Gustavo Espinoza M. Periodista. Lima. 27/10/2026. En un contexto de tensión mundial marcado, entre otros factores, por las elecciones que se celebrarán siete días después en la tierra de Abraham Lincoln —el próximo martes 3 de noviembre—, el miércoles 28 la Asamblea General de Naciones Unidas hablará al mundo.
Como ocurre desde hace más de veinte años, representantes de los Estados miembros de la organización mundial aprobarán por amplio margen la Moción de condena al bloqueo que el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica mantiene contra Cuba.
En los últimos dos años, ese bloqueo se ha agravado de manera paulatina por el empeño obcecado de la Casa Blanca en destruir al pueblo de Cuba y acabar con sus conquistas sociales, económicas y políticas.
La administración Trump busca literalmente asfixiar a Cuba y someterla a su dominio más absoluto. Para ello recurre a los procedimientos más bárbaros que el mundo repudia.
Con ese propósito, el gobierno norteamericano ha dirigido las armas más letales a su alcance: la eliminación de carburantes —principalmente el petróleo—, la restricción absoluta de medicinas y alimentos, y el aislamiento general impuesto a Cuba para impedirle abastecerse de los productos esenciales para su subsistencia como país.
En las condiciones de hoy, el objetivo de Washington es que Cuba deje de existir como nación y que su territorio y su población sean anexados a Estados Unidos, casi como ocurre actualmente con Puerto Rico y otras dependencias coloniales sometidas a la férula imperial.
La historia de la humanidad no conoce un solo caso de perfidia que pueda equipararse al que hoy se ejerce contra la patria de Martí y de Fidel por parte del país del Norte. Jamás régimen alguno ha ejercido contra ningún pueblo acciones de castigo de esa magnitud ni de esa duración.
Tampoco la humanidad ha visto un caso de odio mayor que el que destila la administración de Estados Unidos contra un país pequeño y virtualmente indefenso.
No obstante, con el mayor cinismo, las autoridades norteamericanas sostienen que Cuba constituye el “mayor peligro” para la seguridad de Estados Unidos, como si esa pequeña isla del Caribe realmente pusiera en peligro la existencia misma de la primera potencia mundial en el plano económico y militar.
Desde hace más de veinte años, la Asamblea General de Naciones Unidas debate el tema del bloqueo yanqui contra Cuba y anualmente lo condena de manera categórica y ejemplar.
Esta vez, el resultado de la votación —que será similar al de los años anteriores— reviste particular significado, dado que se han conocido y denunciado las presiones que el gobierno de Donald Trump viene ejerciendo sobre cada uno de los países miembros de la Asamblea General para que varíen el sentido de su votación.
Particular importancia tiene la votación de los países de América Latina, a los que la Casa Blanca se ha empeñado en someter a través del denominado “Escudo de las Américas”, sumando fuerzas para contrarrestar el ejemplo valeroso de Cuba, su pueblo y su gobierno.
De hecho, el mundo ha expresado de muy diversas maneras su solidaridad con Cuba y su rechazo categórico a estas acciones genocidas del Imperio. Potencias de reconocida ejecutoria mundial como la República Popular China, Rusia, Vietnam, México y otras han hecho llegar combustible, alimentos y otros productos a Cuba burlando el bloqueo imperialista o rompiéndolo de facto.
Pero en todos los continentes, los pueblos han alzado sus voces y sus manos para transmitir su respaldo solidario al pueblo y al gobierno de Cuba, víctimas de esta criminal ofensiva imperialista.
Con Cuba y contra el Imperio, el mundo hablará una vez más.
Con Información de elsiglo.cl


