La frase “Y el Sol ha muerto en el cielo” procede de “La Odisea”, la obra clásica de Homero, y hace referencia a un eclipse que probablemente fue observado en el año 1178 antes de Cristo en la isla griega de Ítaca. En aquella época, existía muy poco conocimiento sobre los eclipses, lo que explica por qué el eclipse total que ocurrió el miércoles pasado en España generó tanta expectación. El anterior eclipse total observado en el país databa de 1912.
La belleza del eclipse, que tuvo una duración de apenas dos minutos, cautivó a la población española y atrajo a decenas de miles de visitantes extranjeros. Estos viajeros ocuparon los vuelos de diversas aerolíneas y habían reservado con un año de anticipación los hoteles y alojamientos en ciudades y pueblos estratégicamente ubicados para observar el fenómeno. La demanda masiva provocó incrementos de precios que en algunos lugares alcanzaron el 80% por encima de lo habitual. La NASA instaló un observatorio en Villalibado, localidad perteneciente a la zona de Villadiego en Castilla y León, que había arrendado con antelación. Además de realizar investigación científica, la NASA compartió los costos con medios de comunicación estadounidenses que transmitieron directamente el evento astronómico.
El fenómeno generó aglomeraciones en distintos puntos del norte español. La zona de visibilidad del eclipse total se extendió desde Galicia hacia el este, pasando por Castilla y León, Asturias, Cantabria, Euskadi, Navarra, Cataluña, las Islas Baleares y parte de la costa francesa, donde fue percibido de forma parcial en París.
Se utilizaron métodos variados para observar el eclipse. Un avión Airbus 321XLR de Iberia realizó un vuelo especial identificado como IB 1473, en alusión al año de nacimiento del astrónomo Nicolás Copérnico. La aeronave despegó del Aeropuerto de Madrid-Barajas y sobrevoló la zona de Palencia a 11 mil metros de altitud, transmitiendo imágenes mediante el sistema Starlink de alta velocidad. A bordo viajaban investigadores del proyecto Shelios y periodistas. El eclipse total fue visible durante 127 segundos desde esa posición privilegiada sobre las nubes, permitiendo obtener imágenes de la corona solar que facilitarán avances en el estudio de las tormentas solares. El comandante de la aeronave contaba con un copiloto que además es astrofísico.
El evento generó actividad comercial diversa, con ofertas de vuelos en globo en Castilla La Mancha y alquiler de lanchas y embarcaciones en las Islas Canarias y Baleares. Las carreteras hacia el norte de España experimentaron congestión, aunque sin incidentes significativos.
La experiencia de observación mediante las transmisiones de la Primera Cadena de Televisión Española demostró la importancia de contar con un presentador experimentado y especialmente preparado para eventos de esta magnitud, complementado con conexiones dinámicas desde diversas localidades, en lugar de múltiples comentaristas.
El eclipse solar constituye una experiencia significativa que fue bien recibida por observadores españoles y extranjeros, evidenciando un despliegue efectivo de las autoridades científicas, gubernamentales y locales. Esta vivencia sirve como antecedente para dos próximos eclipses que España experimentará. El primero será un eclipse total el 2 de agosto de 2027, visible en el extremo sur español, incluyendo el Estrecho de Gibraltar, Cádiz, Ceuta y Melilla. El segundo será un eclipse anular, en el cual la luna tapará parcialmente al sol dejando un anillo de luz, observable especialmente en Sevilla, Málaga, Murcia, Valencia e Islas Baleares.
Con Información de desenfoque.cl
