“El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde” es una novela de horror escrita y publicada por primera vez en inglés en 1886. Trata sobre un abogado que investiga la extraña relación con su viejo amigo, Henry Jeckill / Edward Hyde. Es una obra que representa un trastorno psiquiátrico por el que una misma persona tiene dos o más identidades con características únicas. En psiquiatría, esta condición es conocida como TID, Trastorno de Identidad Disociativa, y también como trastorno de personalidad múltiple.
Jeckill es un científico que crea una bebida con la capacidad de separar la parte más humana del lado más maléfico de una persona. Cuando Jekyll bebe esta mezcla se convierte en Edward Hyde, un criminal capaz de cualquier atrocidad. Según cuenta la novela, en nosotros siempre están el bien y el mal juntos; por eso, Hyde, símbolo de todo lo perverso, resulta repugnante a todo aquel que lo ve.
Al igual que Jeckill / Hyde, la izquierda chilena nunca ha podido superar su compleja personalidad totalitaria.
En su extremo izquierdo, Hyde es siempre fiel a sí mismo y subraya que la vía institucional (elecciones, escaños parlamentarios y cargos en el Poder Ejecutivo) es insuficiente por sí sola para generar transformaciones estructurales; rechaza el «electoralismo» puro.
Hyde defiende el uso instrumental de las instituciones del Estado democrático-burgués como tribuna política y herramienta de avance legislativo, y usa la movilización como un catalizador que presiona e impone la agenda ciudadana a las fuerzas democráticas que se les oponen. Usa la violencia social como motor político. La estrategia de «Un pie en el institucionalismo (el Congreso o el Gobierno) y otro en la calle (las turbas violentas) » representa la síntesis de su modelo de acción política, que se fundamenta en la tradición marxista-leninista.
El Jeckill democrático, por su parte, ha superado la atracción de la vía revolucionaria —incluyendo el uso de la violencia política como método para la conquista del Estado— y busca la conquista del poder por vías institucionales y democráticas, aunque entre sus huestes siempre han persistido sectores internos radicalizados.
Esta dualidad socialista / comunista es un comportamiento que remeda reiteradamente el tránsito del carácter de Dr. Jeckill y el Sr. Hyde, desde la vida según las reglas civilizadas y la violencia desatada por las turbas enloquecidas.
Pero ¡cuidado!, ambos personajes habitan y cohabitan en el mismo cuerpo.
Ricardo Lagos enfrentó el escepticismo de una parte significativa de la ciudadanía con una habilidad que terminó ganándole la confianza de la ciudadanía.
Lo siguió la Sra. Bachelet, que el año 2006 llegó acompañada por una amplia sonrisa y una “Expansiva” que parecía haber controlado al siniestro Hyde.
Bachelet regresó el año 2014 con los mismos votos que habían apoyado su versión Jeckill y, cuando todo Chile esperaba la reedición de su bondad y simpatía, desenterró a la Sra. Hyde llena de odio, violencia que demolió cuanta estructura económica y social pudo.
Boric, el año 2022, intentó una menguada reedición de Hyde que se estrelló con una ciudadanía inmunizada que lo obligaría a esconder al infame Hyde y rescatar una Tohá remedo de Jeckill.
En estos años presenciaremos la eterna lucha entre ambas personalidades tratando de apoderarse de la conciencia democrática de la izquierda chilena o simulando una apariencia pacífica desde la cual intentar la prédica del odio, practicar el obstruccionismo y la violencia que controla a parte de su conciencia atormentada.
Fernando Thauby García, Capitán de Navío, Infantería de Marina (r)
Con Información de desenfoque.cl
