Martes, 18 de Agosto de 2026
Nacional

El negacionismo climático y la emergencia agrícola exigen respuestas inmediatas

El próximo año se cumplirán 40 años desde que el informe Nuestro Futuro Global de la Comisión Brundtland de la ONU acuñó el concepto de Desarrollo Sustentable, colocando los temas ambientales en un nivel de preocupación equivalente a la economía y los grandes problemas sociales.

Durante estas cuatro décadas, se han establecido cumbres, informes y agendas donde las naciones han compartido la importancia de proteger el planeta y disminuir los efectos causados por la acción humana, provocando lo que hoy se conoce como Cambio Climático.

Los distintos proyectos políticos han respondido de diferentes maneras a esta realidad, desde la preocupación constante en los análisis de los sectores progresistas, hasta el negacionismo de sectores de ultraderecha que han ingresado a disputar un plano ideológico cultural a través del bloqueo de la investigación científica.

En Chile, en los últimos 50 años se han producido al menos tres mega eventos que explican el Cambio Climático: la mega sequía que azota el país desde 2010 hasta ahora, disminuyendo drásticamente la disponibilidad de agua en los acuíferos con efectos directos en la agricultura; el mega incendio de Viña del Mar que provocó 138 personas muertas confirmadas por Fiscalía, siendo uno de los más destructivos a nivel mundial en lo que va de este siglo; y los eventos de precipitación extrema de julio y agosto de este año, siendo los mayores en los últimos 15 años en el Sur del país y sumándose a los registrados en 2023 y 2025, provocando grandes pérdidas agrícolas.

La alternancia entre eventos secos e intensidad de lluvia en cortos períodos de tiempo se conoce como “Whiplash hidroclimático”, que se intensifica con el calentamiento global. Esto permite esperar sequías prolongadas que producen material vegetal seco combustible que, con altas temperaturas, puede generar incendios, así como también altas concentraciones de precipitaciones en poco tiempo que saturan suelos generando desplazamientos de tierra e inundaciones.

Este año es particular por el efecto del “Niño”, un ciclo natural que altera los patrones de circulación atmosféricos en el Océano Pacífico, favoreciendo eventos lluviosos frecuentes e intensos en la zona Centro-Sur. Sin embargo, evidencia científica reciente indica que los efectos causados por el Niño se intensifican y se hacen extremos por causas del calentamiento global.

Los efectos de estos eventos no pueden verse como temas aislados de la economía y seguridad social del país, puesto que influyen en la seguridad agroalimentaria, en la afectación de infraestructura productiva y conectividad vial, pudiendo provocar desplazamientos poblacionales con fuertes impactos sociales y culturales.

Para enfrentar lo anterior se requiere avanzar en tres grandes temas. Primero, contar con un marco legal, normativo e institucional que le haga frente al cambio climático, con acciones de mitigación y adaptación. Chile cuenta con dos leyes: la Ley Marco de Cambio Climático (Ley 21.455, del 2022) y la Política y Sistema Nacional de Gestión de Riesgo de Desastres (Ley 21.364 del 2021). Sin embargo, su implementación ha sido lenta. A junio de este año, menos de un tercio de los municipios había elaborado sus Planes de Acción Comunal de Cambio Climático. En agricultura, es necesario reconocer el valor patrimonial de las semillas tradicionales, frente a la consulta del SAG que busca la privatización del material genético de semillas ancestrales de comunidades campesinas e indígenas.

Segundo, la importancia política que oriente la acción del Estado sobre la base legal existente. En la actual administración, el negacionismo frente a la cuestión climática se ha convertido en una de las batallas ideológicas más fuertes, con la ausencia de estrategias en el Plan de Gobierno y medidas que significaron retirar de Contraloría decretos ambientales y energéticos. La ministra del Medio Ambiente no reconoce los efectos humanos en el Cambio Climático, el ministro de Vivienda y Urbanismo ve en los humedales un freno para la inversión inmobiliaria, y el ministro de Agricultura insiste en la agroexportación como único camino de desarrollo agrícola.

Tercero, los recursos necesarios para invertir en acciones de prevención y respuesta al riesgo climático. Los recortes presupuestarios de las distintas carteras para compensar la disminución de las arcas fiscales, producto de la baja de impuesto a las grandes empresas contemplada en la Mega Reforma, debilitan al Estado en materia presupuestaria comprometiendo la capacidad de reducir la vulnerabilidad de la población frente a eventos climáticos que generan angustia y dolor en la población rural y urbana.

En estos tiempos es común caer en discusiones frente a ideas que aparentemente nacen de ignorancia de las actuales autoridades, sin embargo, a veces vale la pena preguntarse si este relato es más bien una acción deliberada de desviar la atención, mientras se instala culturalmente desde la negación reiterativa la idea de una agenda neoliberal donde lo ambiental es un impedimento al crecimiento económico.

Esta fórmula de crecimiento económico rompe el equilibrio de los factores sociales, ambientales y económicos que hace casi 40 años los países se propusieron como alternativa de desarrollo, siendo deber del progresismo incorporarlo en las discusiones políticas frente a una propuesta de desarrollo centrada en el bienestar de las personas para las actuales y futuras generaciones.

Con Información de elsiglo.cl

gerente

Redacción.

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