Jueves, 24 de Septiembre de 2026
Nacional

La revitalización rural en China: el desafío de repensar el campo

Cristian Herrera Caro, secretario general de la Confederación Ranquil, publicó el 24/09/2026 en El Siglo un artículo en el que llamó a observar con atención el proceso de revitalización rural que desarrolla actualmente la República Popular China. Según planteó, no se trata de trasladar mecánicamente una experiencia política, económica o institucional distinta a la realidad chilena, sino de estudiar una decisión de fondo: incorporar al mundo rural dentro de una estrategia nacional de desarrollo de largo plazo.

Herrera Caro señaló que China ha definido la revitalización rural como una política estratégica, vinculada a la seguridad alimentaria, al fortalecimiento de la producción agrícola, al aumento de los ingresos de las familias rurales y a la modernización de los territorios. El Plan de Revitalización Rural Integral 2024-2027, impulsado por el Comité Central del Partido Comunista de China y el Consejo de Estado, establece objetivos que se proyectan más allá del período inmediato y que forman parte de una planificación hacia 2035.

A juicio del dirigente, lo relevante de este proceso no está únicamente en los recursos destinados al sector agrícola, sino en la concepción que existe detrás de esta política. El desarrollo rural es entendido como un proceso integral, donde producción, infraestructura, conectividad, servicios públicos, protección ambiental, educación, salud, tecnología y generación de ingresos forman parte de una misma estrategia. El campo no es considerado solamente como un espacio destinado a producir alimentos, sino como un territorio donde millones de personas desarrollan su vida y donde el Estado tiene responsabilidades concretas.

También resulta significativo, agregó, el papel que cumple el Partido Comunista de China en este proceso. La planificación política y económica constituye un elemento central de la experiencia china y permite establecer objetivos de largo plazo, coordinar instituciones y orientar recursos hacia determinadas prioridades nacionales. Independientemente de las diferencias existentes con el sistema político chileno, esta capacidad de planificación constituye un aspecto que merece ser estudiado cuando se analiza el desarrollo rural chino.

Para la Confederación Ranquil, esta discusión adquiere una particular importancia porque Chile posee una historia propia de transformación del campo. La Reforma Agraria y, posteriormente, el proceso desarrollado durante la Unidad Popular colocaron al campesinado en el centro de una discusión sobre la propiedad de la tierra, la organización rural y el papel de la agricultura en el desarrollo nacional. La organización campesina adquirió durante ese período una importancia política y social que permitió a miles de trabajadores rurales participar directamente en los procesos de transformación de sus territorios.

Ese proceso fue interrumpido violentamente en 1973, dando paso a una profunda transformación de la estructura económica y agraria del país. En las décadas siguientes, la agricultura chilena se orientó crecientemente hacia los mercados y las exportaciones, modificando profundamente el campo y sus relaciones productivas. En este escenario, la Agricultura Familiar Campesina e Indígena continúa enfrentando dificultades de acceso a tierra, agua, infraestructura, financiamiento y comercialización, manteniendo vigente la discusión sobre qué modelo de desarrollo rural se quiere construir.

En este contexto, la existencia de programas públicos de apoyo resulta necesaria, pero no suficiente para resolver problemas que tienen un carácter estructural. Para muchas familias campesinas, las dificultades no se limitan al acceso a un instrumento productivo. También tienen relación con las condiciones en que se habita el territorio, con la conectividad, los caminos, el acceso a servicios, la disponibilidad de agua, semillas, las posibilidades de comercialización y la capacidad de las comunidades para participar en las decisiones que afectan su desarrollo.

Desde la perspectiva de la Confederación Ranquil, esta es una diferencia importante entre una política de apoyo sectorial y una verdadera política de desarrollo rural. La primera puede entregar instrumentos necesarios para determinados productores; la segunda debe preguntarse qué tipo de territorio rural se quiere construir y qué condiciones son necesarias para que las familias campesinas puedan permanecer, producir y desarrollar sus proyectos de vida.

Es precisamente en este punto donde la experiencia china adquiere interés para la organización. La revitalización rural plantea que la modernización de un país no puede construirse exclusivamente desde sus grandes ciudades o centros industriales. También requiere fortalecer sus territorios rurales, garantizar la producción de alimentos, mejorar las condiciones de vida y generar oportunidades económicas que permitan a las nuevas generaciones permanecer en sus comunidades.

Esta mirada tiene relación directa con principios que históricamente han formado parte de la acción de Ranquil: la defensa de la agricultura campesina, la soberanía alimentaria, el acceso y protección de los recursos naturales, la organización de los trabajadores rurales y la necesidad de que las políticas públicas reconozcan al campesinado como un actor fundamental del desarrollo nacional.

“Desde la Confederación Ranquil queremos contribuir a esa discusión desde nuestra propia historia y experiencia. Por ello, consideramos necesario seguir de cerca el proceso de revitalización rural de China, estudiar sus avances y dificultades y buscar espacios concretos para el intercambio de experiencias”, concluyó Herrera Caro.

Con Información de elsiglo.cl

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Redacción.

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