La Sala de la Cámara de Diputados aprobó y despachó este martes la mayor parte de la denominada «Megarreforma», el proyecto emblemático del gobierno del Presidente José Antonio Kast orientado a la reconstrucción nacional y el desarrollo económico. Tras un debate de casi cuatro horas, el texto —que ya había sido revisado por el Senado— quedó en condiciones de convertirse en ley, con la excepción de un solo artículo que deberá ser resuelto en una comisión mixta.
El «corazón» de la reforma, que logró ser ratificado por la Cámara, contempla medidas de alto impacto económico: la reducción gradual del Impuesto de Primera Categoría del 27% al 23%; la exención de IVA para la compra de viviendas nuevas; la creación del «derecho al olvido» bancario, pese a las reservas de constitucionalidad anunciadas por la oposición; y la invariabilidad tributaria, conforme al artículo 29, que logró avanzar con 84 votos a favor.
Sin embargo, el Ejecutivo sufrió un revés en el Artículo 31 sobre Sala Cuna, el cual fue rechazado por los parlamentarios. Asimismo, la norma sobre compensaciones municipales por exención de contribuciones no alcanzó el quórum necesario y será la única que pase a revisión adicional.
La jornada estuvo marcada por una extrema tensión política. La oposición concentró sus críticas en el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, a quien la diputada Consuelo Veloso (FA) calificó directamente de «sinvergüenza» y «colaborador de las colusiones» en plena sala. Por su parte, desde el oficialismo, legisladores como Luis Pardo (RN) y Agustín Romero (Rep.) defendieron la reforma asegurando que busca recuperar la esperanza y crear riqueza frente al «estancamiento». Mientras el diputado Gonzalo Winter (FA) criticó que la urgencia del gobierno fuera beneficiar a «grandes mansiones» y «personas que retiraron plata de la bolsa», la diputada Constanza Hube (UDI) enfatizó que el crecimiento es un «deber ético» y que este triunfo legislativo rompe con la tendencia de parálisis de los últimos gobiernos.
Con Información de desenfoque.cl
