Viernes, 21 de Agosto de 2026
Nacional

Debilitamiento económico genera repercusiones directas en la situación financiera de las familias

La desaceleración de la actividad económica comienza a manifestarse en las condiciones mediante las cuales las familias generan ingresos y sostienen sus gastos.

El Banco Central informó esta semana que el Producto Interno Bruto registró una caída de 0,2% en el segundo trimestre comparado con el mismo período del año anterior, cerrando un primer semestre con resultados negativos. Este dato se presenta en un contexto donde la desocupación alcanza 9,4% y el empleo informal llega a 27%.

La contracción del segundo trimestre fue provocada principalmente por la caída de las exportaciones y la variación de existencias. En cuanto a los sectores económicos, la minería fue responsable de una parte significativa de la contracción. El cobre disminuyó 10,5% en doce meses y restó 1,2 puntos porcentuales al PIB, mientras que la construcción retrocedió 3,2%. Estos sectores impactan directamente en el empleo, la demanda y los ingresos de trabajadores independientes y pequeños empresarios.

Según María José Madariaga, directora ejecutiva de Fundación Crecer, esta perspectiva permite analizar el crecimiento económico desde un ángulo frecuentemente ausente en el debate. “Cuando la economía pierde dinamismo, el efecto no se queda en las cifras. Para una persona que depende de sus ventas, trabaja por cuenta propia o sostiene un pequeño emprendimiento, puede significar vender menos, reducir el dinero disponible para reponer insumos o utilizar recursos del negocio para cubrir gastos del hogar. La desaceleración se vuelve concreta cuando reduce el margen con que una familia puede tomar decisiones”, señala.

En Chile existen 1.998.178 personas microemprendedoras y 49,4% declara haber iniciado su actividad por necesidad, conforme a la VIII Encuesta de Microemprendimiento del INE. La ganancia mediana es de $400.000 mensuales y 54,2% opera sin inicio de actividades ante el SII. En este segmento, una caída de ventas afecta simultáneamente los ingresos del hogar y la capacidad de mantener el emprendimiento funcionando.

Desde este enfoque, la discusión sobre crecimiento no debería limitarse a determinar cuándo el PIB volverá a terreno positivo. Igualmente importante es el margen con que cuentan las personas para enfrentar ciclos económicos y las herramientas de que disponen para sostener ingresos cuando la actividad se debilita. El acceso a financiamiento, capacitación y redes de apoyo puede evitar que una reducción temporal de ingresos profundice la vulnerabilidad de los hogares.

“Una recuperación económica también debería medirse por las posibilidades que abre para las personas. No basta con que mejoren los indicadores agregados si quienes tienen menos margen siguen enfrentando dificultades para generar ingresos, sostener sus actividades y proyectarse”, plantea la directora ejecutiva de Fundación Crecer.

Desde 2002, Fundación Crecer acompaña a personas que emprenden para generar ingresos y sacar adelante a sus familias, mediante microcréditos responsables, capacitación, acompañamiento social y redes territoriales. Actualmente cuenta con nueve Bancos Comunitarios activos y 135 participantes en siete comunas de la Región Metropolitana.

El próximo 28 de agosto, Fundación Crecer realizará su colecta anual para continuar fortaleciendo este trabajo y ampliar el acceso a herramientas de financiamiento, capacitación y acompañamiento para quienes buscan generar ingresos y sostener a sus familias.

Con Información de desenfoque.cl

gerente

Redacción.

Deja tu comentario