Domingo, 11 de Octubre de 2026
Nacional

Revueltas populares en Europa: una lectura urgente desde América Latina

En un artículo publicado por El Siglo el 10 de octubre de 2026, el politólogo Jean Flores Quintana analiza las protestas en Europa y Chile. Según el texto, la Plaza de la Bastilla amaneció el jueves 8 de octubre bajo control popular, cuando miles de jóvenes franceses recuperaron ese símbolo histórico y se enfrentaron a la policía de Macron. Lanzaron adoquines contra los gases lacrimógenos para exigir un derecho material básico: estudiar con dignidad. El autor sostiene que ese fuego ilumina el momento político actual.

El texto señala que París arde porque los estudiantes denuncian aulas hacinadas con 35 alumnos y mantienen 700 liceos bloqueados desde mediados de septiembre. En contraste, la legislación chilena permite legalmente hasta 45 alumnos por sala. Añade que José Antonio Kast profundiza esa miseria estructural al quitar el programa de computadores gratuitos para escolares vulnerables, con el argumento de una supuesta disciplina fiscal.

Según la columna, los mismos grupos económicos que exigen y logran rebajas tributarias quitan la única herramienta digital a los hijos del pueblo trabajador. Para el autor, retirar ese computador constituye un ataque directo contra las poblaciones.

El artículo afirma que París, Madrid y Berlín comparten una misma herida abierta. Sostiene que el sistema capitalista se ahoga en su propia codicia y busca salvarse reventando a la fuerza laboral. Agrega que las movilizaciones europeas superan largamente las peticiones sectoriales y enfrentan la ofensiva de una economía militarizada, mientras los gobiernos actúan como simples capataces de la OTAN.

El texto indica que se inyectan miles de millones de euros en armamento mientras se seca el presupuesto de los hospitales y las escuelas públicas. Señala que el gasto militar global alcanzó una cifra récord de 2,88 billones de dólares durante 2025, equivalente a ocho veces la riqueza total que produce Chile en un año entero. Añade que el negocio bélico y la banca concentran ganancias históricas.

Según el autor, la crisis asfixia a las familias a fin de mes. España sufre una cacería inmobiliaria orquestada por los fondos buitre, una trampa que opera de manera parasitaria. Estos capitales transnacionales compran las hipotecas de familias en quiebra a precio de huevo para adueñarse de edificios completos. La muerte trágica de Maricarmen Abascal, desalojada sin piedad en camilla a sus 87 años durante septiembre, ilustra para el texto el salvajismo de un mercado desregulado, cuyo negocio consiste en transformar el derecho a techo en un botín financiero.

La columna sostiene que frente a esa maquinaria de expulsión la organización popular retoma la ofensiva. Más de 1.200 carpas rodean la Puerta del Sol en Madrid desde la primera semana de octubre. Medio millón de personas exigen frenar los desalojos en toda la península.

En Francia, afirma, la república se detuvo por completo. Los sindicatos cortaron las rutas estratégicas y la juventud respondió levantando trincheras de fuego. Macron ordenó reprimir y desató una carnicería, según el texto. La policía disparó granadas y balines directamente al rostro de los jóvenes. Un estudiante quedó mutilado en Tours y otro perdió la mano en Lens. El Estado francés acumula más de 5.000 menores en sus calabozos buscando sembrar terror. Sin embargo, agrega, el miedo cambió rápidamente de bando: los 48 policías antidisturbios heridos el jueves pasado confirman, para el autor, que las nuevas generaciones decidieron devolver cada golpe institucional.

Alemania replica esta rabia popular, de acuerdo con el artículo. Cuarenta mil obreros marchan contra el delirio militar de sus gobernantes y exigen cambiar los misiles de última generación por estufas y subsidios de invierno. El canciller Friedrich Merz pretende imponer el retorno del servicio militar obligatorio para alimentar la maquinaria atlantista. El pueblo rechaza pagar con frío en los huesos y con la sangre de sus hijos las aventuras armadas de la OTAN.

El autor afirma que el saqueo cruza el Atlántico y destroza las poblaciones con idéntica violencia patronal. El desalojo letal de la anciana madrileña corre parejo con la motosierra de Javier Milei contra los jubilados argentinos. En Chile, la administración de Kast aplica esta receta exacta desde hace siete meses. Arrancar el computador a los niños pobres asegura, según el texto, mano de obra precaria y sumisa para los Matte y los Luksic.

El artículo sostiene que la boleta de luz impagable en Berlín encuentra su reflejo calcado en las políticas de nuestro país. Kast y sus ministros despachan alzas al arancel de la parafina sentados en despachos con calefacción central. Mienten con descaro, dice el texto, al asegurar que el poblador dejó de usar los calentadores tradicionales, y desprecian el frío calador del sur obrero, campesino y pescador.

Para el autor, el gabinete patronal lucra directamente con el hambre de nuestros barrios. La respuesta ciudadana estalló la primera semana de octubre y tomó el control de las avenidas. Cincuenta mil personas se levantaron contra la agenda privatizadora y paralizaron las principales ciudades de Chile. El texto concluye que es tiempo de que la rabia popular se organice y se vuelva fuerza territorial, política y social que avance en la recuperación de los derechos cercenados y las instituciones amordazadas por la codicia del capital. La principal tarea exige disputar el poder a los dueños del modelo en todos los frentes, y el primer triunfo de esta contraofensiva será garantizar aulas dignas. El estudiante de los barrios populares exige y merece contar con todas las herramientas pedagógicas para estudiar.

Con Información de elsiglo.cl

gerente

Redacción.

Deja tu comentario