Martes, 20 de Octubre de 2026
Nacional

Manifestaciones en Europa exigen mejoras educativas y medidas ante el costo de la vida, con adultos sumándose a un movimiento de justicia.

Estudiantes secundarios iniciaron en Francia una movilización que sumó a docentes, universitarios y sindicatos, y que terminó con más de dos mil detenidos. En Bélgica, la protesta contra un recorte de 10 mil millones de euros también tiene a la juventud en primera línea. Desde Grenoble y Bruselas, un profesor y un funcionario público relatan a El Siglo lo que se vive desde dentro.

Ana María Olivares Rivas. Periodista. El Siglo. 19/10/2026.

El movimiento comenzó con estudiantes de secundaria que exigían profesores y aulas en condiciones adecuadas, y el fin de semana concluyó con cientos de miles de personas marchando en Francia y Bélgica. También hubo protestas en Italia, Portugal, Albania y España. Aunque las banderas cambian en cada país, el trasfondo es común: aumento del costo de la vida, vivienda inalcanzable, salarios precarios y deterioro de la educación pública.

La explosión del sábado tuvo antecedentes. El 14 de octubre, la agencia AFP informó que los estudiantes sumaban tres semanas de protestas y que Macron reconocía sus demandas como legítimas, aunque advertía que estaban siendo utilizados por fuerzas políticas. El sábado 17 de octubre, la movilización se desbordó. De acuerdo con la prensa francesa, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, estimó la participación en 550 mil personas en 110 marchas en todo el país, 110 mil de ellas en París, mientras que los convocantes, entre ellos organizaciones juveniles y la CGT, hablaron de 800 mil.

En diálogo con El Siglo, José Olivares, profesor de secundaria en Grenoble, relató: “Este sábado 17 de octubre, aquí en Francia, el estallido fue muy fuerte”. Además, recordó que “hubo mucha gente que vino con los niños”, y señaló que muchas de las marchas transcurrieron en calma.

Olivares describe un sistema con buenas intenciones pero sin medios. “Los jóvenes lo que quieren sobre todo es tener una mejor educación, tener profesores delante y también liceos en mejores condiciones, porque es cierto que en algunos lugares no hay ningún problema, pero en los barrios la situación de los liceos está preocupante”, indicó. La escuela promete acoger a todos, incluidas las personas con discapacidad, “pero la realidad es otra y la logística no sigue”. A ello suma pocos cupos universitarios, una orientación vocacional cada vez más temprana y una parte de la juventud en ruptura con la escuela.

Según el docente, la respuesta del Estado transformó un reclamo escolar en una crisis nacional. “Le pegaron muy duro a esos jóvenes que solo querían tener mejores condiciones, y se creó un sentimiento de injusticia total. En vez de tratar de encontrar una solución, la respuesta fue solo darles duro”, comentó.

El profesorado se sumó. “Los profesores tenemos las mismas reivindicaciones. Era la ocasión de ser solidarios con nuestros jóvenes, y también nos dieron muy duro”, contó. Después se incorporaron los universitarios, incluso de los establecimientos más privilegiados: “Creo que es una de las primeras veces que veo a estudiantes que tienen muy buenas condiciones, en París, la gente de las escuelas prestigiosas como la ENS o alguna universidad de Derecho muy famosa, que también se pusieron en huelga”, aseguró.

Así, el 17 de octubre se transformó en lo que los convocantes llamaron “la convergencia de las luchas”. Según Olivares, a la jornada se sumó “la gente que tiene problemas de poder de compra; más encima está el precio de la gasolina muy alto y la pauperización de la sociedad”.

Ese día, explicó, la policía actuó con rapidez, lanzó lacrimógenas e intentó dividir a los grupos, aunque en muchos lugares se marchaba en paz. A ello se sumaron grupos delictuales que robaron y destrozaron. Olivares acusa a la prensa de derecha de centrarse en esos hechos para desacreditar el movimiento. Mencionó en particular los medios del magnate Vincent Bolloré, como CNews, Europe 1 y Valeurs Actuelles, que desde hace años culpan al Islam y a los migrantes de los males del país. “Utilizan lo que hubo con los atentados (el más recordado fue el realizado contra el semanario satírico Charlie Hebdo en 2015), y eso está cristalizando un poco la sociedad”, sostuvo. “En la situación actual de los jóvenes, eso no tiene nada que ver”. También rechaza que La Francia Insumisa (LFI), partido político de izquierda liderado por Jean-Luc Mélenchon, esté “piloteando” las protestas: “Es falso”.

Según el profesor, en el centro de la jornada hubo tres demandas: poder adquisitivo, educación para los jóvenes y antifascismo, ante el temor creciente de que el Rassemblement National (RN), partido de extrema derecha liderado por Marine Le Pen, llegue al poder. “Y la juventud no lo quiere”, dijo.

El domingo, dos horas y media antes de la alocución presidencial, Olivares anticipaba a El Siglo lo que vendría: “Supongo que va a hablar de la violencia, de que no es tolerable romper, robar y todas esas cosas. Lo que no sé es si va a contestar la pregunta legítima de los jóvenes, porque hasta ahora no han contestado nada”, destacó.

En su alocución, Macron afirmó: “todos sentimos esta noche ira y vergüenza”, y atribuyó la violencia a grupúsculos de ultraizquierda a los que se sumaron numerosos delincuentes. También anunció que los prefectos (cargos similares a los delegados presidenciales en Chile) podrán prohibir ciertas concentraciones, mantuvo su gira de tres días por el Golfo a partir del lunes y exigió al ministro del Interior, Laurent Nuñez, cuya renuncia piden varios opositores, sacar todas las lecciones de lo ocurrido y solicitar un informe de la inteligencia policial que no previó lo que sucedería. Asimismo, anunció que el primer ministro Sébastien Lecornu reunirá en los próximos días a sindicatos, estudiantes y partidos, y pidió que la campaña presidencial (2027) se debata entre partidos y no en la calle.

