Fernando Cerimedo, empresario argentino, ha ocupado un lugar destacado en la política regional latinoamericana al aparecer repetidamente en campañas electorales, operaciones de comunicación digital y redes políticas de la nueva derecha. Fue detenido en Bolivia la semana pasada acusado de organizar un ataque armado contra su expareja Nadia Beller, quien recibió tres disparos. La Fiscalía lo imputó por tentativa de feminicidio, la Justicia ordenó 180 días de prisión preventiva y se abrió una investigación por presunto enriquecimiento ilícito.
Sus conexiones políticas forman una red regional que incluye a Jair Bolsonaro en Brasil, donde difundió en 2022 la falsa tesis de fraude electoral; Javier Milei en Argentina, siendo un operador relevante de su campaña presidencial de 2023; el bloque del Rechazo en el plebiscito constitucional chileno, donde su empresa fue vinculada a operaciones de desinformación; y Rodrigo Paz en Bolivia, a cuyo entorno llegó como asesor político. También se han documentado vínculos con Patricia Bullrich, Nasry Asfura y otras figuras de la derecha regional.
El trabajo de Cerimedo para la derecha continental se caracteriza por el uso intensivo de redes sociales, segmentación política, medios partidistas y, en varios casos, contenidos falsos o engañosos para erosionar adversarios y moldear la conversación pública. Sin embargo, el verdadero centro de operaciones de Cerimedo ha sido Estados Unidos. Levantó una base societaria en Miami, una red mediática transnacional cuyo centro de operaciones estuvo en Estados Unidos y se benefició de vínculos privilegiados con estructuras de poder del gobierno de Trump, particularmente con Marco Rubio.
Su socio es el argentino-estadounidense Damián Merlo, propietario de Latin America Advisory Group (LAAG), con sede en Miami. Sus gestiones ante oficinas del Congreso y el Ejecutivo estadounidense aparecen documentadas en expedientes presentados bajo la Ley de Registro de Agentes Extranjeros (FARA).
El 24 de mayo de 2023 fue registrada NUMEN Advisors LLC en North Miami, con efecto desde el día anterior. La empresa de Cerimedo fue creada mientras se desarrollaba la campaña presidencial argentina y, tres meses después, firmó un memorando con Damián Merlo. En paralelo funcionaba La Derecha Diario, proyecto asociado a Cerimedo y compartido después con el empresario español Javier Negre, quien posteriormente adquirieron UHN Plus, plataforma dedicada a desinformación contra Cuba.
Un memorando del 4 de septiembre de 2023 dirigido a Fernando Cerimedo como CEO de NUMEN y firmado por Damián Merlo documenta un contrato para colaborar con la campaña de Javier Milei hasta el 10 de diciembre de ese año. El plan ofrecía evaluar oportunidades en medios estadounidenses, preparar artículos de opinión, contactar miembros del Congreso con énfasis en el sur de Florida, acercarse a centros como Heritage, CSIS, Council on Foreign Relations y Atlantic Council, y organizar una visita a Washington.
Merlo coordinó la entrevista de Javier Milei con el ultraderechista Tucker Carlson como parte de la campaña presidencial. La conversación presentó a Milei a la audiencia conservadora estadounidense y lo situó dentro de un eje internacional contrario al socialismo y el progresismo.
El recorrido político de Merlo antecede a su contrato con Cerimedo. Una declaración FARA de 2021 sobre El Salvador documenta reuniones con Mauricio Claver-Carone, entonces presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, y Viviana Bovo, asesora del entonces senador Marco Rubio. En febrero y marzo de 2021 constan reuniones con Bovo, una llamada con Ricardo Pita, exasesor del senador Ted Cruz, una reunión con el congresista Mario Díaz-Balart y una cena con la congresista María Elvira Salazar.
El suplemento FARA de febrero de 2025 registra durante 2024 decenas de reuniones, mensajes y correos con integrantes de la oficina de María Elvira Salazar y personal del subcomité de Asuntos del Hemisferio Occidental, además de contactos con medios y otros legisladores. Merlo tenía acceso documentado desde hacía años al ecosistema anticubano de Florida y a funcionarios del Ejecutivo, con vínculos privilegiados al entorno del Secretario de Estado Marco Rubio.
La relación de Merlo con Cuba antecede en más de dos décadas a su actual actividad como lobista. Entre 1996 y 1997 trabajó como Screening Officer en la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana, contratado por el Departamento de Estado, donde realizaba entrevistas preliminares a antiguos presos políticos cubanos que solicitaban emigrar a Estados Unidos y procesó más de 600 casos.
