Adolescentes privados de libertad participaron en un taller práctico inspirado en un sitio funerario descubierto en 1993 en la Planta Pisco Control, donde asumieron el rol de arqueólogos para investigar el pasado y conocer el patrimonio local. La iniciativa promueve el acceso a la cultura en el contexto del cumplimiento de medidas y sanciones.
Adolescentes y jóvenes privados de libertad del Centro de Internación Provisoria y de Internación en Régimen Cerrado (IP-IRC) Coquimbo, ubicado en el sector de Las Compañías, en La Serena, vivieron una experiencia educativa que les permitió conocer el patrimonio arqueológico de la provincia del Limarí. La actividad, desarrollada por el Museo del Limarí, les permitió explorar el trabajo de la arqueología mediante un ejercicio práctico inspirado en hallazgos realizados en Ovalle.
La iniciativa, organizada en conjunto con la Coordinación Regional de Bibliotecas Públicas y el Servicio Nacional de Reinserción Social Juvenil de Coquimbo, forma parte de las acciones orientadas a ampliar el acceso a la cultura y generar nuevas oportunidades de aprendizaje para jóvenes que cumplen medidas y sanciones en el sistema de justicia juvenil.
El taller, denominado “Planta Pisco Control: las huellas bajo la tierra”, se desarrolló en el marco de la cartelera programática de las Bibliotecas Públicas y tuvo como propósito dar a conocer la importancia de la arqueología como ciencia que permite investigar y comprender las formas de vida de las sociedades del pasado.
Durante la jornada, guiada por Valentina Figueroa, encargada de Desarrollo Institucional del Museo del Limarí, los participantes asumieron el rol de arqueólogos encargados de registrar un sitio funerario. Para ello, trabajaron con información real de los hallazgos de la Planta Pisco Control, utilizando imágenes de referencia, cuadrículas y materiales de registro para observar y analizar los elementos presentes en el lugar.
A partir de este ejercicio, examinaron detalles de los contextos funerarios y formularon hipótesis sobre quiénes fueron las personas que habitaron el territorio en el pasado y cuáles pudieron haber sido sus actividades y formas de vida. De esta manera, la experiencia combinó conocimientos científicos, observación y pensamiento crítico, acercando el patrimonio arqueológico local a un espacio educativo fuera del museo.
Valentina Figueroa explicó que esta experiencia responde al propósito de ampliar el alcance de las actividades educativas de la institución, especialmente hacia espacios y comunidades que enfrentan mayores barreras para acceder a ellas.
“Desde el Museo del Limarí estamos trabajando para que nuestras actividades educativas lleguen más allá del edificio del museo, a otros espacios y públicos. Para nosotros, democratizar el acceso a la cultura es fundamental, porque entendemos que es un derecho de todas las personas, independiente de su situación o contexto”, señaló.
La profesional también valoró el interés demostrado por los participantes y el intercambio de experiencias generado durante la jornada, destacando que estas instancias enriquecen tanto a quienes participan como a los equipos encargados de desarrollarlas.
“La experiencia fue muy positiva. Los jóvenes participaron con entusiasmo, hicieron preguntas, mostraron curiosidad y se involucraron activamente en el taller. Fue una instancia de aprendizaje, pero también de encuentro, de compartir y de conocer cosas nuevas, tanto para ellos como para sus educadores y también para mí, como profesora del museo”, expresó Figueroa.
Desde el Servicio Nacional de Reinserción Social Juvenil de Coquimbo destacaron la importancia de establecer alianzas con instituciones culturales que permitan complementar los procesos educativos de los jóvenes y ampliar sus oportunidades de participación en actividades vinculadas al conocimiento, el patrimonio y la identidad territorial.
En este contexto, el taller constituyó una oportunidad para estimular la curiosidad, la capacidad de observación y el análisis, incorporando nuevas experiencias de aprendizaje a los procesos de intervención que se desarrollan al interior del recinto de justicia juvenil.
Para el Museo del Limarí, la jornada también representó una oportunidad de aprendizaje institucional y un incentivo para continuar ampliando sus servicios educativos. “Compartir con ellos y ver su entusiasmo nos recuerda por qué la cultura, los museos y la educación son tan importantes: porque entregan herramientas para aprender, conocer y comprender el mundo, pero también oportunidades para disfrutar de nuevas cosas y vivir experiencias distintas”, agregó Figueroa.
La iniciativa pone de relieve cómo el conocimiento de la historia local puede convertirse en una herramienta educativa que favorece el ejercicio de los derechos culturales, el desarrollo de habilidades y la generación de nuevas oportunidades para adolescentes y jóvenes en procesos de reinserción social.
Con Información de ovallehoy.cl


