
Por Marcelo Hernández, director de Edifito.com
La vida en edificios y condominios puede volverse bien complicada por ruidos, mal uso de los estacionamientos, arriendos temporales fuera de control o peleas por la administración de la basura. Muchas veces, los comportamientos repetidos de algunos vecinos nos llevan a preguntarnos: ¿se puede echar a un vecino problemático?
La verdad es que no hay forma legal de desalojar a un copropietario o arrendatario conflictivo. La normativa chilena no considera la expulsión como una opción. Lo que sí se puede hacer son multas y, si el problema persiste, se pueden poner denuncias en el Juzgado de Policía Local, que decidirá las sanciones correspondientes.
El reglamento de copropiedad es la norma que regula la vida en comunidad. Un vecino se transforma en un dolor de cabeza cuando deja de cumplir con sus obligaciones económicas, cuestiona las multas como pretexto para no pagar gastos comunes, o ignora las normas que acordó la comunidad. En esos casos, no se le puede echar, pero sí multar y denunciar, lo que hace evidente la necesidad de tener reglamentos claros y actualizados.
La experiencia ha demostrado que muchos problemas vienen de reglamentos viejos que no reflejan la realidad actual de las comunidades. Aquí es donde entra en juego una plataforma independiente que ayuda a los copropietarios a modernizar sus reglamentos y ajustarlos a la nueva Ley de Copropiedad Inmobiliaria.
Hoy en día, muchas comunidades siguen con normas desfasadas que no consideran cosas como arriendos temporales, delivery o uso intensivo de espacios comunes. Mantener el reglamento actualizado es fundamental, porque ahí se fijan los criterios de convivencia y las herramientas para prevenir conflictos antes de que escalen. Además, es importante que esté aprobado en una asamblea extraordinaria con mayoría, o sea, al menos el 50% más uno de los derechos del condominio, lo que facilita el trabajo del Administrador y del Comité de Administración a la hora de imponer multas.
Las recomendaciones para las administraciones y comités son claras:
• Ruidos molestos: advertencia, multa y eventual denuncia a Carabineros.
• Violencia intrafamiliar o agresiones: llamado inmediato a Carabineros.
• Emergencias como incendios o sismos: activar el plan de emergencia.
En todos los casos, el administrador debe aplicar el reglamento y capacitar a su personal en cómo actuar, mientras que el comité de administración debe fiscalizar su cumplimiento y promover la buena convivencia entre vecinos.
Los expertos coinciden en que la convivencia en comunidades se ha vuelto más complexa en los últimos años. El aumento de arriendos temporales, mayor densidad de habitantes y la diversidad de estilos de vida han hecho que surjan más fricciones. En este contexto, la prevención, claridad de las normas e información a los copropietarios son los mejores caminos para evitar que pequeños conflictos se conviertan en crisis mayores.
Con Información de portalmetropolitano.cl






