Claro, aquí tienes el contenido reescrito de una manera más chilena:
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Ganar la atención del público infantil es una estrategia clave para las plataformas de streaming, y la diversidad se transforma en su gran atractivo.
Según un análisis de Parrot Analytics para Kidscreen en Estados Unidos, el interés por series infantiles que incluyan diversidad en sus historias ha subido un 58% este último año. No se trata de una cifra cualquiera: es un reflejo de lo que está pasando en nuestra sociedad.
En las últimas décadas, muchos cabros chicos crecieron viendo pantallas que mostraban un mundo bastante uniforme: familias heteronormadas y personajes blancos que rara vez representaban la gran variedad de realidades que hay en la vida real.
Hoy en día, esa narrativa ya no basta para una generación que tiene amigos de diferentes culturas, religiones, orientaciones sexuales y contextos familiares. Lo que viven día a día también debería estar reflejado en lo que ven en la tele.
La pandemia aceleró este fenómeno. Con el encierro y la sobredosis de contenido digital, muchas familias empezaron a buscar series que no solo entretuvieran, sino que también educaran y ayudaran a los niños a entender el mundo. ¿La clave? La inclusión no es un «plus» ni un gesto políticamente correcto; es parte de la realidad. Ignorarlo es casi como dibujar un cielo sin nubes.
La publicidad ya se dio cuenta de esta urgencia antes que otros sectores: marcas internacionales han apostado por mostrar diversidad en sus campañas porque saben que eso genera identificación y pertenencia. Los videojuegos también han abierto el juego, con personajes no binarios y protagonistas femeninas fuertes. El entretenimiento infantil no se puede quedar atrás: tiene que asumir la diversidad como una herramienta tanto creativa como ética.
No se trata de imponer agendas, sino de ofrecer espejos. Un niño con discapacidad que se ve en un héroe animado, una niña que se da cuenta de que las princesas no siempre tienen que esperar ser rescatadas, un adolescente que encuentra en un personaje gay una validación de su identidad: esos momentos son semillas de empatía y autoestima.
Hoy más que nunca, las plataformas de streaming están comprendiendo que el futuro no es solo entretener, sino también educar en empatía a través de relatos más inclusivos. Si la demanda en EE. UU. ya crece un 58%, pronto esa ola llegará a otras partes del mundo.
La verdadera discusión por el público infantil no se va a dar en efectos especiales, sino en la capacidad de contar historias que reflejen un mundo real: complejo, diverso y mucho más interesante que cualquier cliché del pasado.
Yusef Hadi Manríquez, Director de Publicidad Universidad Andrés Bello, Concepción
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Con Información de portalmetropolitano.cl






