El Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI) informó en su último informe que el gasto militar creció 2,9% y alcanzó los 2,89 billones de dólares en 2025. “Sobra el dinero para la guerra, falta para construir confianza, paz y justicia social”.
Pablo Ruiz, periodista del Observatorio por el Cierre de la Escuela de las Américas – Chile, firma el artículo con fecha 22/09/2026. Cada 21 de septiembre, desde 1981, la Asamblea General de las Naciones Unidas conmemora el Día Internacional de la Paz. Parafraseando a Eduardo Galeano, el mundo está “Patas Arriba” porque estos tiempos han sido de guerras, abiertas o encubiertas, pero guerras al fin.
Algunos están felices de que esto ocurra. El negocio de las armas reporta ganancias extraordinarias. Miles y miles de seres humanos mueren en la guerra, y con ellos millones de personas se ven forzadas al desplazamiento y huyen del infierno mismo.
El SIPRI lo ha dicho en su último informe: el gasto militar creció 2,9% y llegó a los 2,89 billones de dólares en 2025. Sobra dinero para la guerra y falta para construir confianza, paz y justicia social.
Siguen los ataques contra Irán y las represalias de Irán contra sus atacantes, con cientos de vidas perdidas, miles de heridos y más destrucción. La misma destrucción vista en los continuos ataques de Israel, con el auspicio de Estados Unidos, contra Palestina. Esos ataques continúan en menor escala, pero siguen sembrando muertes y terror en la población. Persiste la ocupación de la dolida Palestina. Y suma y sigue: continúan los ataques a El Líbano y Yemen.
También sigue la guerra en Ucrania. Un día hay ataques de Ucrania contra Rusia; al día siguiente, ataques de Rusia contra Ucrania. Ambos países antes podían considerarse hermanos, ya que comparten historias, lenguas y culturas comunes. Sin embargo, el virus occidental, la maquinación y la puesta en escena de la revolución del Euromaidán en Ucrania, en 2014, que terminó con un golpe de Estado, abrieron las puertas a las más trágicas historias de guerra civil interna y, posteriormente, a la guerra entre Rusia y Ucrania.
Como una película que se repite una y otra vez, como una pesadilla, seguimos observando a Estados Unidos y a la Unión Europea. En vez de hacer esfuerzos para poner fin a los conflictos y lograr negociaciones de paz que permitan un alto al fuego definitivo, decidieron desde la OTAN, en su última reunión realizada en Ankara, Turquía, en julio pasado, entregar un nuevo paquete de ayuda militar a Ucrania por 70 mil millones de euros. Miles de millones para continuar la guerra y la muerte. Lo mismo hacen al seguir vendiendo y enviando armas a Israel.
Estados Unidos, “el país de la libertad y la democracia”, sigue encabezando el ranking con el mayor presupuesto militar del mundo, sembrando caos, guerras, golpes de Estado, persecución e imposiciones por doquier. El secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, por un comando militar estadounidense, y todo lo antes dicho, viola una vez más el derecho internacional que Estados Unidos debería estar obligado a respetar. Pero siguen haciendo lo que quieren. Se siguen sintiendo amos del mundo.
También es imposible olvidar lo que sigue pasando en Sudán. Tras un golpe militar en octubre de 2021, ese país quedó atrapado en una guerra civil que ha causado decenas de miles de muertos, millones de desplazados y hambruna en su población. En palabras de UNICEF: “Sudán vive la mayor emergencia de desplazamiento interno del mundo, con más de 9 millones de personas obligadas a huir de sus hogares, entre ellas millones de niñas y niños”.
El autor menciona que por estos días terminó de leer el libro “Un día más con vida”, del periodista Ryszard Kapuscinski, que narra el “éxodo blanco”, la tragedia y liberación de Angola. Tristemente, la historia del continente africano debe seguir llenando de vergüenza a la humanidad por los millones de esclavos obligados a trabajar forzosamente, vendidos como ganado, exportados a diversos rincones del mundo y con su dignidad humana maltratada.
También debemos recordar todo el saqueo y las muertes que sembraron en África los países “civilizados” de España, Reino Unido, Bélgica, Portugal, Alemania e Italia. Asimismo, Estados Unidos y Brasil, entre otros, abusaron por años de personas esclavas hasta su abolición. Como dice el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, nuestros pueblos del sur no son pobres, sino que han sido empobrecidos por los países más prósperos del mundo.
Al recordar esta fecha, este 21 de septiembre, el panorama es desolador. De acuerdo con el Comité Internacional de la Cruz Roja: “Actualmente hay más de 130 conflictos armados en el mundo, el doble que hace 15 años. Los conflictos duran más tiempo, son cada vez más complejos y afectan a generaciones enteras”.
Las últimas novedades incluyen al secretario de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, Troy Meink, quien afirmó en la conferencia Air, Space and Cyber, celebrada en Maryland, que “Estados Unidos tiene armas de control espacial en órbita capaces de defender a la Fuerza Conjunta frente a acciones hostiles de adversarios”. Ya ni el espacio sideral se librará de la existencia de armas letales que darán vueltas por nuestras cabezas. ¿Qué locura es esto? ¿Y qué pasó con el “Tratado sobre los principios que deben regir las actividades de los Estados en la exploración y utilización del espacio ultraterrestre, incluso la Luna y otros cuerpos celestes”, que los mismos Estados Unidos impulsaron en los años 60 y que prohíbe el despliegue de armas en el espacio sideral?
Como si fuera poca la tragedia palestina, Estados Unidos venderá 40 mil bombas pesadas a Israel, de acuerdo con antecedentes revelados por el periódico The Washington Post. Al cierre de este artículo, la prensa informaba también que Estados Unidos vendería más armas a Ucrania y, para peor, que quiere instalar una base militar en Polonia, una clara amenaza para Rusia. Al mismo tiempo, se siguen realizando ejercicios militares en Europa, en el Báltico y en las cercanías de Rusia, y siguen sonando tambores y preparativos que anuncian una posible guerra entre la OTAN y Rusia.
Seguramente muy pocas personas siquiera conocen que Naciones Unidas tiene y conmemora el Día Internacional por la Paz. Hay razones suficientes para estar preocupados, porque aunque pudiéramos estar lejos y a salvo de una bala o de un misil, el sentido de responsabilidad, la conciencia y el humanismo deben imperar y oponerse a quienes quieren seguir destruyendo este mundo. Además, las guerras, por lejos que estén, generan una crisis económica a nivel mundial.
Por esto es muy importante pronunciarse, denunciar el negocio de la guerra, demandar el alto al fuego y negociaciones de paz donde haya conflictos, así como el fin de la carrera armamentística. Entonces, el activismo por la paz es fundamental.
En estos tiempos difíciles es importante también que nuestros países dejen el vasallaje del que se sienten obligados a acatar lo que hacen o imponen Estados Unidos, Israel o la Unión Europea. No seamos cómplices con nuestro silencio. Es urgente reconstruir y empoderar a las Naciones Unidas para que verdaderamente sea un organismo con el poder suficiente para parar tanta locura y tantas guerras.
Con Información de elsiglo.cl



