Expertos de la Universidad de Talca analizan el papel esencial del microbioma en la nutrición, el sistema inmunológico y la defensa del organismo.
El microbioma humano ha evolucionado de ser un término técnico a un elemento clave para entender la salud y prevenir enfermedades crónicas. Así lo manifestaron académicos de la Universidad de Talca, quienes subrayaron su importancia en aspectos como la digestión, la regulación del sistema inmunológico y la defensa contra patógenos.
El doctor Rodrigo Moore Carrasco, docente del Doctorado en Ciencias Biomédicas de la universidad, explicó que “el microbioma comprende todos los microorganismos —como bacterias, virus y hongos— que residen en un organismo. Incluye su interacción con el huésped y el entorno”.
La doctora Olga Lobos Gilabert, del Departamento de Microbiología, precisó que en los seres humanos, estos organismos se localizan mayormente en el tracto gastrointestinal, así como en la piel, las mucosas respiratorias, la cavidad oral y el tracto urogenital.
La académica subrayó que no se debe confundir microbioma con microbiota. “La microbiota se refiere a los microorganismos vivos presentes en el cuerpo, mientras que el microbioma abarca su material genético y el entorno de interacción”, aclaró.
Entre las funciones principales del microbioma se encuentra su habilidad para descomponer compuestos indigeribles por el cuerpo. Además, refuerza el sistema inmunológico, regula la respuesta inmunitaria y protege al organismo al competir con patógenos por espacio y nutrientes. También está relacionado con la sintetización de compuestos beneficiosos y la modulación del sistema nervioso a través del eje intestino-cerebro.
La doctora Lobos advirtió sobre los peligros de un desequilibrio microbiano, conocido como disbiosis, el cual puede llevar a enfermedades inflamatorias intestinales, obesidad, diabetes, alergias, cáncer e incluso trastornos neurodegenerativos.
“El progreso científico ha permitido entender que el perfil de microorganismos en el microbioma puede influir en la salud o enfermedad de una persona”, concluyó el profesor Moore. “Ciertas bacterias pueden incrementar la probabilidad de desarrollar patologías específicas, como en el caso del cáncer de páncreas, en el que determinadas poblaciones bacterianas pueden predisponer al desarrollo de esta enfermedad”, agregó.
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