Sábado, 8 de Agosto de 2026
Nacional

FIFA enfrenta profunda crisis institucional que cuestiona su capacidad de gobernanza

La actual crisis que atraviesa la FIFA pone de relieve la necesidad imperativa de implementar reformas en su estructura de gobernanza e instaurar sistemas de transparencia para salvaguardar los derechos humanos, según señaló hoy la Sport & Rights Alliance. Si bien la propuesta de Gianni Infantino de crear una entidad denominada FIFA Forward Enterprise (FFE) fue retirada, los expertos advierten que las medidas adicionales que se adopten deben abordar de manera integral la profundización de la crisis de derechos humanos, toda vez que existe riesgo de que su omisión genere nuevos mecanismos que toleren corrupción y encubran abusos.

Andrea Florence, directora ejecutiva de la Sport & Rights Alliance, manifestó que “es muy importante quién es la persona que lidera la FIFA, pero el mayor problema es sistémico. El panorama de derechos humanos, transparencia y buena gobernanza no mejorará si no se abordan las estructuras de la FIFA”. Agregó que “esta crisis debe impulsar reformas que deberían haberse llevado a cabo hace mucho tiempo para que la protección de los derechos humanos ocupe por fin un lugar central en el fútbol mundial. Sólo una transformación sistémica que aborde los muchos abusos vinculados a las actividades de la FIFA evitará que la historia se repita”.

Los disturbios actuales en la institución evocan la peor crisis de corrupción en su historia, cuando en 2015 el Departamento de Justicia de Estados Unidos formuló acusaciones formales contra decenas de altos funcionarios del fútbol por sobornos, fraude y blanqueo de dinero. A pesar de este escándalo, Sepp Blatter fue reelegido presidente de la FIFA días después, aunque posteriormente renunció. En las elecciones de 2016, la Sport & Rights Alliance solicitó a los cinco candidatos que se comprometieran con un programa de seis puntos para reducir violaciones de derechos humanos. Gianni Infantino, elegido sucesor de Blatter, prometió cambios y declaró: “La FIFA está plenamente comprometida con el respeto a los derechos humanos”.

Ronan Evain, director ejecutivo de Football Supporters Europe, afirmó que “hemos visto suficientes crisis en la FIFA para saber que no basta con una mera sustitución de dirigentes”. Señaló que “la FIFA necesita una reforma sistémica basada en una hoja de ruta clara para el trabajo de la organización sobre derechos humanos y buena gobernanza. La reforma debe incluir una revisión y una reestructuración completas del Comité de Ética, así como una estrategia de derechos humanos con plazos concretos y objetivos claros que se centre en los derechos de todas las personas afectadas por sus torneos y actividades”.

En 2016, los Estatutos de la FIFA fueron modificados para incorporar los derechos humanos entre sus disposiciones, se aprobó una Política de Derechos Humanos y se constituyó un Consejo Consultivo de Derechos Humanos (HRAB). Este órgano elaboró cinco informes de significativa importancia, pero fue disuelto posteriormente por Gianni Infantino y la mayoría de sus recomendaciones nunca fueron implementadas. Específicamente, la FIFA aún no ha desarrollado una estrategia de derechos humanos para integrar estos principios en la toma de decisiones organizacional “con un enfoque en el nivel político y de gobernanza”, conforme lo recomendado.

Tor Dølvik, asesor especial de Transparencia Internacional Noruega, en representación del movimiento global anticorrupción, manifestó que “es el momento de que la FIFA restablezca un órgano consultivo de derechos humanos independiente que supervise la buena gobernanza, la transparencia y los derechos humanos y garantice la credibilidad de su enfoque de cara al futuro”. Agregó que “un sistema de controles y contrapesos es el eje de la prevención de la corrupción. Al garantizar la transparencia, la rendición de cuentas y la supervisión independiente, sienta también las bases para cualquier marco de derechos humanos creíble”.

En lo que Gianni Infantino afirmaba en redes sociales sería la mayor Copa Mundial de la historia y “la más inclusiva”, ocurrieron paradójicamente múltiples violaciones de derechos humanos y considerable lavado de imagen mediante el deporte. Esto no resultó sorprendente dado el debilitamiento al que la propia organización había sometido su Marco de Derechos Humanos de las Ciudades Anfitrionas y la relación inusualmente cercana entre Infantino y el presidente de Estados Unidos Donald Trump, a quien Infantino entregó el Premio de la Paz de la FIFA, otorgado sin criterios ni proceso establecido.

