Valparaíso

Mario Cartes, abogado, sostiene: “Negar el derecho a la propiedad privada es también negar el orden democrático.”

El 11 de enero de este año se llevó a cabo la apertura del XXVII Congreso del
Partido Comunista de Chile
. En la primera fila, la actual
candidata presidencial del oficialismo
Jeannette Jara
, militante comunista desde los 14 años, escucha el discurso inaugural del
Presidente del PC Lautaro Carmona
, quien declara con claridad:

“Como Partido nos fundamentamos en principios marxistas-leninistas que guían nuestra lucha por una sociedad justa y equitativa, con el objetivo de superar el capitalismo hacia el socialismo y, finalmente, el comunismo. La lucha de clases es uno de nuestros pilares centrales, reconociendo la contradicción entre el capital y el trabajo como el motor del cambio social
, buscando la emancipación de la clase trabajadora a través de la propiedad colectiva de los medios de producción y una economía democráticamente planificada.”

Conceptos como “
la propiedad colectiva de los medios de producción
y “
economía planificada
” son especialmente relevantes en el contexto de la candidatura de
Jeannette Jara
, respecto a la complicada relación que podrían tener estas ideas con la noción de propiedad privada como un derecho humano esencial.

Para profundizar en este aspecto, recurriremos a las observaciones del abogado
Mario Cartes Eljatib
, titulado del Magíster en Derecho Económico de la
Universidad de Chile
, fundador del estudio jurídico
Cartes & Asoc.
, experto en derecho empresarial y tributario, donde ha litigado más de 30 años, y que ha realizado diversas publicaciones defendiendo el derecho de propiedad
como un derecho fundamental, específicamente en el marco del sistema interamericano de derechos humanos.

La perspectiva de Mario Cartes sobre la propiedad privada y su importancia democrática

El reconocimiento y alcance del
derecho a la propiedad privada
ha sido objeto de debate a lo largo del tiempo, especialmente en relación a otras libertades fundamentales y con la estabilidad de los sistemas democráticos.

En Breve Noticia
, Mario Cartes
remarcó que el reconocimiento contemporáneo de este derecho tiene sus raíces en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789, que lo definió como “inviolable y sagrado”, siendo luego incorporado en la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948. Según el abogado, la propiedad privada, más allá de lo económico, es un pilar que sostiene otras libertades amplias, como la libertad económica, la libertad de asociación y la libertad de desplazamiento.

Proteger este derecho, sostiene Mario Cartes, significa salvaguardar los frutos del esfuerzo individual y asegurar un marco de certeza jurídica que promueva la inversión, la innovación y el desarrollo.

Como mencionó en el mismo medio, “los países que brindan una mayor certeza jurídica en la protección tanto de la propiedad física como intelectual presentan niveles más altos de desarrollo. (…) No es casual que líderes en el Índice Internacional de Propiedad, como Finlandia y Suiza, muestren un desarrollo y prosperidad económica mucho mayores que países en los últimos puestos de ese índice, como Venezuela, Yemen y Haití.”

A pesar de que la Declaración Universal de Derechos Humanos menciona la propiedad privada en su artículo 17, los principales pactos internacionales de derechos humanos de la ONU —como el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales— no la incluyen explícitamente. Sin embargo, la
Convención Americana sobre Derechos Humanos
la consagra claramente en su artículo 21, ofreciéndole una protección robusta:
nadie puede ser despojado de sus bienes salvo con indemnización justa, por motivos de utilidad pública o interés social, y siempre conforme a la ley.
Este respaldo no es solo jurídico, sino también económico: un estudio académico en
World Economics Journal
muestra una correlación positiva entre el Índice Internacional de Derechos de Propiedad (IPRI) y el PIB per cápita, indicando que una mayor protección a la propiedad está vinculada con un crecimiento económico sostenible.

Esta importancia, tanto en el ámbito normativo como en su impacto real sobre el desarrollo, es el producto de un proceso complejo y deliberado en el contexto interamericano.

Como explica el abogado Cartes Eljatib
en su entrevista con
Revista Punzo
, la inclusión del artículo 21 enfrentó obstáculos considerables; incluso
Chile
, en ese periodo, “abogó por eliminar el derecho a la propiedad privada de la Convención, argumentando que no era un derecho fundamental y que tenía un enfoque económico y social.” Sin embargo, la versión final del tratado, junto con la interpretación amplia de la
Corte Interamericana
—que ha ampliado el concepto de “bienes” a territorios indígenas y otros activos colectivos—, reafirma que el sistema interamericano reconoce la propiedad privada como un derecho humano esencial e inseparable de la dignidad de la persona.

El abogado Mario Cartes
enfatiza que el propio Preámbulo de la
Convención Americana
afirma que los derechos reconocidos son “esenciales del hombre” y que su protección internacional complementa la protección interna de los Estados.
Esta perspectiva considera la propiedad privada como algo más que un simple atributo económico, integrándola en los cimientos del orden democrático y en la estructura de libertades que lo sostienen.

Desde esta óptica, Cartes Eljatib
sostiene que negar o restringir arbitrariamente el
derecho a la propiedad privada
no solo implica despojar a las personas de un activo material, sino que también debilita la estructura institucional y las libertades que la sostienen.

Como recuerda el abogado en su entrevista, “el artículo 21 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos establece claramente que toda persona tiene derecho al uso y disfrute de sus bienes, y nadie puede ser privado de ellos excepto por causa de utilidad pública o interés social y en los casos y formas establecidos por la ley”. A su juicio, este estándar internacional es un principio esencial para la estabilidad, la confianza ciudadana y el desarrollo a largo plazo.

En un contexto político donde resurgen visiones que priorizan la propiedad colectiva y la economía planificada, las reflexiones de Mario Cartes Eljatib
confrontan estas perspectivas desde un ángulo poco común:
la defensa del derecho a la propiedad privada como un componente esencial del catálogo de derechos humanos consagrados en convenios internacionales
, particularmente en el marco del sistema interamericano, y la limitación que esta circunstancia impone a aquellos Estados que buscan avanzar hacia regímenes basados en la propiedad colectiva de los medios de producción y en una economía planificada centralmente.

PURANOTICIA

Con Información de puranoticia.pnt.cl

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