Hernán González. Profesor. Valparaíso. 18/10/2026. A Kast se le apareció la realidad de golpe en las últimas encuestas. Al parecer, supuso que esta es un conjunto de datos que cabe en un Excel y que, con un poco de esfuerzo y buena suerte, puede manejarse desde las oficinas del Ministerio de Hacienda y el Banco Central. En la pasada, transfiere miles de millones de pesos a los bolsillos de los ricos —como si estos fueran solo eso, puros datos— bajo el supuesto de que ellos los invertirán —dentro de la lógica impecable pero abstracta que lo guía—, no los guardarán debajo del colchón, para idealmente beneficiar a todo el mundo.
Pero como escribió Goethe «gris es el árbol de toda teoría y verde el árbol de oro de la vida». Efectivamente, la realidad es mucho más compleja que las sentencias de los manuales de economía política neoliberal de Quiroz y sus ayudantes. Y la complejidad no proviene, como les gusta decir a sus ideólogos, de su imprevisibilidad y cambios constantes que hacen de la incertidumbre casi un principio organizador de la vida social que tiene a todos los trabajadores y empleados jugándose el futuro en la bolsa. Esto, aunque sean las AFP las que lo hagan por ellos con desastrosos resultados, como ha quedado de manifiesto en la caída de los fondos D y E por estos días.
No. La realidad está hecha de personas concretas, empresarios y empleadores; trabajadores, hombres y mujeres; chilenos, inmigrantes y pueblos originarios. De sus intercambios en la vida cotidiana y de intereses muchas veces opuestos, los que aparentemente para el neoliberalismo no existen, excepto como números o datos. Cada decisión de política económica tiene efectos en sus vidas, favoreciendo a unos y postergando a otros. Los números de las últimas encuestas solamente lo reflejan y, por muchas piruetas que haga y conejos que saque del sombrero —como la rebaja del tag o los pichiruchis planes de empleo—, no la puede ocultar ni evitar, y le están reventando en la cara a Kast y la derecha, de lo cual es una demostración el debate que protagonizan en torno al significado del 30%.
Para los más cabezadura, el piso sobre el cual gobernar y reconstruirse. Para el resto, el comienzo de la pendiente que, de no mediar una decisión política y acciones encaminadas a implementarla, puede terminar en cifras peores que las de Piñera en sus dos gobiernos y un nuevo estallido de protesta social.
Las encuestas tampoco son un reflejo exacto de la realidad, ni siquiera una foto del momento como dicen muchos, menos una predicción. No son más que expresiones estadísticas del sentido común. Un promedio de los miles y millones de experiencias de la gente en su vida cotidiana: en el trabajo, en el consultorio y la escuela; el barrio en el que habita y el comercio, sea este el mall, el supermercado, la feria o el almacén. También de lo que escucha en la televisión y consume en las redes sociales, sin contenerlas nunca completamente.
La oposición no debe aspirar únicamente a representarlo. Todo lo contrario, debe ser la que exprese la diferencia, si no quiere darle la razón a los republicanos. La que ponga objetivos y movilice a la opinión pública y a aquella sociedad real hecha de gente común, con el propósito de mejorar su vida, que es lo que se merece. Para ello, debe tomar una posición y decidir de qué lado está. No se puede servir a Dios y al diablo al mismo tiempo, menos en cuestiones como la distribución de la riqueza, el costo de la vida y el acceso y protección de bienes que nos pertenecen a todos y todas y, por lo tanto, derechos que el Estado debe proteger, como la educación, la salud, el trabajo, la previsión social y el medioambiente.
No basta con una declaración de buenas intenciones, de las que está pavimentado el camino al infierno y que pueden compartir hasta Kast y Quiroz. En este momento se trata de ideas y acciones concretas. Ahora que desde todos los ámbitos se manifiesta un rechazo transversal al Presupuesto que propone el gobierno, se debe concretar este rechazo en propuestas en industria, empleo, educación y salud pública; descentralización y medioambiente.
Estas, en acciones de movilización de sus partidos, campañas, giras de sus dirigentes, conversaciones con las organizaciones sociales y territoriales, no para decirles lo que tienen que hacer, sino para conocer sus problemas; recoger sus propuestas; relevar sus reivindicaciones frente a los poderes del Estado y las instituciones. Hay un terreno fértil que va desde los gobernadores regionales y rectores de universidades hasta organizaciones sindicales, estudiantiles, de la cultura, feministas y de género que, para ser mayoría nuevamente, solo requieren convertirse en un proyecto nacional de desarrollo democrático y no solo una suma algebraica de sus dolores, camino por el que, como ha quedado demostrado, ya no se va a avanzar mucho.
Habrá quienes prefieran el trillado camino de los acuerdos, como si estos fueran la manifestación pura de la buena voluntad, obviando los contradictorios intereses en juego en la hora actual. Las columnas de Ignacio Walker y J.J. Brunner dan cuenta de esta postura nostálgica de un centro político definido más por cuestiones de forma que por sus propuestas y contenido doctrinario e ideológico. Tal como está sucediendo en Europa, estos eternos transeúntes del camino de en medio se van haciendo cada vez más intrascendentes, mientras miles de trabajadores, trabajadoras, pensionados, docentes y jóvenes reclaman por el alza del costo de la vida; la pérdida de puestos de trabajo, el financiamiento de los servicios sociales y contra el aumento del gasto militar.
Justamente, los que se expresan después en los triunfos electorales que mantienen a raya, por el momento, el avance del neofascismo mientras los partidos tradicionales se desploman.
El despertar de Kast y la derecha, junto con la constatación de lo que él y su política significan para la sociedad, solo dará paso a la constitución de un movimiento opositor cuando partidos, líderes progresistas y organizaciones sociales coloquen en el centro del debate un proyecto para el país. No un conjunto de parches para corregirla ni un listado de reivindicaciones por cumplir.
Con Información de elsiglo.cl



