Los Lagos

PUCV encabeza una innovadora investigación para proteger un cactus endémico de Chile utilizando bacterias beneficiosas.

El objetivo principal del contrato tecnológico entre la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) y la empresa Aguas Horizonte es estudiar, proteger y conservar el Rimacactus laui, un cactus endémico de una zona específica en la Región de Antofagasta. Esta investigación innovadora explora cómo ciertas bacterias promotoras del crecimiento pueden favorecer el asentamiento de esta planta.

Este minúsculo cactus, que solo se encuentra en áreas rocosas alrededor de Tocopilla, está amenazado por su lento crecimiento y difícil reproducción, especialmente en proximidad a una nueva planta desalinizadora para la industria minera. La PUCV aporta su experiencia en microbiología para proteger a esta especie.

“Es fundamental mantener una colaboración tan cercana entre la universidad y las empresas mediante este contrato. Chile es un lugar único donde pueden encontrarse cactáceas inusuales en hábitats muy restringidos. Desde la universidad, nuestro enfoque no se centra solo en el cactus en sí, sino en estudiar las interacciones con organismos que coexisten a su alrededor para definir estrategias de conservación,” explicó Carolina Yáñez, académica del Instituto de Biología y directora del magíster en Ciencias Microbiológicas de la PUCV.

El proyecto se basa en el uso de bacterias promotoras del crecimiento para asegurar que el Rimacactus laui pueda sobrevivir de manera autónoma en su hábitat sin necesidad de injertos. La iniciativa se distingue por su enfoque científico profundo, que incluye estudios genómicos y la creación de un consorcio bacteriano específico para fortalecer a la planta.

Un tesoro cactáceo

La investigadora Johana Cortés, estudiante del Doctorado en Biotecnología de la PUCV y parte del Grupo de Ecología Microbiana de la Rizosfera, liderado por Carolina Yáñez, participa en este proyecto pionero destinado a evitar la extinción del Rimacactus laui, conocido como el “tesoro cactáceo de Chile”. Resaltó que este cactus es exclusivo del mundo y, debido a su diminuto tamaño —por debajo del diámetro de una moneda de cien pesos—, resulta complicado de localizar, lo que dificulta su conservación.

“Trabajamos con bacterias que fomentan el crecimiento vegetal y hemos adquirido experiencia con otros cactus en peligro de extinción. Creemos que las bacterias son clave para que esta planta se establezca en su entorno natural. No hemos observado animales a su alrededor y las condiciones son muy difíciles, con grandes variaciones de temperatura, poca humedad y fuerte viento. Por lo tanto, nuestro enfoque está en las bacterias, ofreciendo una nueva perspectiva sobre cómo sobrevive esta especie,” comentó Cortés.

El equipo también incluye a los investigadores Fabian Cuadros y Mariam Charifeh, quienes estudian cómo los microorganismos en la rizósfera influyen en el crecimiento del cactus. Han participado en talleres y actividades comunitarias en la región de Antofagasta para fomentar el conocimiento y la conservación de esta especie endémica.

Consorcio bacteriano

Hasta ahora, los investigadores tienen una colección de 400 bacterias en análisis, además de un espécimen injertado de Rimacactus laui, donado por un aficionado a los cactus que se interesó en el estudio y quiso colaborar.

“Estamos contentos de haber establecido un consorcio bacteriano que se está probando en otro tipo de cactácea, Eriosyce aurata, para determinar cualquier posible toxicidad que pueda afectar la germinación o al cactus. Ha sido un trabajo arduo que también ha involucrado revisiones genómicas de la biodiversidad bacteriana,” declaró la investigadora.

Aparte del trabajo técnico, el equipo lleva a cabo importantes esfuerzos de vinculación con la comunidad en Antofagasta. Esta colaboración simboliza una alianza estratégica entre el ámbito académico, el sector privado y la sociedad para preservar un patrimonio botánico único en el mundo.

La empresa Aguas Horizonte ha jugado un papel activo en el desarrollo de la investigación, facilitando recursos como el transporte y profesionales que supervisan la presencia del cactus en la zona, además de fomentar actividades de divulgación dentro de la comunidad local.

Con Información de osornoenlared.cl

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