Sábado, 1 de Agosto de 2026
Coquimbo

Estudio chileno identifica el impacto emocional del desempleo a través de cuatro dimensiones psicosociales

Con una tasa de desocupación de 9,4% —su nivel más alto en casi cinco años, según el INE—, cientos de miles de chilenos enfrentan hoy la crisis de quedar sin trabajo. Sin embargo, un estudio desarrollado en Chile demuestra que esa cifra no cuenta toda la historia: el desempleo golpea de formas radicalmente distintas según el perfil de cada persona y el entorno donde vive.

La investigación, publicada en la revista científica Acta Psychologica, fue liderada por el académico Carlos Serrano, de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma de Chile, junto a los investigadores Carlos Mena, Yony Ormazábal y Marcelo Leiva-Bianchi, de la Universidad de Talca. En ella se logró validar una escala —la PSIUS, Escala de Impacto Psicosocial del Desempleo— que mide cómo el desempleo impacta psicológica y socialmente a las personas, más allá de la sola pérdida de ingresos. El trabajo, financiado por ANID/FONDECYT, se aplicó a 402 personas de la comuna de Cauquenes, en la Región del Maule.

“Las cifras del INE nos muestran cuántas personas están desempleadas y cómo evoluciona el mercado laboral. Sin embargo, responden principalmente a la pregunta de ‘¿cuántos?’ y no a ‘¿cómo están viviendo las personas esa experiencia?’. El desempleo no significa solo perder un ingreso, también puede implicar la pérdida de rutinas, proyectos, identidad laboral y sensación de estabilidad”, señala Carlos Serrano.

El principal hallazgo del estudio identifica que la población desocupada se divide en cuatro grandes perfiles psicológicos frente a la crisis laboral: resilientes, que pese a la severa presión financiera logran sostener un bienestar psicológico relativo; traumáticos, que experimentan una autodevaluación profunda y un quiebre emocional severo al perder el empleo; paradójicos, que muestran respuestas psicológicas mixtas con niveles de estrés que no siguen un patrón lineal; y testigos, que experimentan un impacto moderado o colateral sin desarrollar patologías graves.

“No todas las personas desempleadas necesitan la misma intervención. Algunas requerirán principalmente apoyo para la reinserción laboral, mientras que otras necesitarán atención en salud mental o fortalecimiento de sus redes de apoyo. Comprender estos perfiles y cómo se manifiestan en los distintos territorios permite diseñar políticas públicas más eficientes, focalizadas y acordes a las necesidades reales de cada comunidad”, explica Serrano.

Además de la caracterización psicológica, la investigación incorporó un componente metodológico inédito en Chile: el análisis geoespacial. Los académicos distribuyeron los datos recolectados en Cauquenes geográficamente, calle por calle, mediante sistemas de información geográfica (GIS). El resultado fue revelador: el sufrimiento mental por desempleo no se distribuye de manera aleatoria en una ciudad. El estudio detectó agrupamientos geográficos estadísticamente significativos donde existen barrios específicos que concentran de forma más intensa el perfil “traumático”, mientras que en otros sectores predominan respuestas más resilientes.

“El objetivo de la investigación no es sólo generar conocimiento científico, sino también traducir esa evidencia en herramientas útiles para la toma de decisiones. Aspiramos a que estos instrumentos permitan orientar intervenciones más oportunas y fundamentadas, así como aportar lineamientos para el diseño de políticas públicas frente a fenómenos complejos como el desempleo”, añade el académico de la Universidad Autónoma de Chile.

Si bien la escala PSIUS se validó con la muestra de Cauquenes, la metodología es exportable al resto del país. En un escenario nacional donde el desempleo sigue golpeando con fuerza a distintas regiones —la tasa de desocupación llegó a 9,4% en el trimestre móvil marzo-mayo de 2026, su nivel más alto en casi cinco años y el mes 41 consecutivo sobre el umbral del 8%, según el INE—, contar con una herramienta validada localmente abre una ventana inédita para optimizar los recursos del Estado.

Los investigadores concluyen que enfrentar las secuelas del desempleo únicamente con bonos económicos generales es una estrategia ciega. Al aplicar la prueba PSIUS y cruzarla con mapas territoriales, los municipios y los servicios de salud de cualquier ciudad del país podrían identificar con mayor precisión qué sectores o poblaciones concentran los mayores estragos en salud mental, y desplegar allí equipos de asistencia social y psicólogos antes de que el daño sea irreversible.

Con Información de www.coquimbonoticias.cl

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Redacción.

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