Santiago, 04/11/2026. Con motivo de la conmemoración de los 56 años de la asunción del Presidente Salvador Allende y del inicio del Gobierno Popular, el Partido Comunista y las Juventudes Comunistas realizaron una ceremonia de homenaje con una ofrenda floral en el monumento al exmandatario.
En representación del presidente del Partido Comunista, Lautaro Carmona, el analista y dirigente del PC Juan Andrés Lagos pronunció un discurso en el que destacó el legado político, ético y humanista de Salvador Allende y la vigencia de su proyecto popular. Lagos transmitió el saludo fraternal de Carmona y de la presidenta de las Juventudes Comunistas, Catalina Lufín, quienes se encontraban en un viaje muy importante a China, y de la secretaria general Bárbara Figueroa, quien no pudo asistir por razones muy particulares.
El dirigente recordó que en su primer discurso tras ser electo presidente, Allende mencionó a Lautaro y a Caupolicán y los señaló como hermanos de Túpac Amaru y de otros grandes luchadores de los pueblos originarios del continente. También nombró a Bernardo O’Higgins al referirse a la primera independencia y al camino hacia la segunda independencia, que Allende planteó e insistió como una vía de emancipación para Chile. Asimismo, mencionó a Manuel Rodríguez, de quien dijo que fue víctima de los oligarcas y de los egoístas que siempre ponen por delante sus intereses mezquinos.
Lagos añadió que Allende nombró a Balmaceda para referirse a un presidente que vivió en su gobierno las circunstancias de tocar los intereses de las oligarquías y de los nacientes imperialismos y corporaciones transnacionales que ya empezaban a actuar en el país. En ese primer discurso, Allende también describió y nombró una a una las matanzas de obreras, obreros, jóvenes, pobladores, mujeres, niñas y niños ocurridas mucho antes de que él fuera presidente, y afirmó: “el triunfo de hoy es el triunfo de ellas y de ellos”. Concluyó esa parte señalando: “este es el triunfo del pueblo de Chile, es el triunfo de las y los trabajadores de Chile”.
Según Lagos, se trata de un legado que no es solo un relato, sino una consecuencia histórica que Allende puso en la trayectoria de la historia real de Chile, no la inventada por los oligarcas ni por el imperialismo, sino aquella que describió en su primer discurso para asentar lo que significaba ese proyecto popular en términos de emancipación nacional y búsqueda de independencia. Sostuvo que Allende tuvo absoluta consecuencia y coherencia con ese programa, que no relativizó en ningún momento y que llevó adelante en las condiciones más adversas, manteniendo como cuestión fundamental que ese programa y ese gobierno eran del pueblo de Chile y, particularmente, de las trabajadoras y los trabajadores.
El dirigente afirmó que el imperialismo yanqui no podía aceptar un proyecto, un gobierno y un liderazgo de esa dimensión. Recordó que Allende es uno de los grandes fundadores que la humanidad reconoce en el movimiento de los no alineados y señaló que “ningún gobierno había, ninguno había hecho lo que hizo el gobierno del Kast”, al tiempo que sostuvo que este gobierno retiró a Chile del movimiento de los no alineados, pese a que dicho movimiento existe en Chile y en el mundo. Agregó que Allende pasa a la historia por esa vigencia que se mantiene hasta hoy.
Lagos también recordó que, tras el discurso de Allende en Naciones Unidas, el imperialismo yanqui y las corporaciones transnacionales no le perdonaron que advirtiera que el gran enemigo de los pueblos del mundo, no solamente de Chile, era lo que en ese momento no es lo que es hoy, y que se proyectara hacia el futuro para señalar a los grandes enemigos de las emancipaciones, de los estados nacionales y de las luchas por la revolución democrática y socialista. Añadió que Allende siempre nombró el socialismo como causa definitiva para los pueblos y nunca dejó de hacerlo. Sostuvo que, después de la elección limpia y transparente de septiembre de 1973, la Unidad Popular obtuvo casi el 50% de la votación nacional y que contaba con un parlamento que iba a entrar en la disputa; incluso si en la elección presidencial que venía la izquierda era eventualmente derrotada, Allende, el gobierno y el proyecto popular quedaban con una vigencia impresionante en Chile.
Por ello, dijo, el imperialismo yanqui y las oligarquías se adelantaron y desataron los mecanismos que derivaron en el golpe de Estado y en el terrorismo posterior. Rechazó que hubiera “un despelote” o que el proyecto económico se cayera a pedazos, y afirmó que “no es cierto”. Añadió que si hoy es posible hacer algo, es porque el cobre chileno, a través de Codelco, es del Estado, y que las exportaciones de la agroindustria se explican por la reforma agraria que profundizó Allende, la cual llevó al nivel que alcanzó y que venía antes con luchas campesinas, mapuches y de los pueblos originarios. Señaló que se está tratando desde este gobierno de revertir completamente ese camino, y advirtió: “también vienen por el cobre, porque también vienen por Codelco, porque también vienen por el litio”.
Lagos sostuvo que, desde cualquier punto de vista, el proyecto popular que encabezó Allende —y que, con toda razón, Allende atribuía al pueblo de Chile— puede considerarse inconcluso, pero no derrotado. Argumentó que los proyectos humanistas, democráticos y revolucionarios de la dimensión del que hubo en Chile y encabezó Allende no pueden ser considerados derrotados porque fueron hechos desaparecer mediante un golpe de Estado y el terrorismo posterior, pues aceptar eso sería inadmisible desde una evolución humanista de las causas nobles y justas. Añadió que Allende recibe homenaje no solo en Chile, sino en todo el mundo, y que su causa y su proyecto tienen una dimensión universal.
El dirigente aludió a la carta de la compañera Vodanovic y a lo expresado por Arturo. Señaló que todos saben que la historia no se puede repetir, pero que los legados hay que defenderlos porque tienen vigencia y ayudan a construir futuro. Dijo que se está frente a un ser humano que no dudó, y recordó las palabras del primer ministro de Francia cuando Allende fue trasladado desde Viña del Mar a Santiago: “Salvador Allende murió en La Moneda con un fusil defendiendo la democracia”. Lagos subrayó que lo dice el primer ministro de Francia y que es cierto, y que Allende es un legado ético, político y humanista.
Finalmente, sostuvo que frente a las circunstancias actuales es necesario articular una correlación de fuerzas que pida que el proceso continúe y que siga, y generar el protagonismo popular que la Unidad Popular construyó por décadas —no de un día para otro— con la organización social de trabajadores y trabajadoras y con un movimiento juvenil de dimensión impresionante. Afirmó que se necesita ese legado para los tiempos presentes y para los desafíos del futuro inmediato. Llamó a recordar a Allende y a quienes lucharon anónimamente por ese proyecto durante décadas, y afirmó que deben estar en los corazones, el pensamiento y las emociones, porque las emociones son legítimas y a veces el llanto es muy legítimo cuando se ha vivido lo que se ha vivido. Citó el ejemplo de Allende y de miles y miles, tal vez millones y millones de personas que abrieron camino a la Unidad Popular y que en menos de tres años dejaron estampada una vigencia histórica del futuro para el pueblo chileno. Concluyó: “Salvador Allende, presente, mil veces venceremos”.
Con Información de elsiglo.cl