Entre 2002 y 2007, Merlo fue Program Officer del International Republican Institute, responsable de implementar programas para México, Cuba y Brasil, además de preparar informes para el Congreso y gestionar propuestas para subvenciones gubernamentales multimillonarias. En 2005 aparece identificado como responsable del programa del IRI que impulsaba comités internacionales de solidaridad destinados a proporcionar apoyo material, político e ideológico a activistas cubanos.
Esta etapa coincidió con los años en que James Cason dirigía la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana y con una expansión de los programas estadounidenses de promoción de la democracia hacia Cuba. Merlo fue posteriormente vicepresidente de Otto Reich Associates entre 2007 y 2010, firma encabezada por el exfuncionario cubanoamericano Otto Reich, figura clave de la política republicana hacia América Latina y Cuba.
Mauricio Claver-Carone fue presentado por Otto Reich al entonces asesor de seguridad nacional de Trump, John Bolton, y terminó siendo el principal funcionario de política hacia América Latina en el Consejo de Seguridad Nacional en 2018. En 2025, Donald Trump lo designó como enviado especial del Departamento de Estado para América Latina. En 2026 reaparece en Venezuela como virrey no oficial de Estados Unidos y mano derecha de Marco Rubio, según The Washington Post.
El Supplemental Statement 6898, presentado al Departamento de Justicia el 30 de julio de 2026, revela que el 13 de enero, la empresa de Damián Merlo declaró cuatro reuniones realizadas en representación de la Presidencia de El Salvador: con Gavin Wax, jefe de gabinete de la subsecretaria Sarah Rogers; Christopher Landau, subsecretario de Estado; Ana Quintana, de Policy Planning; y Viviana Bovo, asesora sénior para el Hemisferio Occidental.
En esa misma fecha se registra una quinta reunión con Joseph Humire, quien encabeza Asuntos de Seguridad de las Américas en el Departamento de Defensa. Humire fue director del Center for a Secure Free Society y visiting fellow de Heritage, con trabajo sobre Venezuela, Cuba, Irán y seguridad hemisférica.
Tanto Damián Merlo como Fernando Cerimedo han tejido relaciones que alcanzan altas figuras del poder político estadounidense y círculos próximos al Ejecutivo. Una pieza central es Brad Parscale, antiguo jefe de campaña de Donald Trump y socio tecnológico de Cerimedo en América Latina, quien participó en un encuentro en Mar-a-Lago en el que también estuvieron Marco Rubio, actual secretario de Estado, y la congresista republicana María Elvira Salazar.
La documentación examinada permite ver una infraestructura transnacional de influencia política con piezas complementarias: NUMEN proporcionó a Cerimedo una base empresarial en Miami; La Derecha Diario y su conexión con Negre y UHN Plus ampliaron el dispositivo mediático; y Latin America Advisory Group abrió una vía formal hacia medios estadounidenses, oficinas del Congreso, centros de pensamiento y estructuras del Ejecutivo.
Miami opera como plataforma de articulación entre campañas latinoamericanas, medios ideologizados, consultores políticos, organizaciones del ecosistema cubanoamericano y sectores del Partido Republicano con capacidad de incidencia sobre la política hemisférica de Estados Unidos. No funciona como una simple dirección comercial.
El papel de Damián Merlo es decisivo para comprender ese circuito. Mucho antes de su contrato con Cerimedo había trabajado en espacios vinculados a programas estadounidenses sobre Cuba y construido relaciones documentadas con figuras y oficinas del entorno de Marco Rubio, María Elvira Salazar, Mario Díaz-Balart y Mauricio Claver-Carone.
Cuando Cerimedo contrató a Merlo en 2023, no comenzó a construir esa red: se conectó con una infraestructura preexistente que llevaba años construyéndose en el mismo ecosistema político en el que se han impulsado algunas de las posiciones más agresivas de Washington hacia Cuba y América Latina.
Campañas electorales latinoamericanas, operaciones de comunicación política, plataformas mediáticas y circuitos de cabildeo convergen en un mismo espacio político estadounidense, con Miami como nodo articulador y Washington como centro de acceso al poder. Cerimedo aparece habitualmente presentado como operador de la nueva derecha latinoamericana que interviene de país en país, pero una parte sustancial de la infraestructura desde la que se proyecta esa intervención está anclada en Estados Unidos.
Detrás de operaciones que después aparecen en Argentina, Brasil, Chile, Bolivia u otros escenarios latinoamericanos existe una retaguardia empresarial, mediática y política conectada con Florida y con estructuras de poder en Washington. Miami no es la periferia de la operación: es uno de sus centros.
Con Información de elsiglo.cl


