Dr. Emilio Moyano Díaz, Profesor Titular de Excelencia, Universidad de Talca.
Iniciamos un nuevo año bajo un nuevo gobierno, y, como siempre, con esperanzas renovadas de que se traduzcan en una mejor calidad de vida para todos. Este optimismo puede ser especialmente palpable para alrededor del 25% del 58% de los ciudadanos adultos que respaldó a J. A. Kast en la primera vuelta. En contraste, los partidos que no lograron la victoria se encuentran en un proceso de evaluación, autocrítica y análisis, a menudo con matices de interés.
Ya hemos conocido las evaluaciones de algunos políticos, como el joven frenteamplista G. Jakson y el experimentado independiente C. Ominami, aunque aún falta una valoración consensuada de la centroizquierda. El comité central del PC ha señalado al Presidente Boric como contradictorio y ha criticado la inexperiencia de su equipo de campaña, que incluye a miembros del PS y Frente Amplio. En cambio, destacados socialistas como J.L. Castro han cuestionado la falta de compromiso del PC con la campaña de J. Jara, mientras que la presidenta del PS, P. Vodavonic, ha rechazado la evaluación del PC. ¿Estaremos ante la posibilidad de otro análisis consensuado? Su opinión es, sin duda, la más valiosa; usted es quien define sus propias razones para votar como lo hizo. ¡Celebre su libertad de pensamiento!
En artículos anteriores, hemos argumentado que un país con anomía necesita ORDEN y SEGURIDAD, así como la satisfacción de necesidades humanas básicas y universales. El gobierno saliente contribuyó a esta situación, lo que se evidenció en su contundente derrota. No hay nada más dañino que las promesas incumplidas, pues deslegitiman el liderazgo. Una de las últimas promesas fue no dejar solos a los afectados por incendios en la quinta región; un año después, no haber resuelto esta situación es inaceptable. Este es solo un ejemplo de cómo se ha contribuido a la anomía desde el gobierno, comenzando desde su campaña electoral, con promesas irresponsables de reformas totales en instituciones clave.
Las expectativas incumplidas también afectan a la élite. Cuando un presidente intenta realizar una operación que claramente es inconstitucional, como adquirir una propiedad familiar de una ministra, y no se reciben las alertas pertinentes, se agravan las fracturas en su liderazgo y la anomía general del país. Esto genera un fenómeno observado: si figuras de autoridad actúan sin escrúpulos, las bases lo replican.
Nosotros afirmamos que los cinco millones de nuevos electores obligados a votar se inclinarían, al menos en un 60%, por posiciones de derecha o nulos, y acertamos, pues el 88% votó por J. A. Kast, y solo el 12% por la candidata de la continuidad, J. Jara. Es sorprendente la falta de comprensión de algunos analistas que pensaron que esos votos se repartirían solo según las tendencias históricas. Un simple análisis político mostraba que estos nuevos votantes eran en su mayoría despolitizados y escépticos respecto a los políticos, lo que los llevaría a buscar alternativas más conservadoras.
No se requieren explicaciones complejas para entender la victoria de J. A. Kast. Los 4.4 millones de votantes que rechazaron la continuidad del gobierno dieron un claro mensaje en contra de la ineficacia, la corrupción y la inseguridad. Quieren políticas que prioricen a las mayorías y no a grupos específicos. Las promesas de cambios en salud y trabajo no fueron suficientes si no se tradujeron en resultados concretos.
Existen analistas que han culpado a la comunicación gubernamental, lo que podría ser una parte de la verdad. La vocera del PC no fue efectiva y su sucesora llegó tarde. Otros han errado al culpar a los votantes por la derrota, sugiriendo que buscan símbolos de status en lugar de soluciones reales; un enfoque que subestima la capacidad del electorado para discernir sus intereses. Cada presidente ha proporcionado algo a cambio de los votos, y ahora la gente esperaba que el gobierno saliente cumpliera con sus expectativas.
En sociedades modernas, las personas son muy individualistas y tienden a priorizar sus propios intereses por encima de ideologías impuestas. La aparición del Partido de la Gente, que busca mayor participación ciudadana, es una señal clara de este deseo. F. Parisi, con un 19.7% de apoyo en primera vuelta, demostró que hay un amplio interés en un cambio de enfoque político.
Días iniciales del nuevo presidente J. A. Kast. Su éxito ha estado acompañado de un enfoque activo tanto a nivel nacional como internacional, buscando soluciones rápidas a problemas como la inmigración irregular. A diferencia de administraciones anteriores que prometen respuestas tardías, Kast ha mostrado una disposición inmediata para actuar, generando expectativas más realistas entre la ciudadanía. La percepción de su figura es positiva; transmite una imagen seria y responsable, lo cual suele ser valorado por los ciudadanos.
Los derrotados pueden estar desilusionados, lo cual es natural, pero es crucial recordar que el partido de J. A. Kast es nuevo y no tiene un legado de intentos antidemocráticos. Existen temores sobre la pérdida de empleos, pero hay que buscar la confianza en que si no se siente a gusto con el nuevo gobierno, siempre habrá otra oportunidad para expresarlo en cuatro años.
El PC, al anunciar protestas contra el nuevo gobierno, repite un patrón de lucha de clases que busca desestabilizar a cualquier gobierno que no comparta su visión. Sin embargo, su enfoque de confrontación puede ser percibido como débil por aquellos que valoran el diálogo y la negociación. La historia los ha llevado a defender una postura que no parece cambiar, y los que buscan un enfoque más abierto y racional pueden ver en esto una debilidad. La evaluación queda en sus manos. Esperemos que Chile, y todos nosotros, tengamos un 2026 marcado por el orden, paz, progreso y bienestar. Contribuyamos a cumplir nuestras promesas y mantengamos una actitud optimista y generosa.
Con Información de www.diarioelcentro.cl