La información científica y la coordinación entre acuicultores, pescadores y la autoridad marítima fueron fundamentales para hacer frente a las condiciones meteorológicas adversas registradas recientemente en Tongoy. Gracias a estos esfuerzos conjuntos, se anticiparon escenarios de riesgo y se implementaron medidas para proteger equipamiento e infraestructura relacionada con el cultivo del ostión del norte.
Pilar Molina, encargada de Transferencia de CEAZA, señaló que esta experiencia demuestra la importancia de convertir el conocimiento científico en información práctica para quienes toman decisiones en terreno. “El mensaje es muy claro: los productores lograron resguardar equipamiento muy importante y utilizaron el conocimiento científico entregado y los pronósticos para tomar decisiones a tiempo”, destacó.
Los efectos del evento meteorológico no fueron uniformes en toda la bahía de Tongoy. Sandra Ogalde, CEO de NANAKU, empresa dedicada al cultivo de ostión y ostra en la zona, explicó que algunos centros de cultivo ubicados más cerca de la costa y en sectores de menor profundidad sufrieron daños, ya que sus sistemas productivos estaban más expuestos a la acción del viento y del fuerte oleaje.
En contraste, algunos centros ubicados en zonas de mayor profundidad implementaron medidas preventivas, como bajar sus líneas de cultivo para reducir su exposición. Productores de distintos sectores de la bahía también reforzaron los sistemas de fondeo y retiraron oportunamente sus embarcaciones.
Con base en pronósticos meteorológicos del viento, una de las principales acciones fue retirar embarcaciones desde sus fondeos en la bahía y trasladarlas a tierra o a sectores más protegidos. Además, donde las condiciones de profundidad lo permitían, se fortalecieron los sistemas de cultivo para resistir la exposición del fuerte oleaje en condiciones meteorológicas extremas.
Ogalde explicó que la información recibida fue determinante para definir estas medidas. “La entrega de la información, que fue bastante oportuna, nos permitió tomar decisiones respecto a, principalmente, sacar o varar las embarcaciones”, indicó.
Esta decisión adquirió especial relevancia debido a las características de la bahía. Según la productora, “cuando el viento alcanza intensidades elevadas y su orientación favorece el ingreso hacia el sector donde se encuentran las embarcaciones, aumenta el riesgo de que los sistemas de fondeo fallen y se produzca un efecto en cadena que afecte tanto a las embarcaciones como a la infraestructura asociada a los cultivos”.
En los centros de cultivo, el viento y el oleaje pueden provocar el corte y enredo de las líneas donde se encuentran los sistemas de cultivo. Por ello, algunos productores bajaron sus líneas a sectores de mayor profundidad, mientras que quienes se encontraban en zonas más expuestas debieron reforzar sus sistemas.
Desde la autoridad marítima también se destacó la utilidad de contar con información ambiental en tiempo real. Gianluca Maggio, capitán de Puerto de Tongoy, señaló que los datos proporcionados por CEAZA fueron relevantes para adoptar medidas preventivas durante el evento.
“Uno de los puntos positivos fue que tomamos acciones preventivas importantes, como fue solicitar a los centros de cultivo que movieran sus balsas al sector de la caleta y que las embarcaciones quedaran en la loza o en otros recintos, fuera del agua”, explicó.
El capitán de Puerto agregó que el personal puede monitorear los datos desde la propia Capitanía, utilizando una plataforma asociada a la estación meteorológica y oceanográfica ubicada en el mar, en la bahía de Tongoy. “En otras jurisdicciones no existe una balsa de un centro científico que nos entregue esta información oportuna”.
Con Información de www.elcoquimbano.cl



