Lunes, 19 de Octubre de 2026
Coquimbo

Coquimbo registra 73 muertes por cáncer de mama en 2025: prevención y mamografía continúan siendo fundamentales

A pesar de que el cáncer de mama puede alcanzar tasas de sobrevida de 90% o más cuando se detecta a tiempo, la prevención y el acceso oportuno a la mamografía continúan siendo esenciales. No obstante, en Chile solo 4 de cada 10 mujeres se realiza este examen de forma periódica.

En Chile, cinco mujeres fallecen cada día por cáncer de mama y, en los últimos seis años, más de 10 mil personas han muerto por esta enfermedad en el país. Esta situación contrasta con lo que ocurre cuando se detecta a tiempo: 9 de cada 10 pacientes sobreviven.

El cáncer de mama puede desarrollarse sin síntomas en sus etapas iniciales. “La herramienta fundamental para detectarlo en etapas precoces sigue siendo la mamografía realizada de manera periódica en la población que corresponde. El desafío es lograr que las mujeres accedan a ella, incluso cuando se sienten sanas, porque justamente el objetivo del screening es encontrar tumores antes de que produzcan síntomas o sean palpables”, explica el Dr. Badir Chahuán, jefe de la Unidad de Cirugía Oncológica y Reconstructiva de Mama del Instituto Oncológico FALP.

Este examen de tamizaje es el único que ha demostrado reducir la mortalidad por cáncer de mama, enfermedad que 1 de cada 8 mujeres desarrollará a lo largo de su vida. La indicación es realizarlo anualmente a partir de los 40 años o, según las recomendaciones del equipo médico, antes de esa edad cuando existan antecedentes familiares directos de cáncer de mama u ovario (madre, hermanas o hijas).

Realidad local

De acuerdo con cifras preliminares del Departamento de Estadísticas e Información de Salud (DEIS) del Ministerio de Salud, 1.817 personas habrían fallecido por cáncer de mama en Chile durante 2025. En la Región de Coquimbo se registraron 73 fallecidos por esta causa, 10 casos menos que en 2024. El grupo etario con mayor número de decesos fue el de personas entre 50 y 69 años, con 33 mujeres fallecidas.

Diagnóstico temprano para tratamientos menos invasivos

La detección precoz no solo mejora las tasas de sobrevida. “Cuando la enfermedad se pesquisa en etapas tempranas, las posibilidades de curación son muy altas y podemos ofrecer tratamientos menos extensos. En muchos casos es posible realizar una cirugía conservadora de la mama y disminuir la magnitud de la cirugía axilar, reduciendo las secuelas físicas y el impacto en la calidad de vida”, señala el Dr. Chahuán.

En cambio, si el cáncer se diagnostica en etapas avanzadas, generalmente se requieren tratamientos más complejos y prolongados, que pueden incluir quimioterapia antes de la cirugía, intervenciones más extensas, radioterapia y distintos tratamientos sistémicos según las características biológicas del tumor. “Por eso, la detección precoz no solo aumenta las posibilidades de curación; también puede significar tratamientos menos agresivos, menores secuelas y un menor impacto para la paciente, su familia y el sistema de salud”, enfatiza el cirujano oncólogo de mama.

Factores de riesgo

Las posibilidades de desarrollar cáncer de mama aumentan con la edad. También influyen los antecedentes familiares, algunas alteraciones genéticas hereditarias —entre ellas las asociadas a los genes BRCA1 y BRCA2—, haber tenido una menarquia temprana o menopausia tardía, no haber tenido hijos o el primer embarazo después de los 30 años, y algunas terapias de sustitución hormonal en la menopausia.

Además, existen factores relacionados con el estilo de vida que pueden modificarse, como el sobrepeso y la obesidad (IMC mayor a 25), el consumo de alcohol, tabaquismo, sedentarismo y una dieta rica en grasas y azúcares.

RECUADRO

No esperar los síntomas

La recomendación es no esperar a que aparezcan síntomas para consultar, mantener al día los controles de salud y los exámenes de detección correspondientes. El autoexamen no reemplaza a la mamografía, pero puede ayudar a que las mujeres conozcan sus mamas y consulten ante cambios persistentes, como:

  • Aparición de un bulto en la mama o axila.
  • Cambios en el tamaño o forma de una mama.
  • Retracción o hundimiento del pezón.
  • Alteraciones persistentes en la piel (engrosamiento, descamación, irritación o aspecto de “piel de naranja”).
  • Secreción por el pezón que no corresponda a leche materna (especialmente si contiene sangre o aparece de forma espontánea).
  • Enrojecimiento, inflamación o aumento de temperatura de la mama.

Con Información de www.elcoquimbano.cl

gerente

Redacción.

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