
La detección temprana y las pruebas de laboratorio son claves para identificar la hepatitis, evitar complicaciones graves y salvar vidas.
La hepatitis viral es una infección que afecta directamente el hígado y, en la mayoría de los casos, avanza sin mostrar síntomas. Esto la convierte en una enfermedad silenciosa y peligrosa, que puede llevar a fibrosis, cirrosis o cáncer hepático si no se trata a tiempo.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la hepatitis viral es la segunda causa infecciosa de muerte en el mundo, representando el 83% de los decesos por hepatitis B y el 17% por hepatitis C. En Chile, se estima que hay alrededor de 35 mil personas infectadas, de las cuales menos de 10 mil tienen un diagnóstico confirmado.
Uno de los factores de riesgo más importantes en el país está relacionado con transfusiones de sangre realizadas antes de 1996, las cuales representan casi la mitad de los casos detectados. Ante esto, los especialistas hacen énfasis en la necesidad de aumentar el acceso a pruebas diagnósticas y potenciar la conciencia sobre la salud hepática.
“Hoy tenemos tecnologías que nos permiten detectar marcadores de inflamación, evaluar la función hepática e identificar posibles signos de fibrosis de manera más rápida y precisa. Estas herramientas son vitales tanto para el diagnóstico como para el seguimiento de la hepatitis”, comenta Hélida Silva, Directora de Medical Affairs para América Latina de Siemens Healthineers.
Los exámenes de laboratorio son esenciales para detectar alteraciones en el hígado antes de que se presenten complicaciones graves. Existen exámenes de función hepática, como ALT, AST o bilirrubina, además de marcadores serológicos y moleculares que permiten identificar hepatitis B y C, medir la carga viral y guiar el tratamiento. También, ya es posible evaluar el grado de fibrosis sin necesidad de biopsias, gracias a biomarcadores internacionales como FIB-4, APRI, ELF o la elastografía.
Síntomas como fatiga persistente, dolor abdominal, náuseas, piel u ojos amarillentos, orina oscura o heces muy claras pueden ser señales de alerta. En estos casos, o si perteneces a un grupo de riesgo, se recomienda consultar a un médico y pedir una evaluación hepática.
“Invertir en pruebas, aumentar el acceso al diagnóstico y generar conciencia sobre la salud hepática son pasos decisivos para frenar esta enfermedad silenciosa”, concluye Silva.
Con Información de portalmetropolitano.cl






