El Siglo. Santiago. 09/10/2026. La controversia entre Chile y Estados Unidos por las declaraciones del embajador Brandon Judd sobre el Estrecho de Magallanes sigue escalando y abre un nuevo frente para el Gobierno de José Antonio Kast. Aunque el diplomático intentó reducir la tensión, sus explicaciones no han cerrado el debate sobre el alcance de sus palabras ni sobre la respuesta que debe dar el Estado chileno ante presiones de una potencia extranjera.
El conflicto se originó durante una actividad por el Día del Comercio Global, organizada por la Compañía Sud Americana de Vapores (CSAV), cuando Judd vinculó la cooperación estadounidense para proteger los derechos de Chile sobre el Estrecho de Magallanes con la disposición de La Moneda a trabajar en asuntos prioritarios para Washington. “Si quieren un país que ayude a proteger sus derechos sobre el Estrecho de Magallanes, entonces van a tener que trabajar con nosotros en las cosas que son importantes para nosotros también”, sostuvo el representante norteamericano.
Ante las críticas, el diplomático aclaró sus dichos y negó haber condicionado la soberanía nacional. En una declaración difundida por medios de comunicación, aseguró que sus palabras fueron sacadas de contexto y afirmó: “Este drama está siendo tergiversado”. Además, defendió su intervención como un respaldo a la relación bilateral y a las posibilidades de cooperación entre ambos países en seguridad y desarrollo.
El canciller Francisco Pérez Mackenna señaló que “el Estrecho de Magallanes fue, es y será siempre chileno” y agregó que Chile puede defender su soberanía por sus propios medios y no necesita apoyo externo para hacerlo. Tampoco descartó la posibilidad de presentar una nota de protesta diplomática antes de que la Cancillería analice el contenido completo de las declaraciones.
Sin embargo, en otra actividad organizada por la Fundación Chilena del Pacífico, Judd comentó que “el sistema de tratados de Antártica dice que no hay un territorio que es de un país, por lo tanto no hay una Antártica que pertenezca a Chile”. “Hay territorio que se dice de Chile y Argentina también dice que es de ellos, por lo tanto hay reclamaciones en disputa en la Antártica y es por eso que existe el sistema de tratados”, subrayó.
Frente a ello, el titular de Relaciones Exteriores afirmó que “tenemos nuestra soberanía perfectamente definida y sabemos defenderla. Tenemos tratados que así lo establecen”.
Desde la oposición, las críticas apuntan a que las declaraciones de Judd no pueden analizarse como un episodio aislado, sino en el contexto de anteriores controversias relacionadas con sus intervenciones sobre asuntos de interés nacional.
El diputado socialista Nelson Venegas, quien encabezó la interpelación al canciller, planteó que el Presidente José Antonio Kast debería solicitar al mandatario estadounidense, Donald Trump, el retiro del embajador. Mientras, el senador independiente por Magallanes, Karim Bianchi, cuestionó que la cooperación de Estados Unidos pueda presentarse como una condición para resguardar derechos soberanos de Chile. El parlamentario sostuvo que Washington puede ser un socio, pero no un tutor del país.
Las críticas también se expresaron en el Senado, cuya mesa directiva rechazó los dichos del diplomático y reafirmó que la soberanía nacional no está en discusión ni depende del respaldo, reconocimiento o apoyo de ninguna nación extranjera.
El episodio, además, generó cuestionamientos desde sectores del propio oficialismo. El vicepresidente del Senado, Iván Moreira (UDI), acusó al embajador de entregar un mal trato a Chile y emplazó al Ejecutivo a actuar con mayor firmeza, poniendo el respeto mutuo y la no injerencia como principios fundamentales de la relación bilateral.
En ese marco, el diputado del Partido Comunista (PC), Luis Cuello, reiteró al ministro de Relaciones Exteriores la solicitud de declarar persona non grata al embajador de Estados Unidos en Chile, formulada mediante un oficio enviado el 10 de septiembre. “¿Y el señor canciller responderá a nuestro oficio para declarar persona non grata al embajador de EE.UU.? ¿O permitirá que siga pisoteando nuestra independencia?”, indicó.
Además, el parlamentario cuestionó que el Gobierno no haya respondido a las reiteradas intervenciones del diplomático en asuntos internos del país. “El canciller, que ha tenido ya varias oportunidades para poder actuar frente a este embajador, que nadie ha elegido, que es un delegado de un régimen que infringe el derecho internacional, como el régimen de Trump, y que interviene en nuestra política interna, si no ha actuado en todos estos meses y si no lo hace ahora, que ha comprometido una evaluación, creo que, sin duda, desde el punto de vista, al menos jurídico, se sitúa perfectamente en una causal para ser acusado constitucionalmente”, sostuvo Cuello.
Asimismo, el diputado PC Marcos Barraza llamó al canciller a tomar una acción diplomática concreta de manera urgente. “Chile debe hacer presente formalmente ante Estados Unidos que nuestra soberanía y nuestras decisiones estratégicas no se negocian ni pueden quedar sujetas a presiones o condiciones de ningún otro país”, apuntó, y añadió que “Chile sigue siendo y debe seguir siendo un país independiente. Eso exige autonomía estratégica y operacional y capacidades propias de defensa. Cooperación internacional, sí. Subordinación estratégica, no”.
El diputado del Frente Amplio Jorge Brito, integrante y expresidente de la Comisión de Defensa, aseguró que “es inaceptable el comportamiento del embajador de Estados Unidos en Chile, para lo cual estamos impulsando un proyecto de acuerdo que solicite el fin de su misión diplomática en nuestro país. Las relaciones diplomáticas tienen formas de realizarse, y él ha transgredido cualquier convenio”.
Con Información de elsiglo.cl


