Paulatinamente se conocen las razones que motivaron la entrada ilegal de aproximadamente 72 mil personas de origen africano, en su mayoría marroquíes, en la ciudad española de Ceuta, ubicada en el norte de África y fronteriza con Marruecos, en el transcurso de pocas horas. Hasta el momento se han registrado cerca de 140 muertes por ahogamiento de jóvenes que intentaban acceder a Ceuta nadando por el Mediterráneo.
El evento comenzó el jueves 30 de julio e intensificó su magnitud el viernes, cuando decenas de miles de personas, muchas de ellas menores de edad, ingresaron al territorio, superando la capacidad de respuesta de las fuerzas de seguridad españolas. No obstante, el sábado aproximadamente 70 mil de estos individuos abandonaron voluntariamente Ceuta y retornaron a Marruecos.
Tras hacerse público este suceso y su reproducción masiva en medios de comunicación internacionales, políticos de la oposición española expresaron críticas severas sobre la situación. Sectores de derecha y ultraderecha cuestionaron al gobierno y a su presidente, Pedro Sánchez, señalando una reacción tardía, deficiencias en la vigilancia de fronteras y riesgos no solo para España sino para toda Europa.
Mensajes similares fueron emitidos simultáneamente por sectores de ultraderecha europeos. La presidenta de Italia, Giorgia Meloni, solicitó la exclusión de España del Pacto de Schengen e implementó restricciones en sus fronteras para viajeros procedentes de España.
El gobierno español convocó una reunión urgente de ministros de interior de la Unión Europea, celebrada el martes en Bruselas. Tras las explicaciones del ministro Fernando Grande-Marlaska, se emitió una declaración pública expresando solidaridad con España, respaldando los esfuerzos de protección fronteriza y destacando la necesidad de mejorar el sistema de alerta temprana.
Los hechos demuestran que esta acción de gran magnitud fue preparada externamente con apoyos diversos, con el propósito de afectar la imagen del presidente español y desprestigiar a Marruecos.
Existen informaciones que destacan noticias dirigidas a incrementar tensiones entre España y Marruecos. Por ejemplo, el miércoles 29 de julio se conmemoró el 27º aniversario de la ascensión al trono de Mohamed VI, Rey de Marruecos, ocasión en la cual se liberó a aproximadamente 1.700 reclusos.
Se menciona una visita del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, quien habría ofrecido a Marruecos asignarle la sede de la final del Campeonato Mundial de Fútbol de 2030, a cambio del apoyo a su reelección en la FIFA. Este mundial será organizado por España, Portugal y Marruecos, y ya está determinado que la final se jugará en el estadio Santiago Bernabéu de Madrid.
Otros señalan las reivindicaciones que Marruecos ha mantenido desde 1956 para que Ceuta y Melilla, la otra ciudad española del norte de África, vuelvan a ser marroquíes. Melilla se incorporó a España en 1497, mientras que Ceuta figura como española en el Tratado de Paz de 1767 firmado por Carlos III y el Sultán Muley Mohamed.
Estados Unidos también aparece en informaciones recientes, ya que ha validado las reivindicaciones marroquíes por la ubicación estratégica de estas dos ciudades en la margen sur del Estrecho de Gibraltar.
Marruecos trabaja conjuntamente con autoridades españolas para esclarecer la organización de la crisis migratoria de finales de julio en Ceuta. Actualmente tiene detenidas a casi 70 personas bajo la acusación de tráfico de personas.
Una semana después de este evento, al que Pedro Sánchez ha denominado “grave ataque a la soberanía española”, el líder de la oposición Alberto Núñez Feijóo ha modificado su discurso combativo y ha aceptado reunirse en septiembre con Pedro Sánchez para buscar soluciones. El líder de la ultraderecha, Santiago Abascal, permanece como único disidente, continuando con acusaciones hacia Marruecos y demandando la militarización de las fronteras.
Con Información de desenfoque.cl
