Lunes, 7 de Septiembre de 2026
Nacional

Chile enfrenta dilema económico entre colapso y parálisis del crecimiento

La inflación anual se ubicó en 3,5% en julio, pero los productos de la canasta básica registraron aumentos superiores. El pan y el vino lideraron las alzas entre junio y julio. Los combustibles experimentaron incrementos significativos durante el año, con la bencina aumentando 27% y el diésel 42%, lo que impactó en los sectores de transporte y distribución, trasladándose finalmente al precio final de los productos.

El salario real se mantiene estancado. La fuerza de trabajo creció 1,5% mientras que el empleo solo aumentó 0,9%, generando mayor competencia por los mismos puestos de trabajo y presionando a los trabajadores a aceptar menores ingresos o empleos informales.

El 11 de marzo José Antonio Kast asumió la presidencia con dos compromisos económicos: equilibrar las cuentas públicas mediante un recorte de 6.000 millones de dólares en 18 meses y lograr un crecimiento de 4% para 2030. El país recibía un escenario relativamente favorable: Chile había crecido 2,5% en 2025 con una inflación de 3,5%, el nivel más bajo en cinco años, e in febrero el IPC estaba levemente por debajo de 3%.

El primer impacto proviene del exterior. El conflicto en Medio Oriente y las tensiones en el Estrecho de Ormuz elevaron el precio del petróleo. A fines de marzo, el Gobierno decidió no activar el MEPCO, mecanismo que amortigua el alza de combustibles, trasladando el costo completo al consumidor.

Abril marcó un punto de quiebre con un IPC mensual de 1,3%, la mayor variación desde julio de 2022. La bencina acumulaba un incremento de 27% en el año y el diésel de 42%, representando según economistas el mayor ajuste de combustibles desde 1973.

Los efectos se propagaron en los meses siguientes. En mayo, el IPC mensual continuó elevado con una variación anual de 3,9%. En junio, el IPC mensual fue 0,0% pero la variación anual se aceleró a 4,3%, el mayor nivel desde septiembre de 2025, con un acumulado anual de 2,8%. En julio hubo un respiro parcial por la caída de combustibles de 9,2%, registrando un IPC mensual de 0,1% e inflación anual de 3,5%, con acumulado de 2,9%.

El Banco Central, que mantuvo la Tasa de Política Monetaria en 4,5% desde diciembre de 2025, elevó su proyección de inflación para 2026 de 4,0% en marzo a 4,2% en junio. El consenso del mercado anticipa que cerrará alrededor de 4% y solo retornará al 3% en el segundo trimestre de 2027.

En diciembre, el Banco Central proyectaba un crecimiento de 2% a 3% para 2026. Desde marzo, todas las revisiones han sido a la baja. En marzo, el IPoM bajó a 1,5%-2,5% por el ajuste fiscal y shocks de oferta en minería y agricultura. En junio, descendió nuevamente a 1,0%-1,75%. Las Cuentas Nacionales de agosto mostraron que el segundo trimestre cayó 0,2% anual debido al desplome de exportaciones de cobre y caída de existencias. El primer semestre registró una contracción de 0,3%, configurando una recesión técnica con dos trimestres consecutivos en contracción.

El Imacec mostró que seis de los siete meses del año cerraron en negativo. Solo junio registró un repunte de 2%, mientras que julio volvió a caer 1,5% anual reabriendo dudas.

Las proyecciones privadas han sido ajustadas significativamente. Fintual redujo de 1% a 0,4%, OCEC UDP a 1%, Santander a 1% con sesgo a la baja, Scotiabank a 0,7%, e Itaú proyecta por debajo de 1%. El ministro de Hacienda Jorge Quiroz reconoció que la proyección de 1,8% para el Informe de Finanzas Públicas deberá ajustarse y que la meta de crecimiento de 4% para 2030 será revisada a 3,5%.

La inversión explica gran parte de la desaceleración. La Formación Bruta de Capital Fijo no varió en el segundo trimestre, la construcción lleva cuatro trimestres cayendo, y el Banco Central redujo la proyección de inversión de 4% a 2,2% para este año. El consumo privado también fue ajustado de 2,2% a 1,8%.

El desempleo se mantiene como el dato más persistente. En el trimestre marzo-mayo alcanzó 9,4%, el nivel más alto en cinco años desde la pandemia. En abril-junio se mantuvo en 9,4% con un aumento de 0,5 puntos porcentuales en 12 meses, acumulando 42 meses consecutivos sobre 8%. En mayo-julio llegó a 9,5%, el mayor nivel en cinco años con 43 meses sobre 8%. Los desocupados aumentaron 10,4% y quienes buscan trabajo por primera vez crecieron 20,9%.