France 24 destacó que el Presidente no tuvo ninguna palabra para los jóvenes manifestantes gravemente heridos, entre ellos dos adolescentes que perdieron un ojo y una mano. Las críticas fueron inmediatas. Jordan Bardella, presidente del RN, habló de un “pouvoir lâche et désorienté”, un poder cobarde y desorientado. Manuel Bompard, coordinador de LFI, resumió que Macron habló para no decir nada. La predicción del profesor se cumplió.

En Bruselas, la jornada del 17 formó parte de semanas de movilización contra el ajuste fiscal. “Desde hace semanas diferentes sectores sociales se movilizan para protestar en contra de políticas de austeridad”, explicó a El Siglo Fabrizio Leiva Ovalle, attaché del Servicio Público Federal belga y especialista en políticas contra la pobreza. Menciona el recorte del gasto público y el desfinanciamiento de servicios como la educación.

Al movimiento docente se sumaron secundarios y universitarios. “También los funcionarios públicos hemos hecho huelgas y manifestaciones”, agregó. Según Leiva, las protestas han incluido además la denuncia del genocidio en Gaza y de la falta de voluntad política para sancionar al gobierno de Israel. Decenas de miles de personas protestan contra las políticas de derecha de los gobiernos federal, regionales y comunitarios, tanto en lo socioeconómico como en lo climático.

“La juventud se ha transformado en la vanguardia de las últimas movilizaciones”, afirmó. El 17 de octubre, bajo una convocatoria extrasindical y asociativa, miles de jóvenes marcharon contra reformas educativas que, en palabras de Leiva, encarecen la educación e hipotecan el futuro.

Según el medio bruselense BX1, que cita a la agencia Belga, la marcha derivó en enfrentamientos con la policía en Anderlecht, el centro de la ciudad y los alrededores de la estación Central, con un balance de 150 detenidos. El ministro del Interior, Bernard Quintin, calificó la jornada como “de la violence pure et simple” y como un nuevo intento de desestabilizar la sociedad.

“El clima social se ha endurecido. Mucha represión”, resumió Leiva. Con el gobierno federal negociando un recorte de 10 mil millones de euros, su pronóstico es claro: “La tensión sociopolítica seguirá creciendo”.

En Italia, la agencia AGI informó que las marchas contra el costo de la vida en Milán, Bolonia y Turín terminaron en violentos enfrentamientos con la policía, con heridos y daños materiales. En Milán, los choques en la plaza del Duomo dejaron 50 detenidos y 25 heridos. Desde Roma, el secretario general de la Confederación General Italiana del Trabajo —la central sindical más antigua y grande de Italia—, Maurizio Landini, anunció un paro general para el 20 de noviembre, fecha que coincide con la huelga europea de estudiantes bajo el lema “Luchemos por nuestro futuro, no por sus guerras”. Mientras tanto, los colectivos estudiantiles preparan antes otra fecha: el 30 de octubre, junto a la huelga general de los sindicatos de base.

En Portugal, la televisión pública RTP informó que miles de personas marcharon en Lisboa, Porto y Coimbra en manifestaciones convocadas por la Confederación General de los Trabajadores Portugueses Intersindical Nacional (CGTP-IN) —la principal central sindical de Portugal— por el derecho a la vivienda y contra el alza del costo de vida. Tras la marcha, jóvenes con carpas se instalaron en la plaza del Rossio de Lisboa, siguiendo el ejemplo de Porto. Los acampados exigen revertir la ley de arrendamiento, que permite solicitar 3 meses anticipados de arriendo y que —tras 2 meses impagos— se pueda expulsar a los arrendatarios, vivienda pública a precios accesibles y la expropiación de inmuebles desocupados.

En Albania, Al Jazeera informó que la policía disparó balas de goma contra los manifestantes en Tirana, en un quinto día de enfrentamientos, después de que secundarios y universitarios se sumaran a un movimiento más amplio que exige la renuncia del primer ministro Edi Rama, que ya se encuentra en su cuarto mandato. Según el mismo medio, en días anteriores los manifestantes incendiaron varios edificios, entre ellos la oficina del primer ministro, los ministerios de Finanzas y Justicia y sucursales bancarias. El domingo, Rama rechazó renunciar y sostuvo que las protestas amenazan las aspiraciones europeas del país más que a su gobierno.

En España, cientos de personas siguen en la acampada de Madrid, iniciada hace tres semanas contra el alza de los alquileres y los desahucios (desalojos), que se ha extendido a otras ciudades, sobre todo con jóvenes precarios o desempleados que no pueden dejar la casa de sus padres.

Ninguna de estas protestas responde a un partido ni a una dirección única; son la reacción de una generación ante un modelo que ya no le promete casa, sueldo digno ni educación de calidad, y también la de sus mayores, que se suman. El próximo punto de encuentro tiene fecha: el 20 de noviembre, día de la huelga europea de estudiantes. “No creo que esto se vaya a parar”, advirtió Olivares desde Francia. Y agregó: “Delante de tanta injusticia, los jóvenes no quieren quedarse callados. Y los más adultos, que hemos manifestado tanto sin tener ningún resultado, nos estamos uniendo a ese viento de justicia”.

Con Información de elsiglo.cl

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