Miércoles, 14 de Octubre de 2026
Nacional

El indicador que evidencia el retroceso global de los derechos laborales

Mundo Obrero, 13/10/2026. El respeto a los derechos laborales está sufriendo una regresión a escala mundial que también afecta a naciones catalogadas como democracias consolidadas. El Índice Global de los Derechos 2026 de la Confederación Sindical Internacional (CSI) recoge este fenómeno y da cuenta de una mayor represión hacia las personas que se organizan para defender sus condiciones de trabajo, junto con menos garantías para ejercer la libertad sindical.

De acuerdo con el informe, difundido en junio, las autoridades de 75 países —la mitad de los casos analizados— detuvieron o arrestaron a trabajadores en el último año por acciones ligadas al ejercicio de sus derechos. En 2025, ese registro había alcanzado a 71 países. La CSI igualmente observa un aumento de los ataques violentos contra trabajadores y representantes de sindicatos.

Otro dato revela la dimensión del problema: en el 50% de los países hubo vulneraciones a la libertad de expresión y de reunión, mientras que el año previo la cifra fue del 45%. A su vez, el 72% de los países examinados impide que los trabajadores accedan a la justicia, un máximo histórico para el índice. Y en tres de cada cuatro países existen restricciones al derecho de crear sindicatos o de organizarse con libertad.

La CSI sostiene que este deterioro no se circunscribe a los regímenes autoritarios. En el índice, Estados Unidos aparece en la lista de vigilancia debido a las limitaciones a la negociación colectiva y a las acciones emprendidas contra trabajadores. Francia descendió en su clasificación hasta el nivel 3, el peor resultado de su historia, en tanto que Argentina y Panamá ingresaron por primera vez al grupo de los diez países con las peores condiciones para las personas trabajadoras.

Además, Europa y América presentan sus peores promedios desde que el índice empezó a publicarse en 2014. La central sindical atribuye este retroceso a las restricciones al derecho de huelga, la persecución de representantes sindicales, los impedimentos a la negociación colectiva y la disminución de los espacios de diálogo social.

El informe también registra un incremento de la violencia contra defensores de los derechos laborales: las agresiones violentas subieron un 6% y se documentaron ataques contra trabajadores en 48 países. En determinados casos, la represión abarca detenciones arbitrarias, ataques a locales sindicales y persecución de dirigentes por exigir salarios adeudados o mejores condiciones de empleo.

La CSI señala varias tendencias que empeoran el panorama. Entre ellas menciona la persecución de líderes sindicales, el uso de herramientas digitales de vigilancia para controlar y acallar la organización de los trabajadores, y la exclusión de los sindicatos de los procesos donde se elaboran reformas laborales.

Para la organización, estas prácticas reducen la capacidad de los trabajadores de negociar colectivamente y de defender sus condiciones de vida. Cuando quienes reclaman salarios, seguridad laboral o derechos de representación son objeto de detenciones, violencia o represalias, la libertad sindical termina convertida en una garantía meramente formal. El índice de 2026 retrata así un problema que excede los centros de trabajo: la posibilidad de organizarse, protestar y reclamar derechos es también una condición básica de la participación democrática. La CSI advierte que el deterioro de estas libertades pone en riesgo tanto la capacidad de los sindicatos para representar a la clase trabajadora como los mecanismos colectivos destinados a limitar los abusos de poder de empresas y gobiernos.

Con Información de elsiglo.cl

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