El Siglo. Santiago. 01/11/2026.
La encuesta Pulso Ciudadano de octubre, elaborada por Activa Research, muestra un cambio en las prioridades y urgencias de la sociedad chilena. Por primera vez desde noviembre de 2021 —luego de casi cinco años consecutivos en que la delincuencia encabezó el ranking de preocupaciones—, el desempleo pasó a ser el principal problema del país, con el 41,3% de las menciones (+4,6 puntos respecto de septiembre). Ese tema desplazó a la delincuencia (39,7%) y quedó por encima de la inflación y alza de precios (26,7%) y de la situación económica general (20,4%).
El impacto de la falta de puestos de trabajo golpea con especial dureza a los sectores más precarizados y a las regiones fuera de la capital. En el nivel socioeconómico bajo (D-E), la cesantía es señalada como la mayor preocupación por el 44,3% de la población; en la zona sur del país, la inquietud llega al 51,9%; y en el segmento de 18 a 30 años, el desempleo alcanza el 46,6% de las menciones.
La radiografía laboral que ofrece el estudio confirma la magnitud del problema en la vida cotidiana. Ante la pregunta sobre su situación ocupacional actual, un 24,7% de los encuestados afirmó estar «cesante, no tengo trabajo». Un 53,8% se encuentra trabajando —de forma presencial, remota o híbrida—, un 9,6% está jubilado y un 8,9% realiza labores exclusivas de cuidado en el hogar.
La brecha de clase vuelve a manifestarse con crudeza: mientras que en el estrato alto (C1) apenas un 2,0% declara no tener empleo, en el sector D-E la cifra de personas cesantes salta al 35,0%, lo que equivale a más de un tercio de la fuerza laboral vulnerable fuera del mercado formal. A nivel territorial, la cesantía golpea con mayor intensidad a la zona norte (29,7%) y a la zona sur (28,7%).
El desempleo y el encarecimiento del costo de vida también han permeado directamente el presupuesto familiar. Un 45,1% de los consultados manifestó que, con los ingresos actuales, «no nos alcanza para todos los gastos del mes en el hogar» (alimentación, cuentas de servicios básicos, dividendo/arriendo y deudas). Esta condición de privación material afecta al 60,5% de las familias pertenecientes al estrato D-E.
En contraste, un 43,5% señala que sus ingresos mensuales solo le permiten salir «justo» mes a mes, mientras que un 8,9% cuenta con capacidad de ahorro. En los estratos populares, la posibilidad de ahorrar queda reducida a un exiguo 2,0% de los hogares.
Este estrés financiero se traduce en una contracción forzada del consumo privado: un 54,3% de los encuestados proyecta que en los próximos dos meses se verá obligado a disminuir sus gastos personales en alimentación, vestuario, entretenimiento o viajes. En la franja de 41 a 50 años, la intención de recortar gastos sube al 65,6%.
El diagnóstico sobre la economía del país no muestra señales de optimismo en el corto plazo. Un 61,8% califica la situación económica actual de Chile como «mala o muy mala» (con un alza de 12,1 puntos porcentuales en el mes), mientras que solo un 7,9% la ve favorable. Asimismo, un 60,8% sostiene que la economía nacional está hoy peor que hace un año, y un 43,1% anticipa que continuará empeorando en los próximos doce meses.
Que el desempleo vuelva a encabezar las preocupaciones de la gente no es casualidad: refleja el golpe cotidiano del ajuste sobre la clase trabajadora. Mientras las familias hacen malabares para llegar a fin de mes, la falta de trabajo y los sueldos que no alcanzan terminan por desarmar el discurso oficial y ponen en cuestión las bases mismas del modelo económico.
Con Información de elsiglo.cl

