A pocos días de las elecciones primarias, Chile se halla nuevamente ante un debate crucial: la regionalización y la urgente necesidad de una verdadera descentralización. A lo largo de su historia, Chile ha estado marcado por un profundo centralismo, y aunque varios gobiernos han prometido transferir poder a las regiones, los resultados han sido insuficientes y, a menudo, contradictorios.
Es esencial distinguir entre «regionalización» y «descentralización». La primera se refiere a la adaptación de políticas centralizadas a contextos locales, mientras que la segunda implica transferir parte de la autoridad del gobierno central a diversas entidades o administraciones regionales. Lo que demandan hoy los regionalistas no es solo una modificación de políticas nacionales, sino una autonomía genuina para que las regiones puedan abordar sus propias problemáticas.
No enfrentar una auténtica descentralización conlleva múltiples riesgos: la falta de voluntad del Ejecutivo para ceder poder, la escasa capacidad de las regiones para asumir nuevas responsabilidades, y la necesidad de fomentar una participación ciudadana activa para supervisar eventuales actos de corrupción. El «caso Convenios» ha incrementado la desconfianza en las organizaciones territoriales y en los mecanismos de control de la gestión pública. Además, la figura del delegado presidencial representa un punto de fricción que restringe la acción de los gobernadores regionales electos. La falta de claridad en la transferencia de competencias y la discrecionalidad en la asignación de recursos también son temas que requieren atención.
Chile necesita deshacerse de su estructura centralizadora. La descentralización no es una solución mágica, pero sí es un paso fundamental hacia un país más equitativo y justo. Es el momento de que el gobierno y los actores políticos muestren un verdadero compromiso, no solo en la transferencia de competencias y recursos, sino también en la promoción y fortalecimiento de las capacidades locales. A una semana de las primarias y a pocos meses de las elecciones presidenciales y parlamentarias, la ciudadanía debe exigir a sus candidatos propuestas claras y concretas que permitan avanzar hacia un Chile donde el poder se distribuya de manera justa en todo el territorio nacional. No más regionalización; exigimos descentralización, ya.
Con Información de www.elrancaguino.cl






