Irene Manzano González fue militante de izquierda durante los años de la dictadura. Su marido, Iván Alfredo Quinteros Martínez, militante del MIR, fue asesinado por agentes de la Central Nacional de Informaciones (CNI) el 17 de diciembre de 1981 en avenida Lo Ovalle, en un montaje que la dictadura presentó como un enfrentamiento. Recibió cinco impactos calibre 38 mientras transitaba en bicicleta. Tres décadas después, en 2017, la Corte de Apelaciones de San Miguel condenó a dos exagentes por el homicidio. Manzano es integrante de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos (AFEP) y reside en Bélgica.
Respecto de ese difícil período de la historia, Manzano recuerda a la Vicaría como el eje central de la solidaridad con los perseguidos por el régimen militar. Señala que esa solidaridad se organizó desde el primer minuto, cuando la Vicaría era el Comité Pro Paz.
Relata que, apenas ocurrió el Golpe, el marido de su cuñada —un joven obrero de montaje industrial— cayó preso en la ciudad de Constitución, donde trabajaba en la construcción de lo que hoy es la Celulosa Arauco. Allí también trabajaba su marido. Manzano y su marido eran militantes de izquierda y, por azares del destino, se salvaron de caer presos para el Golpe.
Manzano afirma que ella y su marido eran muy jóvenes. Dice que aquel septiembre del 73 parece lejano en el recuerdo, pero la emoción se siente viva. Recuerda haber acompañado a su cuñada al Comité Pro Paz, en la calle Santa Mónica, en busca de noticias sobre el paradero de su marido y a recoger ayuda de alimentos para ella y los niños, que eran muy pequeños. Esa ayuda fue crucial. También con apoyo del Comité, su cuñada pudo viajar varias veces al sur para ver a su marido. En el 76 ellos partieron al exilio. Manzano y su marido se quedaron en Chile.
Según su relato, todas las familias que fueron recibidas en el Comité Pro Paz, y más tarde en la Vicaría de la Solidaridad, pueden dar fe de lo que ese lugar físico representaba: un espacio único donde encontraban cálida acogida, personas que empatizaban con su angustia y su dolor, y que les daban ayuda. Allí podían comunicarse con otros que sufrían la misma persecución, lo que les ayudaba a sobrellevar el agobio y la tristeza.
Un aciago día de diciembre de 1981, su marido, Iván Quinteros Martínez, cayó asesinado por la CNI en un falso enfrentamiento. En esos duros momentos, volvieron a recibir la solidaridad de la Vicaría: el apoyo de su equipo jurídico para interponer la querella y la ayuda económica para los funerales.
Manzano destaca que los equipos jurídicos exponían su vida al hacer esa labor. Describe una intensa e increíble labor día a día del personal de la Vicaría, que salvó la vida a tantos y tantas. A ella también le salvó la vida, con los múltiples recursos de amparo que interponían sus compañeras de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos cada vez que cayeron detenidas en manifestaciones callejeras.
Recuerda bien cómo los aparatos represivos quisieron llevarse de su domicilio a un abogado de la Vicaría, quien fue defendido por sus vecinos. Sabían bien que, si lograban llevárselo, era muerte segura. Quienes resistían a la dictadura eran perseguidos, y el personal de los organismos de solidaridad también.
También expresa su reconocimiento a otros organismos de derechos humanos, como FASIC o PIDEE, donde sus hijos podían recibir atención médica. Afirma que nunca podrá olvidar que FASIC le ayudó a salvar la vida de su hijo, un adolescente cuya vida estaba en peligro. Eran los años finales del pinochetismo, pero remarca que las desapariciones, la tortura y los asesinatos fueron hechos permanentes, del comienzo al fin de la dictadura.
Manzano expresa todo su reconocimiento agradecido a la Vicaría de la Solidaridad y a todos los organismos de derechos humanos. Considera que nunca estará suficientemente agradecida de su noble tarea.
Irene Manzano González
Bruselas, 26 de agosto de 2025
En el marco de los 50 años de la Vicaría de la Solidaridad, la periodista Odette Magnet y el abogado Álvaro Varela Walker —Vicepresidente del Directorio de la Fundación de Documentación y Archivo de la Vicaría de la Solidaridad (Funvisol)— convocaron durante 2025 a un grupo de voces que vivieron, acompañaron o testimoniaron el trabajo de esta institución entre 1976 y 1992. Son relatos en primera persona que se irán publicando a lo largo de 2026 en el especial Voces que Recuerdan, generado por la Fundación Funvisol.
Imagen: memoriachilena.cl
Con Información de desenfoque.cl
