbo

Hospital de Coquimbo marca dos décadas impulsando la donación de órganos y tejidos como oportunidad vital para pacientes

Durante dos décadas, 430 personas han mejorado su calidad de vida gracias a la decisión de 144 familias que respetaron la voluntad de sus seres queridos para donar órganos y tejidos.

La donación de órganos y tejidos representa un acto de solidaridad y generosidad, frecuentemente una decisión tomada en momentos de gran dificultad para las familias.

Hace 20 años, el Hospital San Pablo de Coquimbo comenzó un proceso que continúa acompañando a familias en situaciones de profundo dolor, transformando cada decisión de amor y generosidad en nuevas oportunidades para otras personas.

En estas dos décadas, 144 familias decidieron respetar la voluntad de sus seres queridos, posibilitando 144 procuramientos que mejoraron la calidad de vida de 430 personas.

Estas cifras representan una trayectoria, pero principalmente hablan de personas: quienes partieron, sus familias y aquellos que recibieron una nueva oportunidad para continuar con sus vidas.

Lida Miranda, enfermera jefa de la Unidad de Procuramiento y Donación de Órganos y Tejidos del Hospital San Pablo de Coquimbo, expresó: “Detrás de cada donación hay una historia, una familia y un gesto de enorme generosidad. Nuestro trabajo es acompañar, orientar y coordinar cada etapa de este proceso con el máximo respeto y humanidad”.

Desde 2018, la unidad funciona como Coordinación Local del Servicio de Salud Coquimbo, articulando el proceso de donación en los hospitales de Coquimbo, La Serena y Ovalle, e incorporando notificaciones desde Illapel.

Esta labor requiere coordinación, conocimiento y compromiso, pero especialmente una profunda sensibilidad para acompañar a las familias y respetar sus tiempos, decisiones y la voluntad de sus seres queridos.

Ernesto Jorquera Flores, director del Servicio de Salud Coquimbo, estuvo presente en una ceremonia de conmemoración de los 20 años de la unidad. Señaló: “Hemos ido creciendo no solo en el tipo de procuramientos que hacemos, sino que también en mayor densidad profesional, articulación logística con los hospitales de la región y también con las redes nacionales, porque como equipo del Hospital San Pablo, tienen la destreza en generar los procuramientos, pero también hay que saber llegar oportunamente con los órganos protegidos a los establecimientos en los cuales se requiere”.

El Dr. Gabriel Sanhueza, director del Hospital San Pablo de Coquimbo, valoró el trabajo de los equipos de procuramiento: “Es un honor acompañar a un equipo consolidado que durante, no solamente 20 años, sino desde antes, generó un espacio de trabajo, coordinación con el apoyo del Ministerio y del Servicio de Salud, y que dentro del hospital generó profesionales y técnicos con una mística especial que le han puesto no solo energía, no solo el rigor técnico, sino también una lógica organizacional que ha permitido consolidar nuestra unidad de procuramiento dentro del hospital y a nivel regional”.

La historia de la unidad también se ha construido a través de la donación de tejidos, ampliando las posibilidades de entregar nuevas oportunidades de recuperación y bienestar.

Desde 2016, el Hospital San Pablo de Coquimbo cuenta con procuramiento de membrana amniótica, gracias a la generosidad de más de 190 madres donantes. Este gesto ha permitido que más de 665 personas accedan a una alternativa terapéutica que contribuye significativamente a su recuperación.

A esto se suman más de 134 donantes de tejido óseo, cuya generosidad benefició a 97 pacientes, y 83 donaciones de córneas, que permitieron que otras personas recuperen la posibilidad de volver a ver. Detrás de cada cifra hay una historia: alguien que volvió a caminar, recuperó su autonomía, pudo mirar a sus seres queridos o simplemente continuó con su vida.

Daniela Fontealba, coordinadora de procuramiento y referente del Programa de Córneas del Hospital de Coquimbo, explicó: “Implementar el programa de córneas ha sido un desafío que hemos asumido con compromiso y convicción. Desde orientar a los equipos clínicos para la notificación de pacientes, hasta apoyar a las familias para derivar ciertos mitos en torno a la donación, porque no alteramos la apariencia física de las personas, sino que vamos a ayudarlas a que recuperen la esperanza y la posibilidad de poder volver a ver”.

Las cifras permiten dimensionar lo construido durante estos 20 años, pero no alcanzan a contar por sí solas lo que significa para una familia tomar la decisión de donar en medio del duelo.

Para comprender realmente el significado de la donación, es necesario escuchar a quienes han vivido este proceso, a quienes han tenido que despedir a un ser querido y han encontrado en su voluntad de donar una forma de mantener vivo su legado.

Ángel Palta enfrentó el año pasado el fallecimiento de su esposa, Cynthia. En medio del dolor, acompañó el proceso de donación de sus órganos, respetando una decisión que ella había manifestado en vida y que ambos habían conversado como pareja. Hoy asegura sentir tranquilidad por haber cumplido su voluntad y contribuido a brindar una nueva oportunidad a otras personas.

“Donar es amor. Se nos va un ser querido, un ser amado, un pilar. Pero junto a esa pena, nos queda la alegría de que, al donar los órganos, estamos dando felicidad a otras familias, estamos dando esa segunda oportunidad que todos merecemos en la vida para volver a creer y volver a vivirla”, comentó con emoción este joven coquimbano.

A 20 años de su creación, la Unidad de Procuramiento y Donación de Órganos y Tejidos del Hospital San Pablo de Coquimbo mira su historia con gratitud y hacia el futuro. Donar no es solo dar un órgano o un tejido, es entregar una oportunidad, prolongar un legado y permitir que, incluso en medio de una despedida, pueda nacer una nueva esperanza.

Con Información de www.elcoquimbano.cl

gerente

Redacción.

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