Minky Worden, directora de iniciativas globales de Human Rights Watch, declaró que “el incumplimiento por parte de la FIFA de sus compromisos en materia de derechos humanos ha empañado los diez años de presidencia de Gianni Infantino. La organización aún no ha indemnizado a las familias de miles de trabajadores migrantes que murieron para la que se pudiera celebrar la Copa Mundial 2022 en Qatar y, con la Copa Mundial de Arabia Saudí 2034 en lontananza, no ha hecho nada para crear un fondo de reparación en materia de derechos humanos para indemnizar a los trabajadores y otras personas que pudieran sufrir daños por las actividades de la FIFA”. Añadió que “sea quien sea quien dirija la FIFA, debe comprometerse a una buena gobernanza y a sistemas transparentes que respeten los derechos humanos”.

Los riesgos en derechos humanos de las Copas Mundiales masculinas de 2030 y 2034, documentados en un informe de Amnistía Internacional y la Sport & Rights Alliance, junto con los problemas irresueltos de la Copa Mundial 2022, hacen que la reforma de la gobernanza y estrategia de derechos humanos de la FIFA sea aún más urgente. Durante la presidencia de Infantino, la FIFA desatendió lo requerido en su propio informe y nunca proporcionó reparación ni indemnización por abusos relacionados con el torneo en Qatar. El órgano regulador tampoco garantizó un proceso competitivo para las Copas Mundiales de 2030 ni 2034, resultando en un único licitador para cada torneo y estrategias de derechos humanos insuficientes. Considerando la magnitud de los riesgos, especialmente en Arabia Saudí, en noviembre de 2024 la Sport & Rights Alliance solicitó la interrupción del proceso antes de la votación sobre el país anfitrión del torneo de 2034.

Steve Cockburn, director regional para Europa de Amnesty International, señaló que “la comunidad mundial del fútbol ha demostrado por fin que puede movilizarse para plantar cara a la FIFA cuando considera que un asunto reviste la suficiente importancia. También es hora de que los miembros de la FIFA defiendan con la misma firmeza cambios que garantizarán un respeto mucho mayor por los derechos humanos”. Agregó que “se sabrá que en la FIFA se ha producido un verdadero cambio cuando los trabajadores de Qatar por fin reciban indemnizaciones, se introduzcan salvaguardias significativas en materia de derechos humanos para futuras Copas Mundiales y se dé verdadera importancia a la supervisión independiente”.

La transformación de la gobernanza en el fútbol mundial también debería incluir un cambio en la relación del liderazgo de la FIFA con los medios de comunicación. Durante la conferencia de prensa con motivo de la inauguración de la Copa Mundial 2026, Infantino respondió a periodistas que cuestionaban la denegación de visados con un “relájense y no se agobien”. Fue su primera conferencia de prensa desde 2023.

Antoine Bernard, director de trabajo de incidencia y ayuda de Reporteros sin Fronteras (RSF), expresó que “la libertad de prensa es la piedra angular de los derechos humanos y la buena gobernanza, pues el trabajo de los periodistas hace posible la protección y el cumplimiento del resto de los derechos humanos, al garantizar la rendición de cuentas, sacar a la luz injusticias y sensibilizar sobre peligros y abusos en materia de derechos humanos”. Señaló que “como guardianes del deporte rey, la FIFA debe comprometerse con la transparencia y la supervisión independiente, celebrar ruedas de prensa periódicas y mostrarse dispuesta a rendir cuentas. A fin de cuentas, el fútbol pertenece a los y las aficionados, y los medios de comunicación son sus ojos y sus oídos dentro y fuera de la cancha”.

En este momento crítico, la Sport & Rights Alliance pide a la FIFA y a todas sus asociaciones miembros que garanticen la realización de una transformación sistémica que asegure la rendición de cuentas en materia de derechos humanos y buena gobernanza, iniciando con estos primeros pasos: restablecer un Consejo Consultivo de Derechos Humanos independiente, compuesto por un grupo diverso de personas expertas de prestigio en derechos humanos y buena gobernanza, para exigir responsabilidades a la dirección y el Consejo de la FIFA; reformar de manera integral el Comité de Ética mediante el establecimiento de un sistema ético independiente, transparente, externo y responsable; adoptar una estrategia de derechos humanos específica y con plazos definidos; reevaluar todos los acuerdos de futuras sedes de celebración para garantizar compromisos vinculantes en derechos humanos, y crear un Fondo de Indemnización para las personas afectadas; e instaurar vías regulares, sólidas y transparentes para la rendición de cuentas pública.

Como representantes de deportistas, aficionados, trabajadores, periodistas, organizaciones de base y comunidades —especialmente de mujeres, personas LGBTI+, personas de color, sobrevivientes de abusos y jóvenes—, la Sport & Rights Alliance aprovecha este momento para reafirmar colectivamente su compromiso de garantizar que el fútbol, tanto como deporte como negocio, sea una auténtica fuerza positiva.

Con Información de desenfoque.cl

gerente

Redacción.

Deja tu comentario