En el ámbito escolar, frecuentemente hablamos de la importancia del movimiento y del desarrollo de habilidades motrices, pero raramente atribuimos la misma relevancia a un elemento igualmente crucial: la nutrición.
Para los estudiantes de Educación Física, una buena alimentación es mucho más que un complemento; es una condición esencial para un rendimiento óptimo, un aprendizaje más profundo y una experiencia corporal enriquecedora en esta disciplina.
Los efectos de una buena nutrición son claros, tanto en el aula como en el campo deportivo.
Un desayuno equilibrado puede marcar la diferencia entre un estudiante activo, concentrado y participativo, y uno que aparece apático, cansado o irritable.
La falta de energía no solo restringe el rendimiento físico, sino que afecta la atención, la coordinación y la motivación.
Asimismo, la nutrición impacta directamente en la recuperación muscular, en la hidratación y en la prevención de lesiones.
Es común observar estudiantes que, al no consumir alimentos nutritivos, sufren descompensaciones, calambres o que simplemente no pueden mantener el esfuerzo requerido durante una clase.
Por ello, es urgente integrar la educación nutricional de manera más intensa en la formación inicial de los docentes.
No es suficiente con correr rápido o lanzar lejos
Es necesario comprender cómo la alimentación respalda y potencia nuestras capacidades físicas y cognitivas.
Educar en movimiento también significa educar para la vida, y en ese camino, la nutrición desempeña un papel esencial que no podemos pasar por alto.
Silvia Castro.
Académica de la Escuela de Pedagogía en Educación Física.
Universidad de Las Américas.
Con Información de portalmetropolitano.cl