La informalidad alcanzó 27%, afectando a 2,5 millones de personas. Entre mujeres es de 10,4%-10,5% y entre hombres de 8,7%. Cuatro regiones ya registran tasas de dos dígitos: Valparaíso, O’Higgins, Ñuble y Maule.

El análisis de fondo revela que la fuerza de trabajo crece 1,5% pero los ocupados solo 0,9%. Se genera empleo de baja calidad: cuenta propia creció 8,6% y asalariados informales 2,8%, mientras se destruye empleo formal.

El primer trimestre sorprendió con una salida de capitales que se triplicó y superó los 2.000 millones de dólares. El flujo anual en 2025 había sido de 1.015 millones de dólares.

En el primer semestre de 2026, la Inversión Extranjera Directa totalizó 9.158 millones de dólares, con una caída de 5,3% respecto a 2025 y 33% comparado con el promedio de cinco años, representando el peor primer semestre desde 2018. En el segundo trimestre, los flujos descendieron 32% respecto al primer trimestre. Junio registró una salida neta de 697,5 millones de dólares, el peor mes desde diciembre de 2023.

El stock de inversiones chilenas en el exterior llegó a 161.000 millones de dólares, equivalente a 50% del PIB. En 2018 era un tercio. Los principales destinos son Estados Unidos con 38 mil millones de dólares, seguido por Colombia, Brasil y Perú.

Los analistas atribuyen esta situación no a un factor político específico, sino a expectativas de bajo crecimiento, trámites administrativos y competitividad tributaria. Chile es el único de 38 países de la OCDE que ha aumentado el impuesto corporativo en dos décadas.

El dato más duro del ciclo es el cierre silencioso de pequeñas y medianas empresas. Un estudio de OCEC-UDP muestra que entre diciembre de 2025 y febrero de 2026 se destruyeron 154.833 empleos asalariados formales en mipymes, equivalente a 5,7% anual. Es la mayor caída desde el trimestre noviembre 2020-enero 2021 y el octavo mes consecutivo de destrucción.

Por sector, el comercio perdió 51.979 empleos, representando una caída de 10,3%. La construcción destruyó 39.328 puestos, equivalente a 15,2%, y alojamiento y comidas 19.128 empleos, una disminución de 10,6%.

El Termómetro Pyme de enero-febrero de 2026, basado en 1.059 empresas, retrata la fragilidad del sector. El 57,2% tuvo que inyectar ahorros personales para sostener operaciones. El 23,5% no pudo pagar cotizaciones previsionales y 25,5% postergó pagos de IVA. Solo 9,9% accedió a factoring.

La combinación de alzas de salario mínimo desalineadas de productividad, extensión del IVA a servicios y aumento de la cotización previsional del empleador a 3,5% en agosto, en el camino hacia 8,5% en 2033, ha sido señalada como parte de los factores que afectan al sector.

En julio, la confianza económica cayó a su peor nivel en 12 años. El 56% calificó negativamente su situación personal, el peor registro desde marzo de 2014. Las expectativas negativas de consumo llegaron a 79% y las de empleo a 88%.

En resumen, el semestre desde el 11 de marzo no representa una crisis aguda como la pandemia, sino un estancamiento con inflación parcialmente importada: crecimiento casi cero, desempleo estructuralmente alto, consumo que se sostiene a crédito, inversión que no se materializa y pequeñas empresas que resisten con recursos propios.

El segundo semestre deja una base de comparación baja que podría permitir un rebote técnico cercano a 1%, pero los economistas coinciden en que sin destrabar la inversión y sin recomponer el empleo formal en mipymes, romper el círculo empleo-consumo-inversión será difícil.

Las proyecciones indican que 2026 será un año de estancamiento entre 0,5% y 1,2% con inflación cerrando cerca de 4%. Para 2027, el rebote base es de 2,5% si se cumplen dos condiciones: petróleo a la baja y que la inversión deje de estar estancada.

El riesgo al alza para inflación y desempleo es el precio de combustibles. El riesgo a la baja para crecimiento es que la destrucción de empleo formal en mipymes se vuelva estructural, como ya advierte OCEC-UDP con ocho meses consecutivos de caídas.

Con Información de desenfoque.cl

gerente

Redacción.

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