Este lunes, Siria conmemora el primer aniversario de la caída del régimen de Bashar al Assad, que se produjo tras una rebelión de yihadistas. Las nuevas autoridades, lideradas por Ahmed al Shara, han realizado avances en el ámbito diplomático, con el objetivo de cambiar la percepción de Damasco y reintegrarlo en la comunidad internacional tras años de aislamiento.
El colapso del régimen, establecido en 1971 después de un golpe de Estado por Hafez al Assad y continuado por su hijo Bashar al Assad tras su fallecimiento en 2000, se evidenció con la huida de este último a Rusia ante el avance de los yihadistas y rebeldes desde Idlib en el noroeste. Entre el 27 de noviembre y el 8 de diciembre, estos grupos conquistaron las principales ciudades hasta llegar a Damasco.
La ofensiva coincidió con el acuerdo de alto el fuego en Líbano entre Israel y Hezbolá tras trece meses de combates, en un contexto donde tanto el grupo libanés como aliados de Al Assad, como Irán y Rusia, estaban debilitados o involucrados en otros conflictos, lo que dejó al régimen sirio muy vulnerable después de años de guerra civil provocada por la represión de las protestas de 2011 asociadas con la ‘Primavera Árabe’.
La llegada de Al Shara al poder, anteriormente líder de HTS, un grupo calificado como terrorista, marcó el inicio de esfuerzos por establecer nuevas autoridades y buscar legitimidad internacional para su Gobierno.
Desde su nombramiento, ha enfatizado la importancia de fomentar el diálogo y conectar a Damasco con potencias occidentales, lo que se hizo evidente en su discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas en septiembre y su histórica visita a la Casa Blanca en noviembre, donde se reunió con el presidente Donald Trump.
Al Shara ha logrado avances parciales en esta estrategia, incluyendo la decisión de países como EE.UU., la Unión Europea (UE) y el Reino Unido de levantar sanciones a Siria, lo que él interpreta como un intento de revitalizar la economía y facilitar la llegada de ayuda y financiación para la reconstrucción.
No obstante, las autoridades enfrentan numerosos problemas, sobre todo en el ámbito humanitario y los severos desafíos socioeconómicos. Además, hay un creciente sentimiento de marginación entre las minorías, incluyendo kurdos, alauíes y drusos, debido a la falta de avances en el diálogo nacional y a los enfrentamientos intercomunitarios, marcados por denuncias de atrocidades cometidas por las fuerzas de seguridad, que incluyen ejecuciones de civiles.
En el ámbito humanitario, Mohamad al Nsur, responsable para Oriente Próximo y Norte de África en la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, indicó esta semana que «las cosas están mejorando», aunque el país sigue lidiando con graves problemas en la reconstrucción y la recuperación económica.
La Agencia de la ONU para los Refugiados ha alertado que 16 millones de personas requieren asistencia humanitaria en Siria, donde las condiciones «permanecen extremadamente frágiles», con «viviendas, sistemas de agua, escuelas e instalaciones sanitarias dañadas o saturadas», y muchas situaciones similares para refugiados en países vecinos.
Asimismo, la ONG Save the Children ha declarado que quienes regresan a Siria enfrentan desafíos para reconstruir sus vidas en un entorno de infraestructura destruida, acceso limitado a educación y servicios de salud, y una economía en crisis, con más de 1,2 millones de refugiados y 1,9 millones de desplazados internos regresando a sus hogares desde la caída de Al Assad.
La ONG ha subrayado la escasez de empleos y que el 90% de la población vive por debajo del umbral de pobreza, en medio de una grave crisis económica. Rasha Muhrez, directora de Save the Children en Siria, ha destacado que «muchas» personas desean regresar a sus hogares, «pero se encuentran con devastación y falta de servicios básicos.»
«Es imperativo que garantizamos un regreso seguro para todos y que los niños tengan acceso a educación, atención sanitaria y protección. La infancia debe ser el eje central en la reconstrucción de Siria,» recalca, lamentando también el impacto de la reducción de financiación internacional para la ayuda en un momento donde la inversión es esencial. «Instamos a la comunidad internacional a no olvidar a Siria. La crisis está lejos de haber concluido,» concluyó.
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Con Información de puranoticia.pnt.cl





