Tras realizar una inspección en terreno, la Seremi del Medio Ambiente indicó que las barras de arena funcionan con dinamismo natural y se abrirán de manera autónoma, lo que garantizará la protección del ecosistema y de la comunidad. También reiteró la recomendación de no aproximarse a las zonas de desborde y de confiar en los mecanismos de resiliencia de la naturaleza.
Ante las inquietudes expresadas por residentes y organizaciones sociales de la Bahía de Tongoy por la acumulación crítica de agua y sedimentos en los humedales Salinas y Pachingo, la Seremi del Medio Ambiente, Jovanka Rendic, llevó a cabo una inspección en terreno para analizar la situación y organizar acciones de monitoreo preventivo. La autoridad ha mantenido contacto constante con especialistas del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA) y con la Municipalidad de Coquimbo.
Las previsiones meteorológicas para los próximos dos o tres días señalan aproximadamente 200 milímetros adicionales de precipitaciones en la región, que se sumarán al agua ya presente en las cuencas. En esta situación, la autoridad ambiental regional pidió tranquilidad a la ciudadanía y subrayó la función protectora que desempeñan de forma autónoma los sistemas de humedales de la zona.
“Ante la preocupación de los vecinos, vinimos a constatar en terreno los efectos climáticos desde el océano hacia el estero. Hemos podido ver que la naturaleza hace lo suyo: todo este sector de humedal y estero trabaja de forma dinámica, como una defensa natural ante las inclemencias del mar. La población debe estar tranquila, porque los ecosistemas están respondiendo correctamente. Es primordial resguardar estos sectores, que actúan como protección y absorben el impacto del oleaje”, manifestó la seremi Jovanka Rendic.
El dinamismo natural de los humedales y el descarte de intervenciones
El Dr. Jaime Cuevas, investigador de CEAZA, describió el comportamiento técnico de estas zonas costeras y aclaró que los humedales poseen un carácter inherentemente dinámico: las barras de arena tienden a cerrarse naturalmente en períodos de bajo caudal y se abren bajo el mismo principio cuando el volumen de agua aumenta significativamente. De acuerdo con los informes técnicos, con el agua acumulada y las lluvias previstas, la barra de arena se abrirá completamente de forma natural durante las próximas 48 horas.
Tomando en cuenta este criterio científico, las autoridades concluyeron que no es aconsejable abrir ni intervenir artificialmente la barrera de arena de las desembocaduras, dado que alterar estos ciclos de forma forzada provoca complicaciones graves en el frágil equilibrio del ecosistema. Del mismo modo, se desestimó la solicitud de algunos sectores productivos de cerrar los flujos para retener sedimentos en zonas de cultivo, puesto que la magnitud e inercia natural de los esteros Salinas Chicas, Salinas Grandes y Tongoy superan cualquier capacidad técnica o de maquinaria disponible. Intentar detenerlos artificialmente, señalaron las autoridades, sería “tapar el sol con un dedo”.
Coordinación municipal y criterios de excepción
La Seremi del Medio Ambiente coordina estrechamente con Pedro Véliz, director de Medio Ambiente de la Municipalidad de Coquimbo, quienes establecieron grupos de observación para evaluar en forma permanente la evolución de las cuencas. Las autoridades enfatizaron que la prohibición de intervenir las barras se mantendrá vigente, excepto en situaciones de estricta emergencia o fuerza mayor (riesgo para viviendas y personas).
El protocolo prevé que únicamente si el aumento del caudal genera riesgo inminente para la vida de las personas, las viviendas o la infraestructura urbana crítica —como sucede de manera más evidente en zonas consolidadas del río Elqui— se realizará una apertura mecánica asistida, aplicando siempre la normativa vigente y el criterio de seguridad civil.
Plan de monitoreo post sistema frontal
Finalmente, las autoridades informaron que en la próxima semana se iniciará un proceso integral de evaluación de daños y un monitoreo técnico continuo del comportamiento de las desembocaduras después de su apertura natural. Asimismo, reiteraron la recomendación de no acercarse a las zonas de desborde y de confiar en los mecanismos de resiliencia de la naturaleza, y confirmaron que no se autorizará el uso de maquinaria pesada ni el ingreso de personal a los sectores protegidos de Tongoy, con el propósito de resguardar el hábitat del ostión y la biodiversidad del territorio.
Con Información de www.elcoquimbano.cl
