Santiago, 1 de noviembre de 2026 (El Siglo). En América Latina, donde más de la mitad de la población ocupada vive al margen de contratos, cotizaciones y derechos básicos, organizaciones de trabajadoras y trabajadores de la economía popular, informal y solidaria de América Latina y el Caribe acordaron impulsar una agenda común para fortalecer los derechos laborales, la protección social y la articulación unitaria con el movimiento sindical tradicional. El debate se realizó los días 27 y 28 de octubre en Santiago de Chile, que se convirtió en el epicentro de una discusión continental. La premisa compartida fue que el trabajo informal no es una categoría abstracta ni una supuesta elección de vida, sino trabajo sometido a procesos sistemáticos de precarización laboral.
La cita fue convocada por la Coordinadora Regional de Organizaciones de Trabajadoras/es en Domicilio de América Latina y El Caribe (COTRADO ALAC), junto con StreetNet International, la Federación Internacional de Trabajadoras del Hogar (FITH), la Alianza Internacional de Recicladores, Mujeres en Empleo Informal Globalizándose y Organizando (WIEGO) y la Confederación Sindical de Trabajadores y Trabajadoras de las Américas (CSA). Participaron delegaciones de diversos países para abordar los desafíos urgentes de quienes trabajan en condiciones de desprotección.
El hito político del encuentro fue la voluntad explícita de derribar la frontera histórica que durante décadas separó al asalariado formal de quien genera riqueza en la calle, en su casa o recuperando materiales en los vertederos. La participación activa de representantes de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), de la CSA, de la Central Única dos Trabalhadores (CUT) de Brasil y de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) de Chile consagró un espacio de diálogo que sus propios protagonistas calificaron de histórico.
Patricia Coñoman, dirigenta nacional de CONATRADO y parte del ejecutivo de COTRADO ALAC, destacó la trascendencia de esta confluencia: «la importancia de este evento es habernos reunido con la CSA, las centrales sindicales de Brasil y Chile y las 4 redes. Todas las redes tenemos los mismos problemas: sin seguridad social ni salarios decentes y se nos invisibiliza. Por tanto, creo que si unimos las fuerzas a nivel nacional e internacional podríamos tener mayor incidencia y estar incluidos dentro de la OIT».
Durante las dos jornadas, las delegaciones reafirmaron que «el trabajo informal es trabajo». También rechazaron los discursos que presentan la informalidad como una identidad cultural o un simple emprendimiento, y denunciaron que se trata de una condición derivada de políticas de desregulación y precarización. Las organizaciones visibilizaron episodios constantes de criminalización callejera, violencia institucional, falta absoluta de previsión social y dificultades cotidianas que afectan con dureza a mujeres, personas migrantes, recicladores de base, comerciantes ambulantes y trabajadoras del hogar o a domicilio.
Iván González, representante de la CSA, expuso uno de los diagnósticos de fondo y explicó que la hoja de ruta de la central plantea fórmulas concretas para abrir y transformar las estructuras sindicales. Según sostuvo, la estrategia propone pasar de una representación cerrada por empresa a una representación territorial, romper la fragmentación mediante una negociación colectiva por rama y de alcance universal, y organizar a los trabajadores en todos los niveles de las cadenas globales de producción, incorporando a quienes sostienen las faenas sin reconocimiento de las matrices corporativas ni de las conducciones sindicales tradicionales.
González recordó que la CSA nació en 2008 con el propósito de transformar el modelo sindical bajo el concepto de autorreforma. Esa línea cuenta hoy con una Secretaría de Organización Sindical adoptada en su congreso de República Dominicana y ratificada como mandato estratégico que ninguna central afiliada puede eludir para garantizar su propia supervivencia. La transformación se apoya en la hoja de ruta de la conferencia de 2021, que prioriza la inclusión de mujeres, jóvenes y migrantes sin buscar divisiones internas, partiendo de la convicción de que la clase trabajadora es una sola, con independencia de la relación contractual o del lugar geográfico donde se encuentre, ya que todo valor producido alimenta al mismo engranaje económico.
El representante sindical enfatizó que las distinciones entre lo formal y lo informal responden a construcciones administrativas de los códigos laborales, mientras que el objetivo de fondo es recuperar la condición integral de trabajadora y trabajador destruida por el capital y reinstalar la agenda del trabajo como la mejor herramienta organizada frente al avance de la extrema derecha. Asimismo, abordó la dimensión de género y advirtió que la transformación no será viable si las organizaciones no asumen una corresponsabilidad efectiva en las tareas de cuidados. Recordó que el tiempo que las compañeras dedican a cuidar es tiempo que se resta a la militancia, y citó como avances las cláusulas de cuidado negociadas en la CUT y los espacios de cuidado infantil implementados por el PIT-CNT de Uruguay, bajo la premisa de que una prioridad declarada sin presupuesto asignado simplemente no existe.
Como balance, las entidades participantes aprobaron acuerdos para levantar una plataforma regional de demandas compartidas, dar seguimiento estricto a la Recomendación 204 de la OIT sobre la transición a la formalidad, fortalecer la participación protagónica de mujeres y diversidades y consolidar mecanismos permanentes de enlace con el sindicalismo regional. Ese esfuerzo confluirá en una hoja de ruta con encuentros sectoriales que culminará en marzo de 2027 con una gran reunión regional virtual, instancia a la que cada red se comprometió a llegar con acuerdos maduros y planes conjuntos de formación, comunicación y resistencia unificada frente al retroceso de las conquistas laborales en el continente.
Con Información de elsiglo.cl




