En un artículo publicado por El Siglo el 6 de octubre de 2026, el periodista José Luis Córdova, ex jefe de Comunicaciones de la Seremi de Educación de Magallanes y Antártica Chilena, recordó las entregas del programa “Yo elijo mi PC” en Punta Arenas y cuestionó la intención del gobierno de José Antonio Kast de eliminar esa iniciativa, que según señaló entregó más de un millón de PCs a niños vulnerables en todo el país.
Córdova afirmó que es imposible olvidar la mirada de los niños y la felicidad de los padres al recibir un equipo de computación en decenas de actos breves pero emotivos que presenció en Punta Arenas durante las entregas anuales del programa. Añadió que ni el actual secretario regional ministerial de Educación de Magallanes y Antártica Chilena, el profesor José Raúl Alvarado Díaz, podría negar la satisfacción y alegría con que se festejaba cada año la entrega, cuando la actual autoridad gubernamental era director del Liceo Industrial de Punta Arenas, uno de los escenarios habituales de esos eventos.
El autor recordó que al iniciarse el programa en 2009, durante el primer gobierno de Michelle Bachelet, este derecho beneficiaba solo a estudiantes de séptimo básico en condiciones de vulnerabilidad socioeconómica que destacaban por sus buenas calificaciones. Ese primer año, dijo, se entregaron 30 mil equipos en todo el país, lo que despertó máximo interés y la necesidad de ampliar la iniciativa.
Durante el segundo gobierno de Bachelet (2014-2018), cuando la lingüista y académica Margarita Makuc se desempeñaba como secretaria regional ministerial de Educación en Magallanes, se implementó el programa “Me conecto para aprender” para absolutamente todos los colegios públicos del país. Posteriormente, ambas iniciativas se fusionaron en la Beca de Acceso a Tecnología, Información y Comunicaciones, TIC, que este año reciben 96 mil estudiantes.
Según Córdova, desde entonces se registraron hechos inolvidables, como la entrega en el lejano Liceo Ronald Mc Intyre de Puerto Williams, donde era necesario colocar el equipo en determinada posición hacia el norte para recibir la señal con apenas una fibra óptica 3 G. La alegría de niños, profesores, padres y apoderados era, según escribió, inenarrable.
El periodista sostuvo que hoy estudiosos estadísticos y encuestadores determinaron desde cuatro paredes que “Yo elijo mi PC” no da los resultados esperados (?) y que el gobierno se apresura a suprimir lisa y llanamente el programa. Añadió que bastaría con conversar con alumnos que lo recibieron entonces, quienes solo tenían que seleccionar entre los colores del aparato: las niñas, sobre todo, elegían rosados o amarillos, y los varones, en su mayoría, colores negros o azul marino.
“La frialdad de las cifras no mide la satisfacción profunda, el grado de esperanzadora equidad que se logra con la simple entrega de un computador a un niño y su familia que no tienen ni la más mínima posibilidad de obtenerlo por su alto costo. ¿Será necesario explicarles a las autoridades del ministerio de Educación la importancia de este derecho social que no puede supeditarse a resultados a corto plazo?”, planteó Córdova.
Finalmente, el autor señaló que es el Estado el que tiene la obligación de proveer a niños y jóvenes de suficientes herramientas para su desarrollo y no condenarlos a servir meramente de mano de obra barata para grandes empresas, monopolios y transnacionales. Agregó que el deber de nivelar la cancha en favor de los más desposeídos es del Gobierno, y que el que los niños sigan eligiendo entre los colores es más trascendente que esperar resultados planificados desde oficinas, sin salir a la calle ni conocer la realidad de la vilipendiada educación pública en Chile.
Con Información de elsiglo.cl




