Un especialista en medicina del sueño explica cómo este cambio puede afectar el descanso y entrega recomendaciones para facilitar la adaptación.
El próximo sábado 5 de septiembre se realizará un cambio de horario en gran parte del país. A las 00:00 horas, los relojes deberán adelantarse hasta las 01:00 de la madrugada del domingo 6. Esto significa una noche con una hora menos para dormir, aunque también traerá más luz durante las tardes.
Aunque se trata de una modificación de únicamente 60 minutos, los especialistas advierten que el organismo requiere adaptarse, puesto que podría impactar el desempeño cotidiano, laboral o estudiantil de las personas. El Dr. Fernando Molt, neurólogo y especialista en medicina del sueño del Hospital San Pablo de Coquimbo, comenta al respecto.
“Al adelantar el reloj una hora, el organismo sufre una desincronización en su reloj circadiano, ya que se le obliga a iniciar la jornada cuando biológicamente aún estamos en la noche o programados para descansar. La falta de luz solar durante las primeras horas de la mañana entorpece la activación del ciclo de vigilia, lo que puede provocar somnolencia diurna, fatiga, menor rendimiento físico y cognitivo, e irritabilidad”, señala. El facultativo agrega que “esta alteración afecta principalmente a la población pediátrica, a las personas mayores y a quienes padecen trastornos del sueño previos, en quienes el proceso de adaptación y reajuste para conciliar el descanso a la hora habitual puede extenderse hasta por una semana”.
Para reducir estas molestias, el experto recomienda iniciar la adaptación con anticipación. “Se sugiere realizar estos cambios lo más gradual posible, tratar de evitar luminosidad final de la noche, irse a acostar un poco más temprano unos dos días antes del cambio de hora, unos 15 minutos antes, evitar exponerse a la luz y evitar automedicarse”.
Además de mantener horarios regulares, el Dr. Molt aconseja evitar el uso de pantallas antes de dormir, reducir el consumo nocturno de café, bebidas energizantes y alcohol, evitar las siestas prolongadas y cenar al menos dos o tres horas antes de acostarse.
En el caso de niños, niñas y adolescentes, el especialista sugiere a los padres mantener un orden riguroso durante el fin de semana del cambio, procurando evitar que trasnochen para proteger su ambiente de descanso y no afectar así su rendimiento.
Aunque los relojes se ajustan en cuestión de segundos, el organismo puede necesitar varios días para adaptarse. Por ello, la recomendación es anticipar el cambio, proteger las horas de descanso y mantener rutinas de forma regular.
Con Información de ovallehoy.cl



