Domingo, 23 de Agosto de 2026
Nacional

Estados Unidos desafía a Chile en competencia internacional

Para numerosos gobernantes, el mundo bipolar de la Guerra Fría se redujo simplemente al reemplazo de la Unión Soviética por China en la actualidad. Sin embargo, ese orden internacional ha desaparecido efectivamente. La crisis generalizada en Oriente Medio, la incapacidad de Estados Unidos para contener a Irán, los problemas estructurales de la OTAN, la prolongación del conflicto en Ucrania y la aplicación de la “Doctrina Monroe” que busca la dominación absoluta del hemisferio occidental, lo demuestran.

Tanto China como Estados Unidos reconocen que carecen del poder o los recursos necesarios para construir grandes estructuras desde cero. En su lugar, recurren a la improvisación y la flexibilidad para enfrentar un mundo que no permite la implementación de planes globales, mientras que Europa y Rusia intentan mantener la forma del antiguo orden sin su sustancia: la legitimidad y capacidad de ejecución que proporcionaba Estados Unidos, que ya no existen.

Estados Unidos diseñó su estrategia mediante la actualización de la “Doctrina Monroe”. Esta doctrina, iniciada en 1823, marcó la hegemonía política, económica y de seguridad de Estados Unidos sobre los países latinoamericanos. Durante la Guerra Fría fue ampliada y adaptada frente a las amenazas del marxismo promovido por la Unión Soviética. Actualmente se encuentra en proceso de readecuación a las necesidades de la competencia entre múltiples potencias. Esta actualización representa un cambio desde el enfoque globalista de las intervenciones estadounidenses en Oriente Medio o Europa, hacia una priorización absoluta del hemisferio occidental, asegurando el rol dominante de Washington en la región.

Los ejes fundamentales del corolario Trump son los siguientes: la negación explícita a rivales extra hemisféricos de capacidad para desplegar fuerzas militares o poseer y controlar infraestructura crítica en la región, incluyendo puertos, corredores bioceánicos, minerales estratégicos o redes 5G. El aseguramiento prioritario de los recursos naturales e insumos estratégicos latinoamericanos para la industria estadounidense. La consideración de la migración como amenaza a la seguridad, vinculando la estabilidad institucional latinoamericana directamente con la seguridad nacional estadounidense. El combate transnacional al crimen organizado mediante acciones directas o presiones de militarización de fronteras para neutralizar carteles y estructuras de narcotráfico desde México hasta Chile. La proyección directa de poder e intervencionismo mediante el uso de la fuerza y presión política contra regímenes considerados focos de inestabilidad. La promoción de esquemas de cooperación en defensa y fronteras, como la iniciativa del Escudo de las Américas, para controlar militarmente a países de la región bajo el mando de Estados Unidos.

La política de China hacia los gobiernos de América Latina se rige por el pragmatismo político y económico, priorizando la estabilidad geopolítica y la continuidad de sus negocios por encima de la afinidad ideológica o el tipo de régimen político. Cuando un país latinoamericano cambia de orientación política, China adopta una postura defensiva y adaptativa, reaccionando con diplomacia de bajo perfil, pausando temporalmente negociaciones sin cortar lazos ni aplicar sanciones económicas inmediatas.

Aunque ambas estrategias, la de Estados Unidos y la de China, apuntan a explotar la debilidad relativa de los países sudamericanos para obtener ventajas económicas y estratégicas, la agresividad estadounidense es mucho más intensa y avasalladora, como se evidencia en el trato aplicado actualmente a Venezuela, los intentos por terminar con el régimen comunista cubano y las amenazas del secretario de Guerra Pete Hegseth a los gobiernos regionales.

Lo que se observa es que durante algún tiempo el hemisferio estará sometido al poder de Estados Unidos sin ningún orden que no sea la voluntad caprichosa de sus gobiernos, fragmentada por la dispersión de decisiones, plagada de amenazas y actitudes extorsivas que constantemente obstaculizan cualquier relación sana.

Estados Unidos continúa siendo la potencia militar, económica y tecnológica preeminente del mundo. Sin embargo, es cada vez más evidente que Washington ya no posee la capacidad de prevenir o impedir conflictos prolongados y sangrientos, ni de garantizar el libre flujo del comercio hemisférico.

El cambio tecnológico acelerado, especialmente la proliferación de misiles y drones, está socavando rápidamente el dominio de las Fuerzas Armadas estadounidenses sobre los mares y cielos, y la relativa paz que lo acompañaba.

Lo más preocupante en este escenario es la perspectiva de una proliferación de pequeñas guerras territoriales, para las cuales no faltan posibles detonantes.

En lugar de construir una gran estrategia, los estados sudamericanos que pretendan conservar su independencia y dignidad necesitarán desarrollar respuestas mucho más flexibles y locales. Muchos países están equipados para este cambio de estrategia, con historias repletas de ejemplos de innovación y flexibilidad.

La política de defensa debe incluir el desafío norteamericano que el escenario implica para Chile. No debe intentar replicar los métodos militares intensivos en capital de Estados Unidos, sino prever y desarrollar formas de guerra más frugales que sean realistas para sus condiciones particulares.

Las próximas décadas estarán definidas por cambios explosivos y olas de crisis, no por un retorno al antiguo orden o la creación de uno nuevo, sino por una mezcla de múltiples causas nuevas. Los líderes más exitosos serán aquellos que tomen el destino de sus naciones en sus propias manos, sin esperar que un hipotético nuevo conjunto de reglas venga a rescatarlos. En este escenario, sería impropio no considerar que la “Doctrina Monroe” exige a países como Chile el desarrollo y preparación de planes y capacidades para enfrentar las hipótesis de conflicto que el propio Estados Unidos amenaza con aplicar.

No hacerlo significaría situar a la patria fuera de la realidad.

Con Información de desenfoque.cl

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Redacción.

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